Cartas al Director

Después del temporal

SEÑOR DIRECTOR:

Las Cuentas Nacionales del Banco Central dejaron un mal sabor de boca: la actividad anotó el peor semestre desde 2020, con una contracción del 0,3% del PIB. El segundo trimestre cayó 0,2% en términos anuales y 0,02% desestacionalizado, completando dos caídas consecutivas. La minería cayó 6,4%, afectada por menores leyes del mineral y mantenciones, las exportaciones retrocedieron 2,1% y la inversión se estancó. La demanda interna, aunque positiva, perdió considerablemente dinamismo, con el consumo cayendo en todos sus componentes. Esto ajusta las proyecciones para el cierre del año a un crecimiento de la economía algo por sobre el 1%.

Es lo que es y no lo que uno quiere que sea.

Dicho eso, hay que levantar la cabeza porque este es un shock transitorio y, paradojalmente, en buena medida parte del pasado. El propio Central ha señalado que gran parte de los factores que explican el débil desempeño de 2026 tenderían a disiparse. En otras palabras, estamos mirando la foto de un temporal que ya pasó y la realidad ya empezó a cambiar.

El ministro Quiroz tenía razón cuando decía que junio marcaría un punto de inflexión. El crecimiento de 9,8% de la minería y de un 5,4% del comercio son buenas señales para lo que resta del año. Comenzaremos a ver cifras positivas del Imacec a contar de ahora, que en sus componentes no mineros ya venía mejor en los meses anteriores. El tercer trimestre crecerá cerca del 2% y para el cierre del año veremos cifras superiores al 3%. El despegue, esperemos que definitivo, será el 2027. Hacienda proyecta un crecimiento para el próximo año de 2,8%, Bank of America un 3% y el Banco Central hasta un 3%.

Por sobre este escenario base, la megarreforma comenzará a sumar dividendos. Sin embargo, la crisis laboral y las bajas expectativas de los consumidores nos obligan a hacer más para salir del pesimismo que reflejan las encuestas de opinión.

Las modificaciones al mercado laboral para bajar los costos de contratación y darle mayor flexibilidad -adaptabilidad laboral, sala cuna universal, contratos por hora, entre otros- y la reforma al mercado de capitales, para dotarlo de mayor profundidad, desarrollar el mercado de la deuda, aumentar la inclusión financiera y transformar a Chile en una potencia exportadora de servicios financieros, son los siguientes pasos en políticas públicas.

Este encadenamiento de modificaciones regulatorias es una señal muy importante para la población y los mercados, porque nos permitirá confiar en que el cambio de rumbo para nuestra economía va en serio y será sostenido en el tiempo.

Alejandro Weber

Decano Facultad Economía,Negocios y Gobierno USS

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