Por Gonzalo ValdiviaMi padre, Pablo Milanés: “Esta película forma parte de aprender a vivir con su ausencia”
El músico cubano está al centro del documental Para Vivir. El Implacable Tiempo de Pablo Milanés, un filme con el que el director Fabien Pisani (uno de sus hijos) se adentra en su epílogo y elabora un viaje por su historia personal y su dicotómica relación con Cuba. En la previa a su debut en cines chilenos, este 3 de septiembre, aquí comparte a Culto su historia y detalla la censura que enfrentó la película en su tierra. “Mi padre lo decía siempre: el problema más grande de este país es la falta de valor”, apunta.

Pablo Milanés tuvo una familia numerosa: nueve hijos producto de sus relaciones con mujeres que lo acompañaron en diferentes períodos de su vida. El músico cubano no se quedó demasiado lejos de su objetivo, que apuntaba a tener 12 retoños.
En especial los hijos mayores se acostumbraron a ser parte de una casa permanentemente llena, como consecuencia de las constantes y voluminosas visitas de los amigos del referente de la Nueva Trova. Un círculo que componían desde artistas hasta hombres de los bajos fondos.

“Todos los días al almuerzo había ocho, diez o doce personas, y la puerta estaba abierta de par en par”, recuerda Fabien Pisani. El cineasta de 55 años asegura que su padre “vivía de los afectos”. Más tarde, durante la misma entrevista con Culto, comparte otra definición elocuente: “Tenía una religión de la amistad”.
Conectado a Zoom desde Tepoztlán, México, donde reside desde 2018, Pisani detalla su estrecho vínculo con el músico. La historia comenzó en 1973, cuando él tenía meses de vida y su mamá, la fotógrafa Zoe Álvarez, se emparejó con Milanés. Estuvo cerca de él hasta sus últimos días, en noviembre de 2022, cuando falleció debido a complicaciones causadas por un síndrome mielodisplásico que lo aquejaba desde 2017. “Hablábamos casi todos los días de cualquier cosa por teléfono. La comunicación era muy regular”.
Durante muchos años no tuvo necesidad de hablar públicamente de esa historia. Alentado por dos amigos con más experiencia que él, en 2009 se decidió a empezar a trabajar en un documental sobre el autor de De qué callada manera. Tuvo que superar dudas propias, reconoce. “La relación privilegiada que yo tenía con él, una relación familiar, a mis ojos no justificaba que tuviera el derecho de contar esa historia”. Luego, cuando se convenció y el proyecto tomó impulso, concluyó que tenía que cambiar su disposición y dar un paso adelante.
“Me di cuenta de que la película debería contarla yo, desde mi lugar, con un punto de vista fuerte”, cuenta en la previa al estreno en salas chilenas de Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés, un documental que ópera como síntesis de su carrera, como retrato de la generación de artistas que acompañó la Revolución Cubana y, en una capa algo más subterránea, como perfil de la relación padre-hijo.

La historia se narra desde un presente en que Milanés está enfermo en Madrid. Flanqueado por su esposa, Nancy Pérez, de los dos hijos mellizos en común y del propio Pisani, el músico lidia con las complicaciones físicas y la amargura de no poder visitar Cuba, donde no existe tratamiento para su cáncer a la sangre. Aunque es evidente que no disfruta demasiado de estar frente a la cámara en ese estado, las filmaciones continuaron y cumplió con su palabra. Mal que mal, la solicitud no prevenía de un periodista, cineasta o biógrafo ajeno a su mundo, todas opciones que desechó de manera tajante.
“No le quedó más remedio que decirme que sí. Pero no con mucho entusiasmo, la verdad. Él pensó que me iba a cansar en el camino”, señala. El director puntualiza que se empezó a entusiasmar cuando detectó que “en realidad yo quería hablar de Cuba”. Y en el caso de Milanés hablar de los vaivenes políticos y sociales de su país es hablar de su trayectoria, desde la temprana edad a la que empezó a trabajar (12 años) hasta su consolidación como cantautor y la adopción de una postura crítica ante el régimen castrista.
El realizador se remece cuando se le pregunta por el lado de su padre que más le intrigaba explorar. Tras secarse una lágrima, dice: “El que más me llama la atención… Es la época en la que compartimos juntos”.
Milanés y su madre fueron pareja durante 16 años, hasta 1989, un período al que que pertenecen canciones clásicos como Yolanda. “Ese me parece su periodo más fértil. O por lo menos es el que más me interesó por ese sesgo que tengo”.

Con la palabra de Silvio
Pablo Milanés sigue fascinado por el fervor que se vivió en La Habana durante los 60, una época en que las disciplinas artísticas experimentaron un apogeo (“la ciudad más bella del mundo”, declara en la cinta).
Al mismo tiempo, otros colegas reconstruyen el momento en que fue enviado a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajos forzados establecidos en Camagüey. Uno de los músicos que habla de ese episodio es Silvio Rodríguez.
Fabien Pisani no tuvo que realizar demasiadas gestiones para conseguir entrevistar al autor de Canción del elegido, con quien tuvo dos conversaciones con cámara, una en 2010, al comienzo de su trabajo, y otra en 2022.
“Él me conoce desde que tengo dos años. Yo de niño al parecer era muy llorón, y me decían ‘Velorio’. Hoy, en el mundo, la única persona que todavía me dice Velorio es él. Todo el resto ya se murió”, sostiene.
Y argumenta por qué piensa que el contenido de una entrevista es mejor que el de la otra. “En la primera, aunque está grabada con una camarita de mierda y está mal iluminada, hay más corazón, más libertad en el testimonio. En la segunda está más amarrado, no sé por qué... Bueno, tengo mis conjeturas. Pero me dio las dos entrevistas sin ningún tipo de problema”.

-Me quedé con la impresión de que a Ud. no le interesaba profundizar en las diferencias que mantuvieron su padre y Silvio Rodríguez. ¿Es así?
Por supuesto que para mí estaba claro que él (Silvio Rodríguez) tenía que estar. Fue una relación importante para las carreras de los dos. Y habría sido injusto con la película misma que no estuviera. Yo decidí contarlo de una manera muy elegante. Lo que pasó realmente es que hubo un problema personal del que por lo menos mi padre decidió nunca hablar públicamente. Sólo lo habló con nosotros, con los hijos y quizás con uno que otro amigo. Si él decidió que fuera así, no me tocaba a mí traicionarlo.
La solución que encontró en el documental consistió en incluir una opinión del escritor y periodista cubano Carlos Manuel Álvarez sobre el fin de las revoluciones, y luego pegarla con una declaración de Rodríguez –correspondiente a 2022– en que elabora una reflexión similar.
“Silvio hace este cuento de cómo se dio esta despedida. Yo no le pregunté a mi padre sobre esa frase. Entonces, me parece bien porque se resuelve en las palabras mismas de Silvio. Me parece bonito que se resuelva así y no con un chisme. Eso ya lo contarán los periodistas, los biógrafos”, expresa.
El cineasta revela que Rodríguez fue una de las primeras personas que vio la película. Tras un encuentro fortuito en un club de La Habana, acordaron juntarse al día siguiente para mostrársela por adelantado. “Se emocionó mucho”, afirma.

-Fuera de emocionarse, ¿él hizo algún comentario?
Me comentó algo, pero es privado. Me hizo una observación. Pero ¿para qué voy a traicionarlo? Me dijo: es un gran homenaje de un hijo a un padre, por eso me emociona mucho que hayas hecho esta película, y es un gran documento, así que te felicito por esas dos cosas. Y al rato me dijo: espérate, hay una cosa. Y yo le dije lo que pensaba.
Censura en Cuba
Pese a su tirante relación con el poder, Milanés anhelaba volver a Cuba. En las imágenes del documental se ve abatido por no poder salir de España –debido a sus problemas de salud– y extasiado cuando finalmente vuelve a la isla, en 2022, para brindar un show en su cuna, el último de su carrera.
El concierto inicialmente se realizaría en en un teatro de La Habana, pero se terminó celebrando en el Coliseo de la Ciudad Deportiva el 21 de junio de 2022. El motivo de ese cambio está enlazado a un tira y afloja con el régimen, el último que protagonizó en vida.
Fabien Pisani conecta ese episodio con el frustrado estreno de Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés en su país. El director lo postuló a la edición 2025 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, pero ni siquiera recibió respuesta. Lo sospechoso, bajo su punto de vista, es que el certamen sí aceptó el otro documental que presentó, En la caliente: Tales of a reggaeton warrior (2024).

La noticia le sorprendió porque considera que “es una película sobre la historia cultural de Cuba, a partir de este personaje, que además de ser mi padre, me parece un personaje clave. Es responsable de la banda sonora de esa historia. Es importante contar nuestra historia para poder salir del escollo en el que estamos e imaginar qué tipo de país queremos después del desastre en el que estamos. Esas conversaciones son esenciales”.
-¿Piensa que es correcto afirmar que la película fue censurada?
Evidentemente fue censurada. Lo que pasa es que nadie me dijo que estaba censurada. Pero una película que ya venía de haber estado en Mar del Plata, Morelia, DOC NYC... Y si no viniera avalada por todos esos festivales, es una película fundamental para Cuba, de un personaje clave, muy querido. Y ellos ni siquiera me han dado la palabra. Es un vicio más de esa manera oscura con la que funciona la burocracia. Es sobre todo muy bruto. No entiendo qué ganan ellos. Yo tampoco quiero ir haciendo campaña con que me censuraron, ni de que soy víctima de nadie. No es eso. Pero bueno, yo pienso que la censuraron, pero a mí nadie me dijo que estaba censurada. Pero ni ellos mismos entienden. Mi padre lo decía siempre: el problema más grande de este país es la falta de valor.
Las únicas proyecciones realizadas hasta ahora en Cuba se han desarrollado en una fundación artística y en la Embajada de Noruega, que organizó dos exhibiciones. “La gente me agradece la película, es muy bonito para mí, aunque una embajada no era el lugar que la película se merecía. Mi idea es seguir proyectándola y ponérsela a un grupo de amigos cada vez que vaya”.

Por lo pronto, el director llegará el 1 de septiembre a Chile para participar en una serie de actividades asociadas al estreno de Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés en complejos independientes de la Red de Salas de Cine de Chile (3 de septiembre).
“Para mí es muy importante acompañarla. Lo disfruto mucho. Es una película que seguramente no es perfecta, pero sí forma parte de aprender a vivir con su ausencia y de mi duelo personal”, finaliza.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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