Por Fernando FuentesRicardo Zúñiga: “La visión de Trump es muy de un imperialismo modernizado”
Para el exdiplomático estadounidense de origen hondureño, que ocupó destacados cargos en las administraciones de Obama y Biden en el área de América Latina, la Doctrina Donroe impulsada en el segundo mandato del presidente republicano en la región “es una visión análoga en un mundo digital”. “Trump tiene la convicción de que el mejor momento para EE.UU. fue en la segunda parte del siglo XIX”, sostiene.

“Quién es Ricardo Zúñiga, el hombre que ayudó a negociar el acuerdo entre la Casa Blanca y Cuba?”, tituló el diario The Washington Post el 22 de diciembre de 2014. Y es que el entonces diplomático estadounidense de origen hondureño fue uno de los principales arquitectos secretos detrás de las negociaciones de Washington que lograron la liberación del contratista Alan Gross el día 17 de ese mes. Este acontecimiento marcó el histórico inicio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba bajo el gobierno de Barack Obama.
Como miembro de carrera del Servicio Exterior Superior de EE.UU. durante 30 años, Zúñiga desempeñó múltiples funciones, entre ellas, desde 2012 a 2015, la de asesor principal del presidente Obama para las Américas y director superior de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Asimismo, durante la administración de Joe Biden se desempeñó como subsecretario de Estado Adjunto Principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, además de enviado especial para el Triángulo Norte.

Hoy, desde el ámbito privado, Zúñiga es socio fundador de Dinámica Américas, una firma de consultoría y asesoría estratégica fundada en 2023 con sede en Washington, que ayuda a empresas y organizaciones a navegar por la complejidad política, geopolítica y de riesgos en el continente americano. Además, es asesor sénior del Instituto de la Paz de Estados Unidos, un organismo federal independiente fundado en 1984 para prevenir y resolver conflictos violentos en el mundo.
Precisamente para analizar las complejidades que marcan el escenario actual en América Latina, en especial luego que la semana pasada el Departamento de Estado publicara un inusual video donde afirma de forma contundente que el dominio estadounidense en el hemisferio occidental “nunca más será cuestionado”, Zúñiga conversó con La Tercera sobre la política exterior de Donald Trump y los efectos de la Doctrina Donroe del presidente republicano en la región.

¿Cómo se entiende esta reinterpretación agresiva de la histórica Doctrina Monroe impulsada en el segundo mandato de Trump?
Creo que parte de una visión muy distinta a todos los gobiernos americanos después de la Segunda Guerra Mundial. Y es una visión basada en una convicción por parte de Donald Trump de que el mejor momento de EE.UU. fue en la segunda parte del siglo XIX. Como han visto, hicieron un video reciente donde alabaron el modelo, lo llamaron imperialista, de McKinley y de Teddy Roosevelt, y lo usan como el modelo que prefieren. Y mencionan en muchos momentos en ese video la palabra dominar, dominar la región, preservar la soberanía de Estados Unidos y sobornar la soberanía de los otros países de las Américas.
Esa es una visión muy de su movimiento, de MAGA, que es America First, pero que es una visión no compartida por la gran mayoría de los especialistas en relaciones internacionales de EE.UU. Es una visión muy de un imperialismo modernizado, pero sin complejos desde el punto de vista de ellos. Entonces, por eso la atención a Groenlandia, al Canal de Panamá, es lo que yo llamaría una visión análoga en un mundo digital.
Pero también hay una cierta realidad en términos de la aplicación de ese enfoque, ya sea contra el crimen organizado, a controlar la migración, a mantener afuera a otras potencias, principalmente China. Ahí tiene como pedazos de esa política más ortodoxa de los últimos 60, 70 años en EE.UU., pero abiertamente y con orgullo militarizada, que choca con muchos países que están acostumbrados a otra forma de funcionar por parte de EE.UU. Incluso, la ausencia de un fuerte apoyo a la democracia y el Estado de Derecho. La ausencia de eso también es chocante, tanto para personas que vienen de esa tradición más tradicional en EE.UU. y, por cierto, en la región. Entonces, a mi criterio está creando una reacción negativa que va a perdurar por mucho tiempo después de este período.

Con gobiernos en la región claramente alineados con Washington, ¿cómo ve la disyuntiva entre no perder el favor de EE.UU. y poner en juego la soberanía nacional?
Yo diría que hay diferentes tendencias. Hay unas tendencias que están ideológicamente alineadas con el Presidente Trump, que es un populismo de derecha, más que todo en materia de seguridad. Yo creo que ahí no cabe duda, la inseguridad ha creado el espacio para estos nuevos actores o de una nueva forma de viejos actores que se están un poco vistiendo de esta visión enfocada en la seguridad y usando a Bukele y a Trump como ejemplos a seguir. Ahí cabe Milei, de cierta forma; Noboa en Ecuador; Bukele, por cierto; Abelardo de la Espriella en Colombia.
Pero también la gran mayoría de los países simplemente están tratando de sobrevivir este momento y mantener una relación por lo menos correcta, sino positiva con EE.UU., porque ven que al tener una relación negativa el riesgo es demasiado elevado. Y yo diría que de Panamá para el norte hay una relación con Estados Unidos, y de Colombia al sur hay otra.

Yo doy el ejemplo del Presidente Noboa, que es muy, muy fiel, quiere ser un aliado fuerte de la administración, pero se va para Beijing. El mismo gobierno de Chile ha dicho varias veces que va a proteger la relación comercial, que no tiene nada que ver con la excelente relación ideológica, política que mantiene con la Casa Blanca, pero la relación comercial con China es otra cosa. Eso es general entre los gobiernos que están tratando de balancear este momento geopolítico.
Creo que aquí también es muy importante resaltar que en Washington, ya por más de una década, ha habido una visión de una competencia intensa con China en las Américas. Pero la verdad es que China casi no está tratando de priorizar las Américas, está muy enfocado en otras partes del mundo. Entonces hay un cierto desequilibrio también en el marco que también afecta todo este entorno.

EE.UU. lanzó una fuerza operativa para combatir el crimen organizado, compuesta por los 18 Estados miembros de la Coalición Contra los Carteles de las Américas. ¿Existe el riego de intervenciones militares contra los carteles del narcotráfico, como ha amenazado Trump en México, por ejemplo?
Yo creo que un posible ataque en México, con o sin la colaboración del gobierno de Sheinbaum, es un riesgo muy elevado, una posibilidad muy elevada, simplemente porque es un territorio que conocen mejor las fuerzas de seguridad de EE.UU., donde hay carteles que están produciendo drogas que están siendo importadas a EE.UU. Y si se recuerda, México estuvo en el primer discurso del presidente como candidato, como una amenaza a EE.UU. Eso nunca se le ha ido. El presidente es una persona que tiene conceptos que no se le van. Por eso la atracción al Canal de Panamá, por eso los ataques para tomar el petróleo en Venezuela. Todos estos vienen de un pensamiento ya muy antiguo.
Además, es una persona mediática y quiere ver ataques en territorios afuera de Estados Unidos. Lo de los barcos fue el comienzo, no el final. Esos ataques en Ecuador también forman parte. No me sorprendería ver ataques en Perú, en Colombia, junto con los que ya se vieron en Venezuela, pero son más que todo mediáticos. El flujo de la cocaína no ha bajado para nada, a pesar de los más de 80 ataques contra navíos pequeños. Y entonces, yo creo que hay muchos especialistas que piensan que es una forma equivocada de llevar a cabo este combate, que es una falta de entendimiento de cómo es que funciona el crimen organizado como una empresa.

El jefe del Pentágono criticó el bajo gasto militar en América Latina, calificando de “absurdo” que las naciones destinen menos del 1% de su PIB a la defensa nacional. ¿Le parece viable un aumento del gasto considerando la realidad económica de la región?
Yo escuché a un analista norteamericano comparándolo como una operación ‘cut and paste’ de la OTAN. No creo que fue algo pensado, que fue parte de una nueva política, una nueva doctrina. Y la verdad es que, para el objetivo que buscan, sería un mal uso de los recursos.
Durante su visita oficial a Panamá, Pete Hegseth también advirtió al gobierno de Cuba que “todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”. ¿Cree que este año podría terminar con una eventual intervención a la isla?
Yo creo que es posible, pero no creo que sea la primera opción de la administración Trump. Creo que se han dado cuenta de que Cuba no es Venezuela, que es bastante complicado y que Cuba es nuestro vecino. Si hay un ataque militar allá, puede haber consecuencias más graves que a las que se arriesgaron en Venezuela, que era más distante, más lejano de las costas de EE.UU. Pero a 90 millas de Florida, pues ya es otra cosa.

Y aparte de eso, creo que es muy difícil, se están dando cuenta que no hay una Delcy (Rodríguez) cubana, que es lo que siempre han estado buscando. Es un consorcio de poder y es un Estado verdadero y demasiado organizado para tumbar de un solo ataque, por un solo vuelo. Entonces, van a seguir con esa presión que hemos visto: presión económica, un bloqueo energético, pero pienso que están repensando cómo es que van a tratar de incentivar el cambio en La Habana.
El secretario de Estado Marco Rubio inició una campaña diplomática “para hacer frente a los abusos de poder de la Corte Penal Internacional”, presionando a otros países para que retiren su financiamiento y su participación del tribunal. ¿Ve riesgosa la decisión de Chile de ratificar su permanencia en la CPI? ¿Puede haber eventuales represalias?
Represalias no sé, pero presiones sí. El análisis aquí en EE.UU. es que temen que haya miembros del gobierno de Trump que puedan ser amenazados por algún proceso jurídico, por ejemplo, en los ataques contra los barcos pequeños, que podrían ser vulnerables a una acción internacional.
Pero también el ataque es algo emblemático del America First, de que la ley internacional no tiene ningún sentido ni viabilidad, entonces vamos a rechazar cualquier esfuerzo de tener justicia multilateral. Ya había escepticismo dentro del entorno político de EE.UU., pero no un esfuerzo, no una idea de tratar de tumbar la corte. Entonces, para Chile y para otros que resisten, habrá más presión, pero yo creo que también, a más distancia de Washington, le da más espacio a un gobierno a resistir ciertas presiones.

Por último, ¿estima que una eventual derrota de los republicanos en las elecciones de medio mandato de noviembre podría moderar la ofensiva de Trump en la región? ¿O su Doctrina Donroe llegó para quedarse?
Si ganan los demócratas, que están favorecidos en este momento por lo menos en la Cámara, eso va a tener un efecto mínimo en la región en términos de las políticas de la administración, sea en el comercio, en la seguridad, en los ataques contra los barcos o en la inmigración. Todo eso queda en las manos de la Casa Blanca y de una Casa Blanca que está dispuesta a casi usar el decreto para gobernar el país. En efecto, eso es lo que están haciendo, ese es el plan, ignorar a la autoridad del Congreso a monitorear, a fiscalizar al Ejecutivo y a los fondos.
Entonces, yo creo que a corto plazo no, a más largo plazo sí. Y ahí lo que sí van a ver es que habrá investigaciones por parte del Congreso de, por ejemplo, operaciones económicas en Venezuela, la cooperación entre EE.UU. y El Salvador en materia de las deportaciones y el uso de fondos norteamericanos en el Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo), en esa prisión. Cosas así yo creo que van a empezar a ser llamativas. Y también en el comercio. Ha sido una política comercial que ha interrumpido a bastantes empresas norteamericanas también. El Congreso va a empezar a poner un marco más disciplinado, o por lo menos va a señalar que va en ese rumbo, pero no van a determinar la política comercial de EE.UU. en los últimos dos años de la administración Trump.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE



















