El lento y fragmentado trabajo opositor en torno a los contenidos para una nueva Constitución

La Constitución. Foto: Pablo Ovalle Isasmendi / Agencia Uno.

Varias propuestas están sobre la mesa. Los distintos partidos de la centroizquierda han venido trabajando, de forma paralela, en distintos insumos para el debate que se abrirá de imponerse el Apruebo el próximo 25 de octubre. Sin embargo, ad portas del referéndum y a siete meses de una eventual elección de convencionales constituyentes, en el sector reconocen que el desafío mayor será fijar mínimos comunes para un pacto electoral que les asegure 2/3 y les permita imponer sus ideas en el proceso, algo que admiten no será fácil.




Fue una advertencia que le hizo el propio Presidente Sebastián Piñera a Chile Vamos esta semana. El Mandatario llamó a su sector a unirse en las ideas y contenidos de una eventual nueva Constitución, dejando de poner el énfasis lo que los divide -el Apruebo y el Rechazo- y evidenciar, de paso, la falta de consenso de la oposición justamente en materias constitucionales clave.

Y si bien las palabras del jefe de Estado generaron incomodidad en algunos dirigentes de la centroizquierda, en el sector admiten que su diagnóstico no está tan alejado de la realidad y, de hecho, refleja un escenario que preocupa a la oposición: el pausado y fragmentado avance en materia de contenidos constitucionales.

Cuando quedan 39 días para el plebiscito y siete meses para, en caso de que se imponga el Apruebo, la elección de convencionales constituyentes, en la oposición se han constituido equipos -al interior de las colectividades y también en los centros de pensamiento ligados al sector- para abordar el desafío, sin embargo, no existe una instancia de coordinación común.

El escenario de dispersión del sector se da pese a que han sido varios de sus dirigentes los que han asegurado que además de lograr los 2/3 en la eventual instancia constituyente, es necesario que tengan acuerdo en algunos mínimos comunes. Y ese desafío, aseguran las mismas fuentes, no será fácil.

La diversidad de proyectos políticos y la división que ha caracterizado al sector tras la derrota presidencial de 2017, dicen, hará complejo que fuerzas tan divergentes como el Partido Comunista, la Convergencia Social o Comunes, puedan tener coincidencias con la propuesta constitucional de la Democracia Cristiana u otros partidos de la ex Concertación.

“Es indudable que debemos empezar a concordar ciertas bases constitucionales al menos. Es muy importante que empecemos a darle contenido a la discusión constitucional. Más que llegar con un artículo o los incisos redactados, lo que sería una falta de respeto para el proceso constituyente y la ciudadanía, sí es muy importante que todos podamos trabajar bases constitucionales y ver en lo que estamos de acuerdo y lo que tenemos diferencias”, afirma a La Tercera PM el presidente de la DC, Fuad Chahin.

Desde 2010 que una comisión constitucional de su partido viene trabajando en propuestas. Y es desde ese mismo espacio, liderado hoy por Claudio Troncoso, que se ha iniciado un trabajo enfocado en la eventual convención. “Queremos considerar el proceso de participación ciudadana que lideró Tomás Jordán en el gobierno de la expresidenta Bachelet, en encuentros locales auto convocados y cabildos comunales, provinciales y regionales”, explica el presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara, Matías Walker (DC), quien también integra la instancia democratacristiana.

“Lo que queremos es darle contenido a la campaña del Apruebo y sobre todo a los postulados de nuestros candidatos y candidatas a constituyentes. La idea es luego iniciar una fase de diálogo con otras fuerzas políticas pero por sobre todo con el mundo independiente a fin de construir coincidencias”, agrega el legislador.

El constitucionalista DC Patricio Zapata, en tanto, sostiene que es “falso decir que no ha habido discusión sobre contenidos constitucionales” en los últimos años y subraya que hay distintos esfuerzos que la oposición puede recoger de cara al proceso constituyente.

Por su parte, en el PS ya tienen a varios equipos técnicos trabajando. Uno de ellos liderado por el constitucionalista Francisco Zúñiga, quien ha canalizado la elaboración de propuestas desde el Instituto Igualdad. En el partido, si bien reconocen que no ha habido un trabajo sistémico con sus pares de la oposición, aseguran que el foco principal en este momento debe estar en ganar el plebiscito y que luego de eso vendrá el debate de ideas y contenidos. Con todo, no descartan que haya algún tipo de anuncio en este sentido antes del 25 de octubre.

“El proceso constituyente es por sobre todo un proceso de escucha y la ciudadanía debe ser el actor protagónico de una nueva Constitución. Eso no obsta que para elección de los convencionales constituyentes es imprescindible establecer un acuerdo programático que represente al conjunto de las fuerzas progresistas y que se exprese en propuestas concretas en la convención”, dice el presidente del PS, Álvaro Elizalde.

Para el timonel socialista “ello exige además un esfuerzo electoral unitario porque, en caso contrario, se generará una sobre representación de los sectores conservadores que se oponen al cambio constitucional”.

De todas formas, otros dirigentes de la colectividad admiten que el ponerse de acuerdo entre proyectos tan diversos no será una tarea fácil. De hecho, al interior del bloque que comparten con el PPD y el PR reconocen que no se han retomado las conversaciones constitucionales como coordinación desde el verano, trabajo que dejaron pausado luego de que se cambiara la fecha del plebiscito a causa de la pandemia. Pese a esto, al igual que sus pares socialistas, en ambas colectividades ya han avanzado en documentos y propuestas para una nueva Constitución.

En el PPD, por ejemplo, se conformó un equipo liderado por el exministro Segpres, Jorge Insunza, donde elaboraron un principio de propuesta constitucional. En ese documento, detallan algunos contenidos como que Chile tenga un “Estado Social y Democrático de Derecho”, que se equilibren los poderes del Estado bajo un sistema semipresidencial o parlamentario y que se respete el derecho a propiedad, pero agregándole una “función social”.

“La oposición tiene una larga trayectoria de propuestas constitucionales, desde el Grupo de los 24 hasta el trabajo de los encuentros ciudadanos del gobierno Bachelet. Hay una amplia base de acuerdos muy sustantivos que ahora debe decantar en una propuesta de texto compartida entre nosotros”, sostiene el exsecretario de Estado.

En el Frente Amplio, en tanto, sus líderes reconocen que es necesario comenzar a hablar con el resto de las fuerzas opositoras sobre este tema, especialmente con miras a alcanzar la mayoría en una eventual convención. Ese objetivo, de hecho, es uno de los acuerdos políticos que ya definió el bloque en una jornada de reflexión.

Sin embargo, en la coalición admiten que ese trabajo no ha comenzado. De hecho, dicen en el bloque, por ahora la confección de propuestas se ha realizado al interior de cada colectividad y mañana tendrán la primera instancia -que será liderada por el abogado Fernando Atria (Fuerza Común)- con el fin de abordar el tema.

La idea, dicen en el FA, es tener una propuesta como coalición, para luego poder iniciar una conversación con las otras fuerzas opositoras. “Junto con asegurar un triunfo contundente del Apruebo y la convención constitucional, como Frente Amplio también estamos trabajando para ofrecer un proceso participativo con la ciudadanía y que estimule un debate entre todas las fuerzas políticas en torno a los contenidos constitucionales”, sostiene el timonel del PL, Luis Felipe Ramos.

Donde sí hay una coordinación más orgánica en este sentido es en el comando Chile Digno, que integra a los partidos de Unidad por el Cambio (PC, PRO y FRVS). Según explica el dirigente comunista, Juan Andrés Lagos, dichas fuerzas han canalizado un trabajo conjunto para acordar una especie de manifiesto constitucional antes del plebiscito.

“Creemos, y lo hemos dicho, que unir fuerzas significa tener que debatir sobre los contenidos. Nuestra línea es la superación del neoliberalismo y de la herencia dictatorial, pero también de la superación de los 30 años de política de los consensos”, afirma.

En el sector explican que ese manifiesto iría en línea con un decálogo que fue trabajado por el diputado Hugo Gutiérrez y que contempla, entre otras cosas, un régimen semipresidencial, el cambio a un “Estado de Soberanía Popular y Justicia Social”, la creación del Poder Electoral y la eliminación del Congreso para pasar a tener una Asamblea legislativa plurinacional y paritaria.

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