Nacional

Bases de los Fondecyt 2027 le abren un nuevo flanco a ministra Lincolao, esta vez con el Consejo de Rectores

El Consejo de Rectoras y Rectores le envió una misiva a la secretaria de Estado en la que cuestiona seriamente las nuevas reglas del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico del próximo año, entre las que se cuenta tener residencia definitiva en Chile y que el 70% de las adjudicaciones serán para 10 áreas prioritarias.

Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

El Fondecyt (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico) es el principal fondo de Chile para financiar investigación científica y tecnológica básica, con recursos del Estado. Dependiente de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), otorga recursos mediante concursos públicos a investigadores de todas las áreas de conocimiento. Hoy, ese fondo le abre un -nuevo- flanco a la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao.

Ocurre que la ANID es una entidad que depende de la cartera de una secretaria de Estado que ha impulsado, no sin detractores, una serie de modificaciones al financiamiento estatal tanto para formación como para investigación. Sin ir más lejos, una de las primeras medidas anunciadas una vez aterrizada en la cartera fue la suspensión del financiamiento para dos líneas de Becas Chile: magíster y posdoctorado en el extranjero. El Fondecyt va por el mismo camino y también sufrió modificaciones.

Las bases del concurso para postdoctorado de 2027 traen aparejadas un cambio no menor: se establecen 10 áreas prioritarias y se detalla que hasta 70% de las adjudicaciones podrá destinarse a proyectos de esas áreas. Esto, vale destacar, no estaba en las bases de 2026 y alertó a investigadores y rectores de universidades.

De hecho, una de las primeras decisiones que el Consejo de Rectoras y Rectores (Cruch) con Osvaldo Corrales como nuevo vicepresidente ejecutivo fue hablarle fuerte y claro a la ministra Lincolao: el Cruch, organismo autónomo que reúne a 30 de las principales universidades del país para asesorar al gobierno y coordinar la calidad de la educación superior, no está de acuerdo con la decisión y así se lo hizo ver, añadiendo otro flanco a los que ya ha tenido la ministra desde que asumió el cargo. ¿El más reciente? Su propuesta para reformular Becas Chile.

El flanco reciente es palpable en un escrito al que tuvo acceso La Tercera fechado el 2 de agosto y cuya destinataria era, precisamente, la titular de Ciencia. “El Cruch se dirige respetuosamente a usted para expresar su preocupación por las modificaciones incorporadas en las Bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, y solicitar su reconsideración, por estimar que afectan principios que han sustentado históricamente a este instrumento, considerado el principal mecanismo de financiamiento de la investigación basada en la excelencia en nuestro país, y que ponen en riesgo el desarrollo integral de las ciencias, en un contexto donde la complejidad e incertidumbre de problemáticas y desafíos país obligan a aproximaciones inter y transdisciplinarias”, se lee en un extenso primer párrafo que no da pie a dobles interpretaciones.

Luego, se contextualiza que durante más de cuatro décadas, Fondecyt ha constituido “una verdadera” política de Estado, “trascendiendo gobiernos y orientaciones políticas”. Su prestigio y legitimidad, añade el texto, “se han construido sobre principios ampliamente compartidos por la comunidad científica: la libertad de investigación, la apertura a todas las áreas del conocimiento, la evaluación por pares y la competencia basada en el mérito”.

“Precisamente por el valor estratégico que representa para el sistema nacional de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, estimamos que decisiones que puedan afectar sus principios fundantes, o conlleven efectos directos o indirectos al desarrollo integral de las ciencias, deben ser precedidas de un proceso de análisis y diálogo con las universidades y la comunidad científica”, suma el escrito.

Los rectores apuntan a las bases y aseguran que “uno de los aspectos que genera mayor preocupación” es, precisamente, la incorporación del mecanismo que podría adjudicar hasta 70% de los proyectos a aquellos que se enmarquen en áreas prioritarias. Y si bien aseguran que como Cruch comparten la necesidad de que el Estado defina prioridades estratégicas, al mismo tiempo estiman que Fondecyt “no constituye el instrumento adecuado para implementar mecanismos de focalización temática”.

En tal sentido, aseguran que el sistema nacional de ciencia dispone de otros instrumentos específicamente diseñados para impulsar áreas estratégicas, y que la fortaleza del sistema chileno es la complementariedad entre estos instrumentos. “Alterar ese equilibrio modifica principios que han dado identidad a Fondecyt, y puede afectar el desarrollo de la investigación de base, la diversidad disciplinaria, la generación de conocimiento de largo plazo, y la capacidad de responder a nuevos desafíos de futuro”. La “investigación libre” es un concepto que nuevamente es utilizado.

Pero, al mismo tiempo, el Cruch también cuestiona las áreas que se han definido como estratégicas. “Observamos con preocupación que la definición de las áreas prioritarias concentra el esfuerzo en ámbitos asociados principalmente a las ciencias naturales, el desarrollo tecnológico, la productividad y la seguridad, otorgando una presencia significativamente menor a las Humanidades, las Artes y las Ciencias Sociales”. Ello, señala la carta del consejo, “transmite una señal que no refleja el carácter integral del conocimiento ni el aporte que estas disciplinas realizan para comprender y enfrentar desafíos sociales, culturales, educativos, territoriales y democráticos”.

Vale recordar que algo de estas definiciones ya había dejado entrever José Antonio Kast en mayo cuando en el marco de ‘Presidente Presente’ realizado en Puerto Montt dijo que “a veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno. Salvo el de las personas que le dedicaron mucho tiempo al estudio. Puede ser un gran estudio, pero no se tradujo en nada, en trabajo concreto para las personas”. La idea enardeció a la comunidad académica.

Esta orientación de las bases, según el Cruch, además resulta “difícil” de conciliar con la recientemente publicada Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Otro aspecto de las bases que las autoridades universitarias dejan de manifiesto que les preocupa es el nuevo requisito que exige a los postulantes extranjeros acreditar residencia definitiva en Chile para acceder al concurso. “Si bien comprendemos que puedan existir fundamentos para fortalecer el arraigo de quienes desarrollan investigación en el país, estimamos que esta medida puede afectar la capacidad de las universidades chilenas para atraer investigadores e investigadoras de excelencia provenientes del extranjero”. Resumidamente, los rectores creen que la nueva ecuación no se podría sostener. Así lo ejemplifica uno: “Si priorizamos la computación cuántica y casi nadie la enseña en Chile, hay que atraer a alguien de afuera, pero si le pedimos la residencia definitiva, nadie vendrá”.

La carta finaliza así: “El Cruch solicita respetuosamente al Ministerio de Ciencia reconsiderar y modificar las Bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, particularmente en aquellas disposiciones que incorporan mecanismos de priorización temática para la adjudicación de proyectos, y restricciones de elegibilidad que afectan la apertura internacional del sistema científico nacional”. Y concluye: “El fortalecimiento de las prioridades estratégicas nacionales no debe realizarse a costa de debilitar el principal instrumento de investigación basada en la excelencia. Ambos objetivos son plenamente compatibles y constituyen condiciones esenciales para el desarrollo científico, tecnológico, social y cultural de Chile”.

La respuesta de Lincolao

Un día después de recibida la inquietud, la ministra Lincolao recibió a los representantes del Cruch, entre los que se contaba el rector Corrales, quien contó en el programa Desde la Redacción de La Tercera que iniciaron un proceso de diálogo. “Hemos tenido buena acogida, sin respuesta definitiva aún”, dijo.

“Hemos hecho ver a la ministra, muy respetuosamente, que como consejo tenemos una discrepancia con las modificaciones que se hicieron en los concursos, tanto en lo que se refiere a la residencia definitiva (...) también en que no nos parece que sea el instrumento para focalizar determinadas áreas”, agregó.

Al ser consultada sobre su hay espacio para reconsiderar las bases de los Fondecyt, la propia ministra Lincolao dice a este diario que sí. “Valoramos el diálogo con todas las partes involucradas. Chile hoy tiene altos niveles de desempleo, incluso a nivel de doctorados, también vemos la urgencia de profundizar los proyectos de investigación en áreas con mayor potencial para el desarrollo de nuestro país”.

Al mismo tiempo, justifica la priorización de áreas (Ciencias Naturales y Biomedicina; Ingeniería y Tecnologías de Frontera; Física, Astronomía e Instrumentación Científica; Espacio, Tecnologías Satelitales y Observación de la Tierra; Cambio Climático, Energía y Sustentabilidad; Minería y Recursos Estratégicos; Agroindustria, Agricultura, Sistemas Alimentarios; Acuicultura, Ciencias del Mar y Bioeconomía Azul; Capital Humano, Productividad y Futuro del Trabajo; y Seguridad, Justicia y Políticas Públicas) que “los datos muestran la necesidad de profundizar en proyectos de posdoctorados en áreas críticas para el país, que no han sido abordadas de manera suficiente durante la última década. Por ejemplo: seguridad, ciberseguridad y justicia (1,41%), Minería (0,87%, siendo Chile líder mundial en cobre y litio) y Acuicultura (3,35%, siendo el segundo exportador mundial de salmón).

Y sobre la decisión de exigir residencia definitiva como condición para postular, cerrando la puerta a investigadores extranjeros, la ministra justifica que hay dos razones: una es que la ciudadanía “merece que los fondos públicos den prioridad a los chilenos, especialmente con los niveles de desempleo que tenemos”, y la segunda es “eficiencia, que responde a la experiencia acumulada por el programa. Al revisar los datos históricos, además del costo de procesar la visa, observamos que uno de cada cinco proyectos adjudicados a investigadores extranjeros (20,7%) nunca llegó a iniciarse, mientras que en el caso de los investigadores chilenos esa cifra fue de 5,8%”.

“La modificación busca dar mayor certeza a la ejecución de los proyectos y al uso eficiente de los recursos públicos. Es importante precisar que los investigadores extranjeros siguen pudiendo postular si cuentan con residencia permanente. Lo que se elimina es la posibilidad de postular desde el extranjero sin residencia en el país”, cierra.

Más sobre:EducaciónCruchConcejo de RectoresFondecytXimena LincolaoCiencia

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE