¿Rompan todo no incluye a todos? Las omisiones del documental de Netflix sobre la historia del rock en español

¿La Nueva Ola fue sólo de Argentina y México? ¿Por qué hay tan poco espacio para el punk o para artistas de Venezuela o Centroamérica? ¿Pudieron haber estado Los Bunkers, Manu Chao o Ana Tijoux entre los entrevistados? Son algunas de las preguntas que se hace parte del público y algunos críticos musicales tras el estreno de la ambiciosa serie que recorre seis décadas de rock latino.




Sinceremos: además de la lógica y justificada opción por un foco, una cierta curatoría y una lista que no puede ser infinita, en la realización de cualquier pieza documental sobre un momento de la historia o a un movimiento artístico cabe la posibilidad (o la legítima decisión) de dejar fuera uno que otro hito o personaje que a más de algún espectador le parecerá imprescindible.

Rompan todo, la esperada serie documental de Netflix que en seis capítulos intenta reconstruir la historia de la música rock iberoamericana (o cantada en castellano), y que ayer debutó en la plataforma en medio de cierta expectación continental, no es la excepción. Y aunque la sensación que deja la producción -a cargo de los argentinos Picky Talarico, Nicolás Entel y Gustavo Santaolalla- es que de alguna forma se las arreglaron para abarcar todo lo realmente importante de esta historia de seis décadas, en medio de los aplausos ha surgido también una que otra columna o reclamo tuitero por los nombres o países completos que supuestamente la serie olvidó.

“Entendiendo que iba a ser imposible cubrir absolutamente todo, había que poner el acento en las cosas más importantes”, explicó días atrás a La Tercera el propio Santaolalla, consciente de las pasiones y los primeros reclamos nacionalistas que surgieron con el trailer del documental, que incluye a casi cien entrevistados, como Charly García, Fito Páez, Jorge González, Andrés Calamaro, Julieta Venegas, Mon Laferte y Café Tacvuba, entre otros. Son ellos (y sólo ellos) los que cuentan la historia propia y la de sus pares, siempre con el rock como contrapunto a la política y los gobiernos de turno de cada país.

Jorge González

Y aunque el productor Nicolás Entel explicó también a este medio que la opción que tomaron fue por aquellos grupos o solistas que dialogaron con otros países, que tuvieron algún grado de impacto fuera de sus propias fronteras, no ha faltado el reclamo por ciertos personajes, momentos o países que quedaron fuera -o fueron cubiertos muy por encima- en la producción de Netflix.

Aquí, una lista de posibles olvidados en Rompan todo, junto a la opinión de algunos críticos musicales de la región.

La Nueva Ola: ¿Un fenómeno exclusivo de Argentina y México?

Por diversos motivos, todos más o menos entendibles, la música mexicana y argentina ocupan la mayoría del metraje de Rompan todo. Indudablemente, se trata de los grandes mercados de la música en español de las últimas décadas -al que apunta además la serie de Netflix- y desde donde surgieron algunos de los más influyentes grupos y solistas del rock continental.

Pero cuando en el inicio de la serie -año 59 o 60 en la cronología- la irrupción del primer rock and roll juvenil en Latinoamérica se reduce a lo que ocurría en Buenos Aires y Ciudad de México, aparece lo que podría considerarse la primera omisión del documental.

Mal que mal, prácticamente todos los países de la región tuvieron su Nueva Ola y a sus propios ídolos que replicaron -o derechamente reversionaron- los éxitos que Elvis Presley, Pat Boone y otros lanzaban en Estados Unidos. En el caso chileno, ese fenómeno tuvo como protagonistas a Los Ramblers, Luis Dimas, Cecilia, Los Blue Splendor, los nortinos Los Fénix, Peter Rock y Luz Eliana, por nombrar sólo a algunos.

La tendencia se repitió en casi todos los países vecinos y podría extenderse también a los artistas que les siguieron en la segunda camada de rocanroleros. Sí, Enrique Guzmán, Los Teen Tops (México), Los Saicos (Perú), Los Shakers (Uruguay) y Sandro y los de Fuego (Argentina) no podían faltar en el relato, pero la serie no menciona -o no profundiza al menos- en lo que ocurría en Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia o Paraguay por esos mismos años. Más justicia hay con Chile, con menciones en aquellos primeros episodios a Los Blops -y su cruce musical con Víctor Jara- y Los Jaivas con su fusión eléctrico-andina. Aunque más de alguien echará de menos a Los Mac’s, Los Vidrios Quebrados o Aguaturbia, una de las primeras experiencias hispanohablantes de un conjunto liderado por una mujer, lo que perfectamente podría haber consignado la producción.

No hay punk

Más allá de los argentinos Los Violadores en los años 80, las grabaciones pioneras de Los Saicos en Perú en los 60 y uno que otro nombre que coqueteó con esa actitud, el punk es un género prácticamente olvidado en Rompan todo.

No hay más menciones a la influyente y diversa escena argentina de este estilo, que tiene a 2 Minutos, Todos Tus Muertos, El Otro Yo o Fun People entre sus más conocidos exponentes. Todos grupos que en su momento salieron de sus fronteras, tocaron en otros países y tuvieron videos rotando insistentemente en la era de oro del MTV Latino. Es extraño, además, que no se incluya tampoco a Attaque 77, tal vez la más popular de esas bandas y una de las pocas que logró dar el salto a los ránking radiales con sencillos derechamente “mainstream”.

Tampoco hay minutos para los chilenos, aun cuando el punk fue un género de importancia en la resistencia a la dictadura en los 80 -con nombres como Pinochet Boys o Fiskales Ad-Hok- y que ha tenido a Los Miserables o BBS Paranoicos entre sus representantes más populares en las últimas décadas.

Si bien su rango de acción es por definición subterráneo, cuesta entender la evolución del rock latinoamericano y su enfrentamiento contra el poder sin mencionar a la música que lleva en su ADN la lucha contra el orden establecido.

Países fuera del mapa

Con México y Argentina como protagonistas, y Perú, Uruguay, Colombia y Chile en un rol más secundario, hay otros circuitos y mercados que derechamente no son cubiertos en Rompan Todo. Y aunque puede que no haya demasiados grupos de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Centroamérica que hayan impactado significativamente en otras latitudes al hablar de música rock, tal vez hubiese sido interesante descubrir qué ocurrió con el género en esos países durante estas seis décadas, o al menos la repercusión que las grandes estrellas latinas tuvieron en dichos lugares.

“Siento que es una visión muy argentina del rock latinomericano. Y creo que hay una gran omisión a Venezuela y en general a todo el Caribe, porque no mencionan nada de lo que ocurre en Cuba o Puerto Rico. Me imaginó que la omisión tiene que ver con que somos de estos países donde (se cree que) sólo se hizo salsa y nada más”, comenta a La Tercera PM William Padrón, uno de los más reconocidos periodistas musicales de Venezuela.

En el caso de su país, Rompan todo solo deja espacio para un par de anécdotas y un par de declaraciones del grupo Los Amigos Invisibles. Pero Padrón considera que no es suficiente, y que además faltaron nombres como Desorden Público -con 35 años de carrera- y los ganadores del Grammy La Vida Bohéme.

Los-amigos-invisibles

“Pienso que Netflix tiene una gran base de suscriptores entre México y Argentina y es la prioridad. Venezuela tuvo su incursión en el rock desde el 56 y ya en el 57 se hablaba de la visita de Elvis Presley. Realmente en el 58 comienzan las bandas a versionar como todos los países y Venezuela recibía muchos gringos por ser un país petrolero. Además, en los 70, se hacían shows psicodélicos-hippies que eran documentados por la BBC como el epicentro hippie de Latinoamérica”, agrega el crítico.

Incluso, en países como Colombia, que son representados principalmente en el documental por Aterciopelados. Bomba Stéreo o Juanes, hay voces que desde allá han planteado que la cobertura fue insuficiente. En una columna subida a sus redes, el periodista Carlos Solano menciona a Siglo Cero, Time Machine, Ferdy Fernández y Aturro Astudillo entre los precursores del rock en ese país.

“Definitivamente fuera Argentina y México la exploración es poca”, planteó ayer el portal musical Rock en las Américas en una columna de opinión. “De Venezuela, no hay más que una entrevista a Cheo Pardo de Los Amigos Invisibles y a Héctor Castillo (como productor de Gustavo Cerati). Se sienten la ausencia de bandas sobre todo cuando vienen de geografías no cubiertas en el documental ¿Alux Nahual por Guatemala?”, se pregunta.

Para Marcelo Contreras, crítico musical de La Tercera, el gran ausente de Rompan todo no es un músico en particular, sino que la industria completa. “Ningún documental ni investigación pretende agotar una temática y, por lo mismo, más allá de las omisiones de artistas y las nacionalidades heridas en el barrio latino, la serie de Netflix soslaya que tras el rock de la América morena se gestó una industria como lógico soporte. Es un relato romántico sobre el rock latino”, señala.

“En Rompan todo queda la sensación que la escena rock latina se levantó exclusivamente gracias a los artistas que conquistaron al público. Pero el eslabón entre ambas partes es la industria -sellos, medios de comunicación-. Esa parte de la cadena, acá queda excluida”, agrega Contreras sobre la opción de la serie por centrarse casi exclusivamente en el relato de los propios músicos, casi sin incluir voces del ámbito discográfico, productores, mánagers o críticos musicales.

Bonus track: otros que pudieron haber estado

Insistiendo en la idea que ninguna producción de este tipo puede abarcarlo todo -ni siquiera esta serie de Netflix, con su valioso archivo y cerca de cien entrevistados-, más de algún artista que quedó fuera del documental ha sido subrayado por expertos que vieron el programa y usuarios de las redes sociales.

Manu Chao es un nombre que se ha repetido, por ejemplo, tomando en cuenta que la serie sí incluye una que otra entrevista e hitos del rock en español hecho en Europa. Y aunque el ex líder de Mano Negra es de nacionalidad francesa-española, gran parte de su carrera está estrechamente ligada a Latinoamérica y es casi imposible entender el desarrollo de la música popular de la región sin incluir su obra, muy influyente en el rock pero también en la música mestiza y hasta en la llamada “Nueva cumbia chilena”.

Los mismos mexicanos, grandes protagonistas de Rompan todo, han deslizado nombres de culto de su país que no aparecen en el metraje, como Gloria Ríos y Freddy Fender, un ídolo del tex-mex ganador del Grammy que fusionó country y rock and roll en Estados Unidos. También echan de menos a Saúl Hernández, vocalista de Caifanes, uno de los pocos artistas que al parecer declinó participar de proyecto, junto con el enigmático “Indio” Solari, vocalista de la mítica banda argentina Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

¿Y de Chile? No se puede discutir que están los que tienen que estar: Los Jaivas, Los Prisioneros, La Ley, Los Tres. Además de Mon Laferte y apariciones esporádicas del Festival de Viña y Alfredo Lewin en su época de VJ de MTV Latino. Hilando más fino, tal vez se pudo incluir a Los Bunkers, uno de los últimos grupos chilenos de rock que realmente pegó fuera del país, con constante presencia en ránkings y festivales sobre todo mexicanos. O Ana Tijoux, por lejos la cantautora local más destacada en el resto del mundo de los últimos años. Si bien lo suyo no es el rock, precisamente, si la serie incluyó voces del rap y otros géneros la ex Makiza perfectamente pudo haber estado.

Una diversa y muy subjetiva lista de omisiones que, tal vez, seguirá ampliándose con el correr de los días. O que quedará pendiente para una segunda temporada de la serie.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.