Viaje a las contradicciones de Javier Parraguez, el alma de la fiesta colocolina

Javier Parraguez vence a Sebastián Pérez y marca el 3-2 para Colo Colo frente a la UC

Javier Parraguez vence a Sebastián Pérez y marca el 3-2 para Colo Colo frente a la UC (Foto: Agenciauno)

El autor del gol que le dio el triunfo al Cacique frente a Universidad Católica ha mantenido una bipolar relación con los hinchas. La mayoría de las veces, de hecho, ha sido villano. Ayer, cuando debía ser erigido en héroe casi sin matices, incluso hubo quienes se animaron a dedicarle memes. Pieza clave para la armonía del vestuario albo e hincha a muerte del club popular, se quedó para buscar una revancha. La concretó este domingo en Macul.




Cuarto minuto de adición del duelo entre Colo Colo y Universidad Católica, un enfrentamiento decisivo para el título del Campeonato Nacional. Los albos habían partido en desventaja. Alcanzaron el empate a través de Pablo Solari y tomaron un envión anímico de cara al desenlace del encuentro. Una inspiración de Joan Cruz puso en balón en el pie derecho de Javier Parraguez. El ariete había ingresado en los 73′ en reemplazo de Iván Morales, quien había desperdiciado un lanzamiento penal. Puesto en una circunstancia clave, el ariete resolvió con eficacia. Le picó el balón al portero cruzado Sebastián Pérez, quien había salido desesperadamente a achicarle el ángulo de tiro. El Monumental se volvió loco. Los tres puntos y buena parte de la corona se quedaban en Macul. Parraguez, el autor del decisivo tanto, alcanzaba el máximo punto de adoración. Se transformaba en el héroe inesperado. En el culpable de la multitudinaria alegría.

Paralelamente, en las redes sociales se generaba una reacción que explica la extraña relación que existe entre los fanáticos del equipo popular y el delantero nacido en Cerro Navia. El efecto mezcla alegría, reconocimiento y sorna. El fenómeno se parece demasiado al que generaban las actuaciones de Felipe Flores, quien con el tiempo ha reconocido que se lo tomaba con absoluta tranquilidad. Sobra el sarcasmo. En las imágenes, se reemplaza el rostro del histórico Carlos Caszely por el del atacante que llegó en 2019 a Macul y que en contadas oportunidades ha podido responder al cartel de goleador que arrastraba, principalmente por sus campañas en Puerto Montt, Huachipato y Santiago Wanderers: en 68 encuentros con la camiseta alba, ha marcado 12 goles. El promedio es exiguo: 0,18 conquistas por encuentro.

“Hemos trabajado harto eso con Javier. Siempre dice que es colocolino y que por serlo ya es un premio estar en el equipo. Lo mira desde esa perspectiva, no de otra. Estar en el club en el que siempre soñó estar le da fortaleza para soportar muchas cosas. Eso lo ha hecho muy fuerte sicológicamente. No se deja arrastrar por los malos comentarios. Ha estado en las buenas y en las malas. Siempre estuvo a disposición del cuerpo técnico. Hizo goles importantes”, resalta su representante, José Luis Carreño.

Gustavo Quinteros, su técnico, también lo llena de halagos. “Parraguez fue importantísimo en la obtención de la Copa Chile, para jugar por el descenso también. Ayudó un montón al club, lo dio todo”, afirmó el ex seleccionador de Ecuador y Bolivia. “Cada vez que lo necesitamos, entra y juega bien. Hizo goles y jugadas importantes, estoy muy contento de que esté acá”, complementó.

Javier Parraguez celebra con Óscar Opazo el gol del triunfo ante la UC
Javier Parraguez celebra con Óscar Opazo el gol del triunfo ante la UC. (Foto: Agenciauno)

Parradiós

Ya había sucedido algo parecido a fines del año pasado, cuando los albos estaban en una situación diametralmente opuesta a la que disfrutan hoy. En noviembre, Colo Colo buscaba puntos para salvarse del descenso. En un duelo ante Audax Italiano en el que no encontraban la llave del triunfo, Parraguez ingresó al campo de juego para reemplazar a Esteban Paredes. También en los descuentos, se inspiró y se lanzó hacia la portería itálica en una jugada impropia de sus características, las de un centrodelantero tradicional, de esos que se ubican en el centro del área a definir las que gestan sus compañeros de mayor técnica: eludió rivales hasta llegar a la línea de fondo y cederle la conquista a Pablo Mouche. La reacción, otra vez, fue instantánea. Los memes se multiplicaron por cientos y La Mano de Dios, el himno que el cordobés Rodrigo Bueno le compuso a Diego Maradona, cambió de letra. Seis días antes de que el astro argentino falleciera, su espíritu tocaba al delantero albo. Otra vez, en una rara mezcolanza. Parraguez pasaba a ser Parradiós. Nuevamente, con la risita socarrona de por medio.

Ese constante ida y vuelta en la relación volvió a reflejarse en la actual temporada. El recuento de presencias y efectividad del Búfalo refleja su rol de actor secundario en el plantel popular. Suma 202 minutos en 10 partidos. Apenas en uno, frente a O’Higgins, fue titular. Ni siquiera la partida de Nicolás Blandi, quien jamás logró ratificar en Chile los pergaminos que traía desde Argentina, le abrió una opción real de transformarse en uno de los elegidos de Gustavo Quinteros. De hecho, mientras el exacerero clamaba por una opción a través de distintas señales en sus redes sociales, el técnico exigía públicamente el fichaje de un nuevo atacante, que llegaría a taparlo más aún. Sobre la hora, Blanco y Negro fichó al venezolano Christian Santos. En el intertanto, Parraguez estuvo a punto de partir. Tuvo cuatro opciones sobre la mesa. Lo quisieron Santiago Wanderers, Curicó Unido, Everton y Antofagasta pero prefirió quedarse para pelear por una posibilidad en el club de sus amores. El que siempre había soñado con defender. Por el que había gritado más de alguna vez desde la Garra Blanca, a la que fue a dedicarle el que, probablemente, sea el gol más importante que haya marcador por el equipo de Macul.

Otra imagen del festejo de Parraguez.
Otra imagen del festejo de Parraguez. (Foto: Agenciauno)

El regalón del camarín

Hace unos días, Colo Colo festejó la obtención de la Copa Chile. En la definición ante Everton, que se disputó en Talca, Parraguez había tenido otra de sus actuaciones destacadas: habilitó a Pablo Solari para el gol del triunfo. En la celebración, también se las ingenió para ser protagonista. El ariete encabezó las coreografías con que los jugadores del Cacique se entretuvieron en la cena conmemorativa. Otra vez, las redes sociales valoraron su comportamiento. Esta vez, de manera positiva. La conclusión era unánime. “Qué bien le hace al camarín”, fue el comentario que más se repitió en alusión a la cohesión que siempre procura generar entre sus compañeros. El factor sicológico no es anecdótico. Por el contrario, es clave para explicar buenos rendimientos deportivos como los que exhibe este año el plantel albo.

El efecto va mucho más allá de los momentos felices que se transforman en públicos. El de la fiesta, de hecho, es uno de los tantos que Parraguez ha compartido con sus seguidores desde que está en el club popular. En Macul, por ejemplo, resaltan que, aunque ambos animan la disputa por el centro del ataque del Cacique, Parraguez suele darle consejos a Iván Morales, tal como en su momento les tocó a ambos recibirlos de Esteban Paredes. Y que en los momentos en que ha estado más postergado, nunca se le vio con mala cara. “Sabía que la oportunidad le tenía que llegar. Y que cuando se produjera, tenía que aprovecharla”, comentan.

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