Sergio Garrido, el opositor que sepultó el poderío de la dinastía de Chávez en Barinas

El candidato a la gobernación del estado Barinas por el partido opositor Voluntad Popular, Sergio Garrido, venció en la repetición electoral del domingo.

Desde 1998, el estado había sido gobernado por la familia del expresidente pasando de estar en manos de su padre, Hugo de los Reyes a sus hermanos, Adán y Argenis. Sin embargo, la repetición de elecciones locales y una seguidilla de acontecimientos permitieron a un opositor de la MUD desbancar al chavismo para alzarse como el nuevo gobernador electo.




En una inédita jornada electoral marcada por la repetición de las elecciones regionales en el estado de Barinas dictada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) después de ordenar la anulación de la votación ante el ajustado resultado obtenido el 21 de noviembre, Sergio Garrido, el candidato opositor representante de la Mesa de la Unidad Democrática -coalición política que volvió a las papeletas tras cinco años inhabilitada por el Consejo Nacional electoral (CNE)- dio el sorpasso al arrebatarle por primera vez desde 1998 la gobernación al chavismo. El simbolismo de la victoria disidente en el territorio natal de Hugo Chávez reaviva la esperanza de repetir el escenario, pero esta vez ante Nicolás Maduro en las urnas de las presidenciales programadas para 2024.

Sergio Garrido, de 54 años, no fue la primera opción para competir por Barinas y, al contrario, una seguidilla de sucesos hicieron que sustituyera al opositor Freddy Superlano, que en noviembre pasado se enfrentó al hermano de Chávez, Argenis Chávez, que buscaba la reelección en el estado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Con menos de un punto porcentual de distancia entre los candidatos y después de que la Contraloría General de la República dictó que Superlano estaba inhabilitado para postular a un cargo de elección popular sin más explicaciones, la oposición debió buscar un reemplazante.

Sergio Garrido, candidato de la oposición a la gobernación del estado de Barinas, saluda a la gente después de votar.

De acuerdo a la BBC, la esposa de Superlano, Aurora Silva, y el exdiputado de la Asamblea Nacional, Julio César Reyes, se instalaron como opciones, pero también fueron inhabilitados por el CNE. Ante esto, la MUD decidió darle la responsabilidad al legislador Sergio Garrido, que obtuvo un 55% de los votos frente a Jorge Arreaza, un exyerno de Hugo Chávez y alto cargo en las filas chavistas siendo canciller.

“Sí se pudo, sí se pudo”, coreaban el domingo en la noche en el comando de campaña de Garrido. El dirigente político y gobernador electo de Barinas empezó su carrera política a los 16 años, cuando comenzó a militar en el partido Acción Democrática. Desde ahí tuvo distintos cargos, entre ellos, secretario de la Asamblea Legislativa local, concejal de Barinas y el año pasado decidió perseguir el sillón de la alcaldía de la capital del estado, pero acató la decisión de las bases de Alianza Democrática.

Garrido, que nació y creció en Barinas, ha sido testigo del desgaste del chavismo en la región. Según Infobae, la zona agropecuaria había sido dirigida en primera instancia por el padre de Chávez, Hugo de los Reyes (1998-2008), para luego continuar en las manos de los hermanos del expresidente, Adán (2008-2016) y Argenis (2017-2021), lo que terminó por ser catalogado como el estado dinastía de los Chávez.

Jorge Arreaza, candidato a gobernador del estado de Barinas de los socialistas gobernantes, llega a un colegio electoral en Barinas.

La campaña no fue fácil para Sergio Garrido porque tuvo tan solo cinco semanas para movilizar a los votantes. En el camino, el programa radial del candidato en la emisora Ecos 91.1 de Barinas fue suspendido por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, lo que fue denunciado por organizaciones de libertad civil.

En una inusual respuesta, el oficialismo a través de Arreaza no tardó en reconocer su derrota mediante un mensaje en su cuenta de Twitter. “Barinas querida. La información que recibimos de nuestras estructuras del PSUV, indican que, aunque aumentamos en votación, no hemos logrado el objetivo. Agradezco de corazón a nuestra heroica militancia”, señaló el exministro de Relaciones Exteriores.

La ruta opositora

La contundente victoria de la MUD entrega un espaldarazo necesario para la oposición venezolana. A inicios de mes, Juan Guaidó prorrogó por un año más su mandato interino pese a una serie de críticas por no lograr convencer ni aglutinar a los sectores disidentes, especialmente a los aliados del G-4 como son conocidos los principales partidos antichavistas: Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática.

Al interior de las propias filas del G-4, Guaidó recibió acusaciones de mal manejo de presupuestos y un agotamiento de la hoja de ruta propuesta en 2019, que lo catapultó a recibir el apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE). Además, el líder opositor fue cuestionado por hacer un llamado a no participar en los comicios regionales de noviembre, lo que para algunos sectores representa la única vía de presión para una salida democrática a la crisis venezolana.

Sin embargo, el batacazo de Garrido podría ser el primer paso para cambiar el panorama político en Venezuela. Un análisis de la BBC señala que desde el fallido referendo revocatorio de 2004, la disidencia dejó de confiar en la ruta electoral, lo que se sumó a los bloqueos judiciales de partidos, denuncias por manejo irregular de votos y una serie de irregularidades en las elecciones de los últimos años, lo que reafirmaba el mensaje que no podrían ganar bajo la revolución bolivariana.

Dos personas en motocicleta pasan delante de un mural del fallecido Presidente venezolano Hugo Chávez en su ciudad natal, Sabaneta, en el estado de Barinas.

No obstante, la jornada de ayer dejó en evidencia que un aspecto clave fue la participación de los votantes, que alcanzó un 51% del padrón, venciendo al abstencionismo que había sido la tónica entre los venezolanos. Más aún cuando Garrido obtuvo alrededor de 70 mil votos más que Superlano.

Además, la elección en Barinas fue vista como un termómetro electoral, lo que obligó a todos los sectores disidentes a unirse en apoyo a Garrido. A diferencia de lo que ocurrió en noviembre cuando las fuerzas antichavistas fueron divididas, lo que permitió al PSUV controlar 20 de las 24 gobernaciones.

“Quiero comenzar agradeciendo, primero, a estas instituciones que demostraron paz, tranquilidad, como son las Fuerzas Armadas nacionales, que se portaron a la altura, institucionalmente. También al CNE, a la Junta Electoral Regional que de igual manera se portaron institucionalmente. Este pueblo aceptó el reto y logramos ser hoy el estado ícono de toda Venezuela, el mundo tiene los ojos puestos sobre Barinas y hoy demostramos que en unidad logramos vencer los obstáculos”, celebró anoche Garrido.

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