“Aquí no volverá a haber elecciones”: Las presiones y desafíos que enfrenta Daniel Ortega tras su polémica decisión
El mandatario nicaragüense aseguró que la medida pretende evitar que los opositores “atrapen el gobierno”, dando así por cancelados los comicios de 2027. El secretario de Estado, Marco Rubio, pidió a la comunidad internacional “unir fuerzas” para demostrarle a la “dictadura que no puede seguir haciendo como si nada pasara”.
“Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”, anunció el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, durante un acto conmemorativo del 47° aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado el domingo en Managua, la capital del país centroamericano.
“No volverá a haber elecciones para que ellos (la oposición) intenten atrapar el gobierno, atrapar el poder”, agregó el mandatario, de 80 años, quien además anunció que la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobará leyes para “ponerles un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatria”.
“Por mucha plata que les den los yanquis (Estados Unidos), no podrán”, aseveró en un discurso que fue televisado en todo el país.
Nicaragua debía celebrar elecciones presidenciales a finales de este 2026, pero el año pasado el oficialismo aprobó una cuestionada reforma constitucional que aplazó los comicios hasta de 2027. Sin embargo, ahora las declaraciones de Ortega sugieren que incluso esa cita electoral podría no llegar a celebrarse.
Para el diario español El País, aunque en la práctica el anuncio no modifica una realidad conocida por los nicaragüenses -las elecciones locales y nacionales han estado marcadas por sucesivos fraudes desde 2008, según organismos internacionales de observación electoral-, sí supone un salto discursivo y político. Las elecciones presidenciales de 2021 ya fueron el mejor ejemplo de un sistema sin competencia: Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, encarcelaron a todos los precandidatos opositores con posibilidades reales de disputarles el poder a través de las urnas y se adjudicaron el 75,92% de los votos.
En la misma línea, The New York Times aseguró que el pronunciamiento marcó un “fin explícito” a cualquier pretensión de que Nicaragua era todavía una democracia.
Se esperaba que Nicaragua celebrara elecciones presidenciales en 2027, un año más tarde de lo prometido luego de que la Asamblea Nacional, que está controlada por Ortega y Murillo, extendiera el mandato de los copresidentes, pero eso ahora está en duda.
“Ortega enterró la democracia nicaragüense ya hace largo rato”, dijo Félix Maradiaga, un excandidato presidencial de 2021 que fue arrestado por el gobierno de Ortega-Murillo, expulsado de la contienda y luego exiliado a Estados Unidos en 2023. “Esta es simplemente una expresión que demuestra de manera inequívoca cómo la máscara que quería venir dando de cierta legalidad, se le cayó”, comentó al Times.
“Es evidente que Ortega y Murillo temen la idea de que la más mínima apertura política pueda crear las condiciones para que se manifieste la disidencia y amenace su control del poder”, sostuvo Tiziano Breda, analista senior para América Latina de ACLED, monitor independiente de conflictos. “En lugar de montar una elección amañada, han optado por eliminar por completo la competencia electoral”, añadió el experto.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, consideró que a partir de los dichos de Ortega “el régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella“. Tal postura “constituye la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno”, añadió Ramdin en X.
Washington también criticó los dichos de Ortega. “La declaración de Daniel Ortega de que bajo su dictadura familiar Nicaragua no volverá a celebrar elecciones muestra su verdadera naturaleza autoritaria”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado en el cual pidió a la comunidad internacional “unir fuerzas” para demostrarle a la “dictadura que no puede seguir haciendo como si nada pasara”.
Rubio señaló que “el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas”. “Estados Unidos pide a la comunidad internacional que se una para demostrar a la dictadura de Murillo-Ortega, que no puede pretender hacer negocio como de costumbre con otras naciones cuando está frustrando los principios básicos de nuestro hemisferio democrático”, manifestó.
Inusual aparición
El discurso de Ortega el domingo también fue una inusual aparición pública del líder, destacó The New York Times. En gran medida ha desaparecido en los últimos años, pasando a veces meses sin mostrarse.
Su esposa se ha convertido en el rostro del gobierno luego de que la Asamblea Nacional de Nicaragua enmendara la Constitución el año pasado, convirtiéndola en copresidenta y consolidando su poder sobre las instituciones de la nación, incluidos el Ejército y los tribunales.
Murillo recibió el título oficial de copresidenta en febrero de 2025 y los dos analistas consultados por CNN coincidieron en que la transición de Ortega a su esposa ya está en efecto. También parece ser la postura del Departamento de Estado, que comenzó a nombrar a Murillo antes que a Ortega en los comunicados, un posible reconocimiento a su creciente peso político.
“Históricamente, ha habido la sensación de que una transición a Rosario va a provocar fracturas dentro del Frente Sandinista. Todavía es posible, pero el Frente de hoy es muy diferente que el de hace una década: no solo es un partido personalista, también lo es por Rosario, que trabajó para asegurar que la gente en posiciones de poder, sean leales a ella, y no solo a Daniel”, dijo el profesor Kai Thaler, del departamento de Estudios Globales de la Universidad de Santa Barbara (California), que ha realizado investigaciones sobre el país centroamericano., quien afirmó que la pareja presidencial mantiene un fuerte control sobre las fuerzas de seguridad y los aparatos de control ciudadano.
Sin adversarios ni la posibilidad de organizar marchas opositoras, parte de la oposición deposita algunas esperanzas en algún quiebre interno del núcleo. Si bien en los últimos meses hubo purgas y acusaciones contra funcionarios cercanos a la pareja presidencial, los analistas coinciden en que no hay rupturas a la vista.
“No parece que hay alternativas dentro del régimen o grandes posibilidades de cualquier fractura. Hay una posibilidad de otra sucesión familiar por alguno de los hijos, como Laureano, pero no hay generales, vicepresidentes” que puedan asomar como posibilidad, dijo Thaler.
“Lo más plausible, la continuidad del régimen con Rosario Murillo en una posición más fuerte que nada. Daniel (de 80 años) está menos y menos presente en la vida pública. Rosario (de 74) es mucho más activa en gobernar el día a día. Hay un rol mayor en la política de Laureano, de los hijos, pero hasta hoy no hay indicaciones de ninguna posibilidad de transición”, reafirmó.
Sin embargo, el politólogo nicaragüense Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo de la organización Diálogo Interamericano, matizó que la copresidenta “no tiene una base popular” y se sigue apoyando en la imagen de Ortega. “Su capital político con el Ejército es bastante funcional, de carácter transaccional. Se deje que administren recursos, pero si la presión se produce, si el costo beneficio cambia, el apoyo va a ir disminuyendo. Hay un balance de poder a favor de ella internamente, pero no es lo suficientemente sólido para garantizar que vaya al 2027”, comentó a CNN.
Orozco sostuvo que Estados Unidos “viene desarrollando una serie de presiones” con las que sanciona y Nicaragua no suele responder, en una mecánica casi estable. “Una lectura equivocada da la impresión de que Nicaragua viene después (de Venezuela y Cuba), que la única política de EE.UU. es la de intervención directa. No hay un cálculo sobre lo que eso significa, nadie piensa qué significaría que EE.UU. saque del poder a estas personas cuando no existe una oposición, la ciudadanía no sabe quiénes son los líderes el exilio y hay una estabilidad económica. Es especular sobre algo que no es seguro”, aseveró.
Con esa cautela, dijo que, a su juicio, Estados Unidos estaría pensando más a largo plazo, con el horizonte de las elecciones generales que en teoría están programadas para noviembre de 2027, si es que no se cumple la advertencia de Ortega. “Calculan ir sincronizando una presión para que introduzcan algún tipo de reforma”, afirmó.
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