Karry Q22: el trabajo requiere de quienes estén a la altura

En MT La Tercera damos el vamos a los test drives de vehículos comerciales, un segmento a menudo obviado en los recuentos, pero que sigue siendo muy preponderante, sobre todo después de los cambios impuestos por la pandemia. El pequeño (aunque empeñoso) Karry Q22 es el primero al pizarrón.




En 2021, el segundo mejor año del mercado automotor en Chile, los vehículos comerciales medianos y ligeros representaron el 11,2% de las ventas, un trozo de la torta dado por casi 46 mil unidades. Incluso, en enero recién pasado uno del gremio -el furgón Peugeot Partner- se ubicó en el podio del todos contra todos, haciendo compañía al Chery Tiggo 2 y a la camioneta Mitsubishi L200, primero y segunda, respectivamente.

De esta manera, resulta claro decir que el segmento se mueve y que -ante el retroceso de minibuses de turismo y furgones escolares, como consecuencia directa de la pandemia- el rubro de los modelos de carga saca la cara. Por eso en MT La Tercera nos propusimos comenzar a probar también este tipo de vehículos enfocados de lleno en el trabajo, en el área que más creció: el reparto de última milla.

El primer invitado de esta nueva sección fue el Karry Q22, un citytruck doble cabina de origen chino, con capacidad de carga de una tonelada (sobre eje trasero motriz de rodado simple). Esta marca llegó a Chile en agosto del año pasado de mano del grupo Andes Motor. Si bien su nombre no dice mucho (más allá que alguno nostálgico recuerde el ‘pan de molde’ de Suzuki de los años 70 y 80), lo cierto es que Karry fue creada por Chery Automobile en 2009, precisamente para atacar el segmento de reparto urbano.

Toma de contacto

Para empezar, el Karry Q22 proyecta de inmediato una impronta de vehículo hecho para las áreas urbanas. Y es que más allá de sus líneas de diseño frontales (atrás solo lleva la caja), sorprende su ‘delgadez’, expresada en apenas 1.589 mm de ancho total. De aspecto, cuenta con un hocico corto y una trocha delantera ínfima, gracias a que el motor 1.5 litros va puesto por debajo del asiento del conductor.

En la zaga, destaca la caja de apertura por los tres costados, de cuatro bisagras para las puertas laterales y tres para el portalón. El sistema funciona muy sencillo: tiene dos manecillas en la tapa principal, para permitir también el abatimiento completo de las dos caras laterales. De esta manera, los bultos pueden cargarse por cualquiera de los tres frentes. Estas mismas tapas laterales tiene cuatro ganchos de estiba por el exterior, mientras que el portalón dispone de tres.

En materia de suspensión, el Karry Q22 se distingue de otros vehículos del segmento por contar adelante con suspensión independiente tipo McPherson y atrás con ballestas de seis hojas. Así, al estar descargado tiende naturalmente a proyectar una inclinación hacia adelante. El rodado trasero es simple y las rueditas (porque son muy chicas) son de aro 14, con neumáticos de medida 175/70. Otro diferencial está dado por que este vehículo integra frenos ABS con repartición electrónica de la frenada.

El aire acondicionado funciona con cuatro velocidades.

Puertas adentro, como es lógico, la posición del conductor y el acompañante resultan altas. Por debajo están la batería y todo el conjunto motriz, incluyendo alternador y filtros. La buena sorpresa es que este Karry Q22 equipa un aire acondicionado, que no es demasiado potente, pero que sí cumple bien para mantener a raya el calor veraniego. También tiene cierre centralizado con apertura a distancia. Eso sí, la mala viene por el lado de la radio, y es que nadie esperaría un gran equipo de sonido en un vehículo hecho para estas labores, pero al menos se agradecería un dispositivo con Bluetooth para emparejar la música y/o las app más utilizadas para moverse en la ciudad. En mi caso recurrí al poco ortodoxo modo de llevar un parlante recargable.

Otro punto que debe considerarse como no muy bien resuelto, es que la rueda delantera izquierda quita demasiado espacio interior, algo a lo que hay que acostumbrarse especialmente cuando no se está pisando el pedal de embrague. El cuadro de instrumentos se presenta en tonos azules y de manera ordenada en formato análogo: un tacómetro a la izquierda, velocímetro a la derecha y el indicador de combustible al centro. Solo se extraña un reloj de temperatura del motor, que vendría muy bien en vehículo destinado al rigor diario.

La segunda fila de asientos es muy espaciosa y tiene el diferencial de tres apoyacabezas regulables en altura y anclados al mismo asiento (y no al pilar C, como en otros citytrucks). Los cinturones de seguridad son igualmente de tres puntos en las tres plazas. Eso sí, a diferencia de los alzavidrios para conductor y copiloto, aquí el modo de abrir y cerrar las ventanillas es manual.

A repartir

Con la llave girada, el Karry Q22 sale al pizarrón de la conducción. En los primeros metros en la ciudad se muestra muy ágil, eso sí con un embrague algo pastoso al que es necesario acostumbrarse. Fuera de ello, la citada delgadez de carrocería ahora es aliada, porque -sumado a un motor que responde y a una caja de relaciones ultra cortas (la 5ta se engrana a los 55-60 km/h)- este citytruck parece convertirse en una especie de culebra escurridiza por las calles de la ciudad. Cabe en cualquier pasadizo de desvíos y arreglos de Santiago.

En la batería y las ventanillas, el Karry Q22 revela su origen Chery.

Otros factores que permiten esa buena maniobrabilidad urbana, son la mencionada poca trocha delantera y la ubicación del eje por delante del conductor. La suspensión en general rebota bastante, pero es algo que hasta cierto punto se entiende por la tonelada de capacidad declarada por el modelo. Asimismo, podría ser incluso algo más acrecentado si es que le esquema de ballestas se repitiera en el eje delantero (otros vehículos llevan esa configuración). Cargué unos 400 kilos en el pick-up y la tendencia se mantiene, lo que da cuenta que el vehículo está puesto a punto precisamente para funcionar con mucho más peso trasero.

En la carretera, el Karry Q22 se muestra resuelto hasta cierto punto. Una vez que se empina por sobre los 90 km/h, el motor se hace demasiado ruidoso en el habitáculo, una cuestión que se debe a dos factores: a la mencionaba ubicación del bloque por debajo del asiento del conductor y, dos, a que efectivamente a 95 km/h el motor gira en 3.500 rpm. A los 100 km/h salta a las 3.650 vueltas. Así y todo, el Karry Q22 se muestra eficiente yendo en plano a 95-100 km/h, promediando un rendimiento de 16 km/l (utiliza bencina de 93 octanos y el estanque hace poco más de 40 litros).

Suspensión delantera y el sistema ABS.

Como resulta lógico, el citytruck Q22 de Karry no es el mejor amigo de las ráfagas laterales, de manera que hay que llevarle la rienda de la dirección muy corta para no llevarse sorpresas: adelantar un camión o un bus puede ser una tarea poco recomendada para quien no tiene la expertise a bordo de uno de estos.

En síntesis, el Karry Q22 es un trabajador neto. Realiza muy bien las labores para las que fue diseñado y ofrece un pelín más que varios modelos de la competencia que se enfrentan a diario contra el reloj y el tráfico santiaguino (dirección asistida eléctricamente, cierre centralizado, frenos ABS y aire acondicionado, por ejemplo). Definitivamente se lo siente muy a gusto en ciudad y resulta una buena carta para llevar kilos y más kilos: eso los que este laborioso pide.

Ficha técnicaKarry Q22 1.5L MT
Motor1.5 litros de cuatro cilindros y 16v
Potencia114 Hp
Torque150 Nm entre 4.300 y 4.500
CajaMT5
Traccióntrasera
Largo4.749 mm
Ancho1.589 mm
Alto1.926 mm
Distancia entre ejes3.050 mm
Caja de carga2.000x1.508x370 mm
Capacidad de carga1.000 kg
Suspensión delanteraindependiente tipo McPherson
Suspensión traseraeje rígido con ballestas
Estanque de combustible40 litros (93 oct.)
Llantasde acero de 14″
OrigenChina
Precio versión testeada$ 8.990.000 + IVA

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