Por Roberto Gálvez“Un libro precioso en la biblioteca”: cómo la frase de Kast sobre estudios que no generan empleos enardeció a la academia
Esta semana el Presidente instaló cuestionamientos sobre investigaciones que no produzcan trabajos, lo que ha provocado la inmediata reacción en la vereda universitaria.

“A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno. Salvo el de las personas que le dedicaron mucho tiempo al estudio. Puede ser un gran estudio, pero no se tradujo en nada, en trabajo concreto para las personas”.
La frase pertenece a José Antonio Kast. La idea la planteó el martes en uno de sus encuentros ciudadanos 'Presidente Presente’, realizado en Puerto Montt, en Los Lagos.
En la instancia, el Mandatario quiso apuntar al buen uso de recursos públicos, planteando una idea de revisión a los fondos que se destinan a la investigación científica, los que dijo debe tener un encadenamiento productivo. “Hagámosle un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado de esos recursos que hemos entregado, y se van a sorpender”, planteó.
Pero lejos de abrir esa discusión, la idea enardeció a la comunidad académica.
De hecho, dos de los candidatos a la rectoría de la Universidad de Chile -el decano de Derecho Pablo Ruiz Tagle y el decano de Ciencias Físicas y Matemáticas Francisco Martínez- se plantaron en contra de las afirmaciones del Presidente este jueves en un debate organizado por programa el Desde la Redacción de La Tercera y sostuvieron que las frases fueron “desafortunadas”, que apuntan a un “anti intelectualismo”, que dan “vergüenza ajena” y representan una “mirada miope”.
Ruiz Tagle dijo que “un libro, en verdad, da trabajo al que lo escribe, al que lo imprime, al que hace el estante para la biblioteca, al que construye el edificio de la biblioteca, y al que lee el libro, e incluso al que no lo lee, porque le da tiempo para reflexionar sobre sus propias ideas. Entonces hay aquí un ambiente que a mí me parece muy, muy, muy equivocado”. Asimismo, agregó que “estas declaraciones lamentables sobre los libros revelan un anti intelectualismo y francamente, quiero decir, me da vergüenza ajena escuchar lo que he escuchado de él. Creo que se equivocó de base”.
Mientras, Martínez aseveró que “a todos nos impactó. La referencia a un libro que no produce empleo, en el fondo lo que está diciendo es que la investigación, el conocimiento, no es relevante porque lo que hay que hacer son empleos”. Y añadió en extenso: “Yo hago la pregunta de cuántos empleos habrían de los que hay hoy si no se hubiesen creado esos libros que generaron toda la tecnología, que generaron todo el conocimiento y generaron los conocimientos de economía, de biología, de salud, de todas las áreas. En los libros es donde se encontró (...) Este país no puede pretender crecer y desarrollarsecomprando y vendiendo recursos básicos. No lo va a hacer, no lo ha podido hacer. Tiene que generar nuevos conocimientos, tiene que transformar ese conocimiento en desarrollo propio; ahora, si nosotros decimos que los empleos son más importantes, significa que nos interesa el hoy y no el mañana y eso es un error porque un país tiene que construir cada día su futuro”.
Del mismo modo, Juan Yuz, presidente de la Red Universidades G9 (que entre otras componen todas las Católicas) y rector de la U. Técnica Federico Santa María, señala que como red “nuestra convicción es que la investigación es un motor fundamental para el progreso del país, a través de su aporte a la formación de capital humano avanzado y a la innovación y desarrollo que genera”. Dice, eso sí, que “sin duda son relevantes las discusiones sobre su financiamiento público, la responsabilidad sobre rendiciones de cuenta y la medición de su impacto”, y que para ello las Universidades, el Ministerio de Ciencia y la ANID han estado “constantemente” preocupadas de estos tres aspectos. Y cierra: “Nuestro rol como universidades siempre es desafiante y exige que todo nuestro quehacer, desde las aulas, laboratorios y centros de investigación, de respuesta y soluciones a las problemáticas a nivel local y global, sin perder de vista que los resultados de los procesos de investigación no siempre pueden ser medidos de manera simple por beneficios económicos directos“.
En tanto, Osvaldo Corrales, rector de la U. de Valparaíso, aborda desde una mirada más técnica lo que hay detrás de la frase de Kast y se muestra contrario a una reducción: “Es muy importante advertir que tenemos resultados francamente notables considerando lo poco que se invierte en esta materia. La inversión en ciencia y tecnología en nuestro país no supera el 0,4% del PIB, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, donde alcanza el 2,9%, e incluso por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, donde se invierte un 0,7%. A pesar de eso, lideramos en América Latina el índice mundial de innovación en 2025, y somos segundos en producción científica solo por detrás de Brasil. Por cierto, para enfrentar los desafíos de los próximos años necesitaremos enfatizar en innovación y transferencia tecnológica, lo que, en cualquier caso, solo será posible destinando también mayores recursos a este propósito”.
Del mismo modo, Ennio Vivaldi, exrector de la U. de Chile por dos periodos, plantea dos a discutir. “Primero, si es relevante que haya científicos chilenos que interactúen a nivel mundial. La pandemia del Covid fue bien enfrentada por el gobierno del Presidente Piñera en parte importante porque había muchos inmunólogos y otros científicos chilenos que tenían contactos internacionales que resultaron valiosísimos para enfrentar la emergencia sanitaria”. Lo segundo, añade, es “si Chile debe invertir en ciencia y tecnología o debe destinar sus recursos a otros rubros que le resulten más rentables en el corto plazo y, cuando requiera ciencia y tecnología, recurra a comprarla a quienes la producen a menor costo”. Y cierra: “Personalmente pienso que este segundo punto debe ser discutido en un contexto más amplio que el meramente económico y que constituye el verdadero debate sobre políticas de interés nacional fundamentales que, lamentablemente, por mucho tiempo no se ha dado pública y explícitamente”.
Pero ellos no fueron los únicos. Ya desde antes otros académicos habían salido al paso a través de redes sociales.
Una de ellas fue Cristina Dorador, científica, doctora, académica de la U. de Antofagasta y exconvencional. “La investigación nace de la curiosidad. Las preguntas surgen de la observación y conocimiento previo. A veces la visión a corto plazo no permite ver ni entender que la investigación puede llegar a ser fundamental para la existencia humana, incluidos los procesos productivos. Por tanto, financiar a la investigación en todas las disciplinas es clave para el avance de los países y para ello se requiere respetar este quehacer y a quienes lo realizan. En contexto de múltiples crisis la investigación y creación se vuelven imprescindibles”, dijo en X.
Por su parte, la Asociación Red de Investigadoras escribió que la frase “no solo es ignorancia sobre cómo funciona la ciencia. Es una falta de respeto hacia miles de investigadoras e investigadores que sostienen universidades, laboratorios, innovación, salud y desarrollo en Chile. La ciencia genera conocimiento, formación de capital humano, tecnología, políticas públicas, innovación y soluciones a problemas reales. Vacunas, tratamientos, monitoreo ambiental, IA, minería, agricultura, energías limpias y manejo de desastres no aparecen por arte de magia”.
Además, expusieron, “reducir el valor de la investigación únicamente a ‘cuántos trabajos directos genera’ demuestra una mirada extremadamente corta sobre el desarrollo de un país. Los países que lideran el mundo invierten más en ciencia. No menos. En Chile, gran parte de la investigación ya se hace con financiamiento insuficiente, precarización laboral y fuga de talentos. Y aun así, las y los científicos producen conocimiento de alto impacto con recursos limitados”.
“Lo realmente preocupante es que quienes nos gobernan sigan viendo el conocimiento como algo prescindible, demostrando una precariedad en la visión de Estado”, cerraron.
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