Culto

Moria: cómo la serie de Moria Casán de Netflix se convirtió en la más excesiva del momento

Protagonizada por Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, la producción sobre la diva trasandina rompe los moldes del género entre aplausos de la prensa especializada, mientras la hija de su expareja acusa una versión irreal de su padre.

Moria. Cecilia Roth in Moria. Cr. Alina Schwarcz / Netflix ©2025 Alina Schrwarcz / Netflix

La serie Moria, la nueva producción de Netflix, ya está en el top 3 de las series más vistas de la “Gran N” en Chile. Dirigida por Javier Van de Couter, en ocho capítulos narra la historia de la célebre vedette y figura televisiva argentina Moria Casán en diferentes etapas de su vida.

La diva es encarnada por diferentes actrices, quienes la representan en diferentes momentos. Sofía Gala Castiglione (la hija de Moria) como Moria joven; Griselda Siciliani como Moria adulta; Cecilia Roth como Moria adulta mayor; y además la misma Moria hace de sí misma en la actualidad.

Los medios ya han comenzado a comentarla. El señero Clarín, de Buenos Aires, señala: “No es un biografía audiovisual más: es una perlita entre lo sutil y lo kitsch, lo real y lo onírico, el amor y el descontrol, con un planteo estético que rompe con todos los moldes del género. A su medida: monumental. Es ‘la serie sobre Moria’, en la que se la ve brillar, pero también se la ve sufrir, se la ve desbordarse, descuidarse, excederse, se la ve como pocas veces se muestra a una figura en una biografía autorizada. Se la ve criatura compleja”.

“Las tres Moria están a altura del reto, con Sofía Gala haciéndola casi de memoria, magistralmente: su hija le conoce todos los movimientos, los gestos, los silencios, lo postural, lo emocional, todo. Ella la encarna -toda una paradoja- en los tres primeros episodios, en los que se presenta con su nombre real de Ana María Casanova y también con su marca registrada”.

Moria. Cr. Alina Schwarcz /Netflix ©2025 Alina Schwarcz / Netflix

Moria: una serie ‘mostra’ para la ‘mostra’ mayor -señala El País-. Moria brilla más cuanto más se aleja de los acontecimientos históricos y de la santificación vía icono LGTBIQ+ y cuanto más se deja arrollar por sus elementos fantásticos y por las contradicciones del personaje”.

Moria es una serie excesiva, delirante, frívola e histriónica -añade el matutino español-. Esto es, como su propia protagonista, a quien le encanta definirse como mostra. Así pues, esta ristra de adjetivos, lejos de constituir un demérito, pueden considerarse, en mayor o menor medida, un halago, sobre todo si uno tiene interés por el personaje. ¿Café para muy cafeteros? Mate para muy materos. Brilla más cuanto más se aleja de los acontecimientos históricos (para pintar una dictadura de cartón piedra mejor ni pintarla) y de la santificación vía icono LGTBIQ+ y cuanto más se deja arrollar por sus elementos fantásticos y las contradicciones del personaje, interpretado en sus tres etapas por Sofía Gala Castiglione (que espero cuente con un buen terapeuta tras haber interpretado a su madre), Griselda Siciliani (mi favorita, protagonista de la época más suculenta) y Cecilia Roth".

Moria. (L to R) Sebastian Rosso as Alberto Olmedo, Sofia Gala as Moria, Hernan Jimenez as Jorge Porcel, Micaela Riera as Susana Gimenez in Moria. Cr. Alina Schwartz / Netflix ©️2025

El sitio especializado Micropsia Cine, indica: " Aún dentro de los más convencionales parámetros de Netflix, Moria es desafiante, toma un punto de vista —no es aquí tanto la diva popular de alcance masivo sino la ‘reina de los putos, las tortas y las travas’— y se queda a vivir allí adentro. Decisión tomada y acertada. Cualquier biopic más convencional habría caído en eternas discusiones sobre mimesis, parecidos o diferencias, recuentos de años, hechos y situaciones, y otras menudencias del universo de la plausibilidad. Nada de eso importa aquí. O, más bien, importa en tanto sea coherente con la fantasía y la imaginación".

“Acá no hay parodia ni intentos de sociología nacional: Moria es un retrato en primera persona que tiene similares ínfulas a las de su protagonista, las de creer que se pueden usar los medios de comunicación tradicionales y hacer algo disruptivo con ellos. Moria Casán fue y es así, aprovechando la figura de la sex symbol voluptuosa para hacer con ella un ícono transgresor. Y Van de Couter apuesta a que su serie sea parte de esa herencia noble y radical. La de tomar una estructura (en su caso, la de las series de plataforma) que va en camino a convertirse en un repetitivo formato comercial y hacer con ella una versión personal e igualmente transgresora. Ahí viven Moria y Moria: en el cruce justo entre la fantasía, la ciencia ficción y eso que llaman realidad”.

Por su lado, La Nación, de Argentina, apuesta: “Moria: ternura, sexo, drama y humor en una biopic que se sale completamente del molde” y agrega: “¿Cómo se relata la vida de Moria? ¿Cómo se indaga en la intimidad de una figura que siempre jugó a borrar los límites entre lo público y lo privado? ¿Cómo asomarse al cráneo de una ‘mujer mostra’ que supo reinventarse una y mil veces? La única respuesta posible viene a través de una biopic con firma propia, que subraya la subjetividad, celebrando de ese modo el vínculo más importante que tiene la propia homenajeada".

“Acá resulta ineludible destacar la enormidad de Sofía Gala Castiglione en la piel de una joven Moria, la calidez del Mario Castiglione de Marco Antonio Caponi, la solidez de Olivia Nuss como Sofía Gala o la inmensidad de Griselda Siciliani y Cecilia Roth para retratar a la diva en su adultez. Pero reducir la serie a sus actuaciones, es no dimensionar la esencia de la propia Moria, a la que esta ficción homenajea mediante la búsqueda por destruir los cánones narrativos establecidos”.

Moria. Sofia Gala as Moria in Moria. Cr. Alina Schwartz / Netflix ©️2025

“Mi papá no era una persona así”

A pesar de los comentarios favorables, la serie enfrenta un revés. Se trata de una querella que Ingrid Vadalá, la hija mayor de Luis Vadalá -expareja de Moria- prepara contra la producción.

Luis Vadalá falleció en 2023 y en la serie aparece interpretado por Joaquín Ferreira. La principal objeción de Ingrid apunta a la personalidad que la ficción le atribuye: “Mi papá no era una persona así, era un señor, un hombre educado y respetuoso”. Y agregó: “Han intentado mostrarlo como una persona grotesca, maleducada”.

“Prácticamente todo lo que se ha mostrado carece de relación con lo que verdaderamente sucedió. Incluso el comienzo de la historia fue presentado de una manera que no se condice con la realidad, el final de esa relación tampoco fue como lo muestran”, agregó la mujer a los medios trasandinos.

Además, la hija rechaza las insinuaciones que plantea la serie sobre que Luis Vadalá se habría quedado con algo que no le correspondía después de la separación con Moria. “Si realmente hubiera ocurrido aquello que se intenta insinuar, es decir, que mi papá se hubiera quedado con algo que no le correspondía, no habría atravesado las carencias económicas que tuvo después de la separación”, expresó Ingrid.

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