Tensión, distancia con Aránguiz y el golpe del Superclásico: el manejo de Fernando Gago que alejó a la U del título
Tras comenzar la segunda rueda de la Liga de Primera con un nivel futbolístico prometedor, el cuadro azul se desmoronó a partir de la caída ante Colo Colo. La partida de Lucas Assadi, además, profundizó los problemas a la hora de armar el esquema.
Semana a semana, Universidad de Chile se aleja cada vez más de la opción del título de la Liga de Primera. Si bien el inicio de la segunda rueda fue prometedor —con una racha de cuatro victorias al hilo y un alza futbolística evidente—, las últimas dos jornadas terminaron por confirmar que el elenco azul quedó muy lejos de rivalizar con Colo Colo en la tabla de posiciones y de cortar una sequía de una década sin levantar el máximo trofeo del fútbol chileno.
La derrota en el Superclásico ante el Cacique caló hondo, sobre todo en la confianza que venía adquiriendo el cuadro laico con el correr de las fechas. Sin ir más lejos, apenas tuvo que transcurrir una semana para ver los efectos del golpe que supuso el tropiezo contra el archirrival: en su visita al Ester Roa Rebolledo, la U no tuvo soluciones para reponerse y terminó cayendo ante una Universidad de Concepción que llegaba muy cerca de los puestos del descenso (14°) y sin poder ganar en Primera División desde el mes de mayo.
Más allá de los bajos rendimientos individuales —donde se repitieron las grietas en la zaga y la pobre generación ofensiva—, las miradas apuntaron directamente a Fernando Gago. El DT, que había revalorizado su gestión al encontrar resultados e idea de juego, volvió a quedar bajo fuego cruzado tras reincidir en errores que hoy le pasan una alta cuenta.
Y es que según pudo conocer El Deportivo, el paso en falso contra el Campanil desnudó el hecho de que ‘Pintita’ no está en el mejor momento de su relación con el plantel. En La Cisterna aseguran que los referentes están disconformes con su conducción. Asimismo, la incapacidad de encontrar un esquema sólido tras la salida de Lucas Assadi genera severa incomodidad en un plantel donde varios futbolistas están cumpliendo funciones que no surten efecto.
Desgaste y molestia del plantel
A mitad de semana, una supuesta disputa entre Aránguiz y Gago -por la sustitución del Príncipe en el Superclásico- había tomado fuerza en los pasillos del CDA. El argentino, fiel a su estilo, negó de forma tajante las acusaciones. “No hay ningún problema, no hay absolutamente nada de lo que se ha dicho. No busquemos problemas donde no los hay. Está todo perfecto”, lanzó ante la insistencia de los medios de comunicación.
Sin embargo, pese al desmentido público del transandino, lo cierto es que al interior del vestuario sí existe molestia con su gestión. De entrada, Aránguiz jamás pidió la modificación ante Colo Colo. La exigencia misma del compromiso reclamaba la presencia del volante en cancha —quien figuraba entre los valores más destacados del equipo—, por lo que la decisión de prescindir del capitán descolocó tanto al propio futbolista como al resto del grupo.
El cortocircuito, eso sí, no es un episodio aislado ni se limita al desarrollo de los partidos. La molestia se ha trasladado al día a día en el Centro Deportivo Azul, donde las metodologías de Pintita dividen aguas. En La Cisterna advierten que la convivencia hoy es distante y que ciertas conductas del estratega no caen bien: en los entrenamientos se percibe un trabajo escaso en la esencia táctica y futbolística, priorizando sesiones físicas que no están dando réditos en la cancha. El estratega no cede y se muestra muy estricto con el peso de sus jugadores.
A ello se suma una preocupante falta de cohesión en la rutina diaria. La sensación de compromiso parece estar en deuda: apenas concluye el trabajo del día, todos se marchan del recinto de forma inmediata y el propio entrenador es uno de los primeros en retirarse sin mayor interacción con el plantel.
Sin Assadi, no encuentra el esquema
Con la falta de adherencia de ciertos referentes, la incomodidad se ha traspasado al terreno de juego. Gago perdió la referencia en el momento en el que se concretó la venta de Assadi al AIK de Suecia, pues se quedó sin un jugador que se había reencontrado con su nivel y que volvía a hacer funcionar al equipo.
El 10 había sido clave en el repunte de la U, firmando asistencias para comandar los triunfos sobre Huachipato y Palestino. Además, en el choque contra Limache, su intervención en el primer gol fue fundamental para liderar la remontada en el Lucio Fariña. Por ello, sin su presencia, la merma se nota.
Con la partida del puentaltino, los azules perdieron poder de fuego y generación de juego, dejando al estratega carente de ideas. Hasta antes del traspaso, Gago tenía altamente aceitado un esquema 3-4-3, con el habilidoso atacante volcado por el extremo izquierdo como eje desequilibrante. Sin embargo, tras la inesperada salida de su figura justo en la antesala del Superclásico, el DT improvisó al alterar la pizarra hacia un 4-2-3-1 que no dio resultados.
Aquella modificación envió al sacrificio al juvenil Agustín Arce hacia esa banda y dejó a Eduardo Vargas completamente desabastecido en el frente de ataque. El argentino también intentó tapar el bache con Tobías Reinhart; no obstante, el transandino quedó en evidencia tras dilapidar la opción más clara de la U ante el Cacique por su falta de finiquito. Todo esto mientras Ignacio Vásquez —el relevo natural por características— observó ambas caídas desde el banquillo sin recibir la confianza del entrenador, ingresando solo en los minutos finales cuando el panorama ya era adverso.
Con el sueño del título prácticamente sepultado, la U entra en una zona crítica donde ni siquiera la clasificación directa como Chile 2 a la Copa Libertadores está garantizada. Clubes como la UC, Everton, Ñublense y Palestino, están al acecho.
Lo último
Lo más leído
1.
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE