Cambio de gabinete, episodio II: Cómo resolver el nudo de la Cancillería

La ministra Antonia Urrejola, de Relaciones Exteriores.
La ministra Antonia Urrejola, de Relaciones Exteriores.

Una de las principales encrucijadas que tendrá que resolver el Presidente Gabriel Boric en el rebaraje de piezas que alista para su gabinete es qué hacer con el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigido por Antonia Urrejola. "Como decía mi abuelita, en una casa no puede haber dos dueñas de casa”, señaló la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, al aludir a la compleja relación que ha mantenido la canciller con el subsecretario José Miguel Ahumada.


¿Qué hacer con la Cancillería? La pregunta ha resonado varias veces en los últimos días en las oficinas de los equipos del Presidente Gabriel Boric en La Moneda. El Mandatario y sus colaboradores han enfocado sus esfuerzos en preparar un nuevo ajuste ministerial que -si todo se mantiene como está planificado- podría concretarse antes del próximo 11 de marzo y darle un nuevo aire a la gestión del Jefe de Estado.

Un nudo problemático es el Ministerio de Relaciones Exteriores, liderado por Antonia Urrejola (ligada al Partido Socialista), quien ha tenido una gestión marcada por la suma de varias polémicas y controversias. Si durante su instalación la expresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tuvo que dar explicaciones por los nombramientos en las embajadas donde Boric contradijo los criterios que defendió en campaña asegurando que no utilizaría esos cargos como “premios de consuelo”, luego concentraría las críticas a la estrategia defendida por el subsecretario José Miguel Ahumada respecto del CTPP11.

El independiente, ligado al Frente Amplio, bregó por no depositar el tratado hasta que no se firmaran las denominadas side letters para desactivar el mecanismo de solución de controversias entre los Estados firmantes y los inversionistas, incomodando a Urrejola, quien siempre estuvo por dar señales de certeza. Fue justamente por ese episodio que la ministra amenazó con renunciar al cargo, lo que terminó desechándose tras una conversación franca con el Presidente en que acordaron que el gobierno depositaría el tratado a fines de 2022. Y así se hizo.

El momento más crítico para Urrejola, sin embargo, tuvo lugar a principios de año -en enero- cuando en plena gira a Buenos Aires -en el marco de la Cumbre Celac- su hoy exjefa de comunicaciones filtró por error un audio que registró una conversación entre sus colaboradores más cercanos, instancia en que se criticaba al embajador de Argentina en Chile, Rafael Bielsa, pero más grave aún, se develaban secretos de Estado como la concesión que había hecho el gobierno al país presidido por Alberto Fernández al no permitir que la fragata de guerra británica HMS Forth recalara en puertos chilenos en octubre 2022, en una señal de apoyo a la demanda argentina sobre las Islas Falklands-Malvinas.

Tras el episodio, la idea de que la canciller dejaría el cargo se instaló en el gobierno. De hecho, por esos días hubo versiones que aseguraban que en Buenos Aires la propia Urrejola estuvo por presentar su renuncia al Mandatario. Tras el escándalo, esa posibilidad se interpretó como cada vez más cierta cuando la canciller mantuvo sus vacaciones y salió del país. La emergencia por los incendios -que fue capitalizada por Ahumada al gestionar y recibir ayudas internacionales- sumaría más críticas a su gestión, obligando a Urrejola a interrumpir su descanso y a enfrentar -nuevamente- cuestionamientos.

La encrucijada de Boric

Pese al complejo pie en que llega Urrejola a un nuevo ajuste ministerial varias fuentes oficialistas aseguran que el Presidente ha calificado como una “canallada” lo que considera una “campaña de desprestigio” en contra de su canciller y, más aún, aseguran que aún no está claro que el Jefe de Estado opte por removerla.

Si bien en Palacio reconocen la presión que existe para darle un nuevo aire al Minrel, las mismas fuentes aseguran que Boric tiene un gran aprecio por Urrejola y que -de decidir sacarla del cargo- no sería una encrucijada fácil para él.

El Mandatario nombró a la abogada en una apuesta personal. Ambos iniciaron diálogos cuando la ahora canciller ejercía como presidenta de la CIDH y Boric era parlamentario. En varias oportunidades, Urrejola lo asesoró respecto de la situación de derechos humanos en lugares como Nicaragua -país del que ella fue relatora- y también respecto de otros países de la región.

En el Partido Socialista, donde esperan mantener el cupo, sostienen que -hasta ahora- nadie en el gobierno les ha pedido nombres para una eventual sucesión de Urrejola. La presidenta del partido, Paulina Vodanovic, asegura que “más que defenderla a ella como persona hay que tratar de ser objetivos con las gestiones de las personas. No sé cuáles son los graves problemas que ha tenido ella como canciller. Si ha habido problemas en Cancillería no son por responsabilidad de la ministra. En el tema del CPTPP11 y las side letters no fue ella el problema, al contrario. Fue el subsecretario Ahumada, quien tiene una visión que es contraria a la de Urrejola. Y como decía mi abuelita, en una casa no puede haber dos dueñas de casa”.

Y agrega: “Ha habido desaciertos en Cancillería pero no son responsabilidad de ella, o al menos no de ella exclusivamente. Entonces me parece injusto que se hable de sucesores cuando lo que yo entiendo es que sigue contando con la confianza del Presidente”.

El Mandatario, además, debe tomar otra decisión: si mantener o no a Ahumada en el cargo y también si hará o no algún ajuste en la Subsecretaría de RR.EE., liderada por Ximena Fuentes (también cercana al Frente Amplio). Algo que tampoco dan por zanjado en Palacio. En La Moneda aseguran que el Jefe de Estado, tal como aprecia a Urrejola, tiene una alta estima por su subsecretario. “No me parecería raro que lo mantuviera”, dicen en el gobierno. Otras voces de Palacio, en todo caso, afirman que existe la posibilidad de que en un gesto salomónico Boric los remueva a los tres.

En el Ejecutivo aseguran que Urrejola, pese a que está “golpeada” y no lo ha pasado bien, no estaría “entregada” a una eventual salida del gabinete. Prueba de ello, dicen las mismas fuentes, es que tras la entrega de protección internacional a opositores al régimen de Nicaragua, la ministra logró recuperar -en parte- el control de su agenda. Además, esta semana ha dado señales de normalidad en su gestión al viajar a la 52º sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que tiene lugar en Ginebra.

Las cartas que suenan

Ante la incertidumbre sobre el futuro de Urrejola, en todo caso, los nombres que podrían sucederla si deja el gabinete ya han empezado a sonar a nivel de partidos.

Si bien en el PS no han transmitido candidatos formales al Ejecutivo, el embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, es una de las figuras que ha aparecido como alternativa. De hecho, en el partido hay quienes señalan que él estaría interesado en el cargo, pero que su perfil no convence del todo a La Moneda. Otra carta que ha sonado con fuerza en el gobierno es la de la embajadora ante Naciones Unidas, Paula Narváez, quien también milita en el PS.

En el Ejecutivo aseguran que la trayectoria de la excandidata presidencial en temas de política internacional la harían una candidata natural para asumir como canciller, sin embargo, esa opción ha sido resistida por el propio Partido Socialista. Además, quienes han conversado con la propia Narváez sostienen que ella no estaría interesada en volver de Nueva York, donde se radicó con sus hijas y su marido el año pasado, y ha concentrado sus esfuerzos en preparar la presidencia que asumirá este año en el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas.

En el oficialismo también mencionan a la ministra de Defensa, Maya Fernández, como una alternativa para la Cancillería, además del actual embajador ante la OEA, Sebastián Kraljevic, uno de los estrategas de la campaña presidencial de Boric y a quien -dicen en el gobierno- sería bueno tener más cerca y no en Estados Unidos donde ejerce su cargo.

La posibilidad de que Heraldo Muñoz (PPD) pudiera volver a Teatinos 180, en tanto, se habría dado por descartada luego de que su colectividad sostuviera la tesis de dividirse en dos listas oficialistas de cara a los comicios del Consejo Constitucional.


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