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La “guerra santa” en la Fiscalía por los casos de abusos en la Iglesia

Los fiscales Jorge Abbott, Emiliano Arias y Luis Torres, junto a monseñor Charles Scicluna.

Diligencias cruzadas de interrogatorios a sacerdotes y allanamientos en la Iglesia, entre los fiscales regionales de la zona Sur, Raúl Guzmán, y O'Higgins, Emiliano Arias, han generado más de un roce entre quienes investigan las principales líneas de eventuales delitos cometidos por altas autoridades del clero chileno.


Un informe deberán remitir los fiscales regionales de O’Higgins, Emiliano Arias, y la zona metropolitana sur, Raúl Guzmán, a la Fiscalía Nacional luego que esta semana existieran reclamos del primero de ellos por diligencias que este último realizó y que excederían el ámbito de investigación por presuntos abusos en la Congregación Marista que le había otorgado Jorge Abbott, la máxima autoridad del Ministerio Público.

Ayer el jefe regional de la zona sur de la RM sorprendió tanto a la Fiscalía Nacional como al fiscal Arias con el interrogatorio que hizo al ex obispo de Osorno Juan Barros, en el marco de su investigación y que, según trascendió, tendrían que ver con un eventual encubrimiento de un delito por parte del religioso.

Al interior del Ministerio Público, sostienen, ambos estarían en una interna y latente disputa por el protagonismo en estos casos, a pesar de que el ámbito de acción de cada uno está claro. Por un lado, Emiliano Arias investiga hechos ocurridos en Rancagua y que tienen relación con el ex vicario judicial del Arzobispado, Óscar Castro, donde surge la línea de eventual encubrimieto de estos ilícitos por parte de el alto clero de la Iglesia. Mientras que a Guzmán sólo se le permitió buscar responsabilidades penales de abusos de religiosos de la congregación Marista.

Es por esto que la diligencia por eventual encubrimiento de Barros habría excedido, en ojos de algunos, el mandato que posee el fiscal Guzmán y habría intervenido -sin advertirle a nadie- la línea investigativa que persigue el jefe regional de O’Higgins y que apunta a las más altas autoridades del Arzobispado de Santiago y la Conferencia Episcopal.

Esta no era la primera vez que en el Ministerio Público se enteraban “por la prensa” de los pasos que el fiscal Guzmán estaba dando en estos casos. El 19 de julio y tras un desayuno con el Presidente Sebastián Piñera, sin advertirle a nadie, el jefe regional se trasladó hasta el aeropuerto de Santiago e interrogó como testigo al enviado del Papa monseñor Charles Scicluna. La situación provocó la molestia de personeros de las Iglesia con el Ministerio Público que se mantiene hasta el día de hoy. De ahí en más, se acordó que el Director de delitos sexuales de la Fiscalía Nacional, Luis Torres, estuviera a cargo de coordinar las principales diligencias que se desarrollarán en el país luego que el Ministerio Público desarrollara un completo catastro de causas por este tipo de delitos que tienen como protagonistas a sacerdotes

En este sentido el jueves 30 en el marco de un consejo extraordinario de fiscales regionales, el abogado orres explicó a todos los jefes del Ministerio Público que cuando hayan pesquisas relevantes éstas deben ser informadas a la Fiscalía Nacional para así no multiplicar diligencias con las víctimas, ni entorpecer las líneas investigativas más relevantes que hoy están bajo la lupa del ente perseguidor penal y que apuntan a las más altas autoridades del arzobispado, como el caso del cardenal Ricardo Ezzati citado a declarar como imputado en la arista encubrimiento.

El fiscal nacional Jorge Abbott se encuentra en una cumbre de representantes del Ministerio Público en México esta semana, por lo que ha estado ausente de la más reciente disputa entre Arias y Guzmán, pero se espera que durante su retorno pueda zanjar esta “guerra santa” que se viene incubando hace algunas semanas. De hecho, ya han existido reuniones previas en la Fiscalía Nacional entre ambos con propósitos de coordinación.

Las actitudes de ambos fiscales, dicen quienes conocen de la disputa, ha sido diferente. Pese a que Arias ha sostenido pugnas públicas con Abbott, desde que dirige las investigaciones que afectan a la Iglesia se le ha visto, al menos, una vez a la semana en el edificio de catedral que alberga a la Fiscalía Nacional. Mientras que Guzmán no ha avisado de las últimas diligencias que ha realizado, lo que ha hecho que esta eventual disputa ahora escale.

Consultado por estas eventuales descoordinaciones, desde la Fiscalía Regional Metropolitana Sur descartaron tal situación. “La Fiscalía Sur mantiene una coordinación permanente con las instancias respectivas al interior del Ministerio Público. En ese contexto, se han realizado las coordinaciones que en cada caso se amerita”, fue la respuesta.

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