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La apuesta de Lula tras su reunión con Trump en la Casa Blanca

Según la prensa brasileña, con la reunión de este jueves el líder petista buscó aislar a Flávio Bolsonaro, su rival en las elecciones de octubre, y consolidar su papel como el interlocutor preferencial de los estadounidenses. Trump calificó el encuentro, que duró cerca de tres horas, como "muy bueno" y a Lula de un líder "dinámico".

Lula durante una reunión con Trump, en el marco de la 47ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), en octubre de 2025, en Malasia. Foto: Ricardo Stuckert/PR Ricardo Stuckert/PR

El presidente Donald Trump recibió a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la Casa Blanca este jueves, en un momento de delicada tregua tras un año tenso marcado por los aranceles estadounidenses y los insultos públicos entre los líderes de las naciones más grandes del hemisferio occidental.

Trump calificó la reunión con Lula como “muy buena”. En redes sociales, afirmó que ambos abordaron temas como el comercio y los aranceles. Según él, ya se planean nuevas conversaciones entre representantes de ambos países para avanzar en puntos considerados estratégicos.

“Acabo de terminar mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el dinámico presidente de Brasil. Discutimos muchos temas, incluyendo el comercio y, específicamente, los aranceles”, se lee en el texto.

“La reunión fue muy productiva. Nuestros representantes se reunirán para tratar algunos puntos clave. Se programarán nuevas reuniones en los próximos meses según sea necesario”, comentó.

Sus declaraciones llegan después de un encuentro, seguido de un almuerzo, con su par brasileño en la Casa Blanca, que duró alrededor de tres horas, según apunta el diario O Globo.

Previo a la reunión, The New York Times destacó que Trump ha sometido a Brasil a una avalancha de medidas, para luego dar marcha atrás abruptamente en varias de las sanciones más duras. Lula, de izquierda, ha condenado las políticas de Trump hacia Irán y Cuba, así como sus recientes comentarios sobre el papa León XIV.

En la víspera del encuentro, la cadena Deutsche Welle indicó que la agenda de los líderes debería incluir temas que no se resolvieron en conversaciones anteriores, como las barreras arancelarias, el acceso a minerales estratégicos, además de asuntos como seguridad pública, entre ellos, la posibilidad de clasificar a grupos brasileños como organizaciones terroristas.

La periodista Raquel Krähenbühl de TV Globo, informó que la reunión sería una “visita de trabajo”, un formato menos formal que una reunión bilateral tradicional. La reunión se consideraba un paso hacia la normalización de las relaciones comerciales entre ambos países, después de que Estados Unidos impusiera aranceles a los productos brasileños y sanciones contra funcionarios nacionales.

Al menos cinco temas debían ser centrales en las conversaciones, indicó el medio G1 de Globo: la lucha contra el crimen organizado, PIX (la plataforma de pagos instantáneos creada por el Banco Central de Brasil, que la Oficina de Representación Comercial de Estados Unidos ha señalado como lesiva para las empresas extranjeras del sector de pagos), geopolítica y conflictos globales, las tierras raras y las elecciones presidenciales de octubre próximo en Brasil.

Sobre la lucha contra el crimen organizado, el diario Folha de Sao Paulo sostiene que el gobierno brasileño intenta impedir que Estados Unidos designe al CV (Comando Vermelho) y el PCC (Primeiro Comando da Capital) como organizaciones terroristas. Según el gobierno de Lula, esta designación abriría una laguna legal que permitiría a Estados Unidos intervenir en territorio brasileño. Planalto también teme que los partidarios de los Bolsonaro instrumentalicen políticamente este asunto durante la campaña electoral. Una designación como grupo terrorista podría dar más protagonismo al tema y, según los analistas, podría beneficiar a Flávio Bolsonaro, quien ha criticado a Lula por su gestión de la delincuencia.

En cuanto a las tierras raras, Estados Unidos ha mostrado interés en explorar minerales brasileños de importancia estratégica, y Lula solicitó que se agilice el proyecto que regula esta actividad en territorio nacional. El texto se incluyó en la agenda de la Cámara de este miércoles, precisó el periódico.

China, que tiene la mayor reserva de minerales críticos, ha amenazado con detener las exportaciones durante las disputas comerciales, lo que ha llevado a Estados Unidos a buscar minerales en otros lugares, incluido Brasil. “Estados Unidos lo ve como el único lugar donde China puede, básicamente, paralizar partes de nuestra economía, y Brasil es una de las pocas opciones para romper el monopolio chino”, dijo Ricardo Zúñiga, exalto funcionario de asuntos latinoamericanos en el gobierno de Barack Obama, en declaraciones a The New York Times.

O Globo dijo en la víspera que la situación política en Venezuela y su impacto en Sudamérica sería otro tema a tratar. Lula fue uno de los primeros críticos de la intervención militar estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos el 3 de enero. La vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, asumió la presidencia con el apoyo de Estados Unidos.

“Ventaja política”

Según el blog de la periodista Andréia Sadi de G1, Lula intentaría convertir la reunión en una “ventaja política”. “El presidente busca un compromiso del gobierno de Trump de que no habrá injerencia estadounidense en las elecciones de octubre”, destacó.

Fuentes gubernamentales consultadas por Sadi indicaron que existe preocupación de que el Departamento de Estado, considerado más ideológico y con vínculos con los partidarios de los Bolsonaro, pueda adoptar medidas que perjudiquen a Lula. Un ataque directo de Trump no está en sus planes, pero el presidente brasileño busca un compromiso informal de no injerencia y ausencia de apoyo a Flávio Bolsonaro, el rival del líder del Partido de los Trabajadores (PT) en octubre.

Al respecto, Folha de Sao Paulo destaca que, según los cálculos del Palacio de Planalto, el encuentro entre Lula y Trump se produce en un momento delicado, cuando Flávio ha subido en las encuestas. El senador tiene dos interlocutores en Estados Unidos que intentan influir en la política exterior brasileña: el exdiputado Eduardo Bolsonaro y el empresario Paulo Figueiredo, afín a Bolsonaro.

“Se espera que la reunión consolide a Lula como el interlocutor preferencial de los estadounidenses. La reunión se programó tras una llamada telefónica de Trump al presidente brasileño durante el fin de semana, en la que el estadounidense sugirió un encuentro personal esta semana”, indicó el diario paulista, que tituló: “Planalto apuesta por una reunión con Trump para intentar aislar a Flávio y reforzar el papel de Lula”.

Planalto considera que este era un momento crucial para la reunión, ya que se espera que Lula dedique más tiempo a su precampaña, que comienza en junio. La reunión de este jueves estaba programada para marzo, pero se pospuso debido al conflicto con Irán. “El gobierno petista también ve una oportunidad político-electoral en esta agenda. La idea es demostrar que Lula, a pesar de su oposición ideológica a Trump, es capaz de dialogar como jefe de Estado que prioriza las buenas relaciones comerciales y la diplomacia por encima de las diferencias”, apunta Folha.

Políticamente debilitado

Trump, en su intento de castigar a Brasil el año pasado por perseguir a Jair Bolsonaro, calificó el proceso judicial de “persecución política” y de “grave abuso de los derechos humanos”. El inquilino de la Casa Blanca también publicó una carta que le había escrito a Lula en Truth Social, su red social, en la que decía: “¡Es una caza de brujas que debe terminar INMEDIATAMENTE!”.

Lula respondió presentando un video con un nuevo lema del gobierno: “Brasil pertenece a los brasileños, y se escribe con una S de Soberanía”. Los aranceles desataron un sentido desafiante de orgullo nacional y una mezcla de inquietud económica entre la comunidad empresarial. También impulsaron la posición de Lula en las encuestas, aunque su popularidad ha disminuido desde entonces, apunta The New York Times.

En octubre, las revocaciones y exenciones del gobierno de Trump acabaron por debilitar los aranceles, que fueron invalidados por la Corte Suprema de Estados Unidos en febrero. Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión, aunque está cumpliendo su condena en una residencia por motivos de salud.

Pero Lula llegó a la reunión con Trump políticamente debilitado, tras una serie de derrotas en el Congreso, una de ellas relacionada con su veto a la reducción de la condena de Jair Bolsonaro, y en una situación de empate técnico en las encuestas con el hijo del expresidente, el senador Flávio Bolsonaro.

De acuerdo con Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, Lula trataría de “fortalecer la relación personal” con su colega norteamericano para minimizar el posible riesgo de interferencias estadounidenses en los comicios. Así como Trump respaldó a Bolsonaro padre en la antesala del juicio que lo condenó a 27 años de prisión, no faltan los bolsonaristas deseosos de que el magnate ahora haga lo mismo con el hijo.

Lula durante una reunión con Trump, en el marco de la 47ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), en octubre de 2025, en Malasia. Foto: Ricardo Stuckert/PR Ricardo Stuckert/PR

Según el diario O Globo, Lula busca demostrar su fortaleza política en su viaje a Washington, en un momento en que enfrenta la mayor crisis con el Congreso en su tercer mandato. El presidente fue recibido por Trump poco más de una semana después de sufrir su mayor derrota en el Senado, con el rechazo de la nominación de Jorge Messias al Supremo Tribunal Federal (STF), lo que ocurrió por primera vez en un lapso de 132 años.

Para Carlos Gustavo Poggio, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Berea, en Estados Unidos, la reunión entre Lula y Trump es más importante para el brasileño que para el estadounidense. “Lula tiene elecciones generales por delante. Trump tiene elecciones legislativas de medio término, pero la importancia de Estados Unidos en la agenda comercial de Brasil es mayor que la de Brasil en la agenda estadounidense. Por lo tanto, creo que esta visita tiene más peso para Lula que para Trump”, explica.

Lula y Trump mantuvieron un breve encuentro, de aproximadamente un minuto de duración, tras bambalinas en la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre, poco después del discurso del mandatario brasileño e inmediatamente antes de la intervención de su par estadounidense en el evento. En octubre, a petición del gobierno brasileño, Trump se reunió nuevamente con Lula, esta vez en Malasia, donde ambos participaron como invitados en la 47ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), un bloque que agrupa a las economías del Sudeste Asiático.

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