Estudio internacional abre polémica por antigüedad del sitio arqueológico Monte Verde en Puerto Montt
Documento publicado en Science encendió la polémica, tras realizar una investigación que pone en tela de juicio la información histórica del lugar. Desde la Fundación Monte Verde presentan sus descargos.
Los relatos conocidos dicen que hace 15.000 años, en ambientes boscosos cercanos al mar, conviviendo con volcanes y las glaciaciones que formaron el paisaje actual en los momentos de transición entre el Pleistoceno y Holoceno, habitaba el hombre en los territorios del centro-sur y Patagonia norte de Chile.
Este lugar, ubicado en Puerto Montt, Región de Los Lagos, es conocido como Monte Verde, uno de los sitios arqueológicos más relevantes del poblamiento temprano en América.
Sin embargo, una reciente publicación en la revista científica Science cuestiona la real antigüedad de este sitio histórico, señalando que la nueva evidencia indicaría que el lugar fue poblado entre 8.000 a 6.000 años atrás.
Ante esto, la Fundación Monte Verde, institución responsable de la protección y gestión del Monumento Histórico y Arqueológico Monte Verde en Chile, muestra su descontento, sobre todo porque llevan más de 50 años investigando el lugar a través del Proyecto Monte Verde.
Justamente, esta iniciativa dirigida por los investigadores por Tom D. Dillehay y Mario Pino, establece que el mencionado estudio presenta errores metodológicos y empíricos. Además, dicen que los fechados son ambiguos y no corresponden al registro arqueológico excavado, cuya estratigrafía ha sido documentada y publicada durante décadas.
Desde la fundación cuestionan el artículo escrito por Todd Surovell, arqueólogo de la U. de Wyoming (EE.UU.), junto a César Méndez, Juan Luis García y Claudio Latorre, investigadores de la UC. Según establecen desde la fundación, la investigación basa sus conclusiones en la extrapolación de dataciones obtenidas en depósitos estratigráficos no arqueológicos mal interpretados y que no corresponden a las capas del núcleo del yacimiento.
Méndez, uno de los autores del documento de la discordia, explica que encontraron que “las terrazas más altas observadas se habían formado hasta, al menos, hace 11. 000 años, momento en el cual se depositó una notoria capa de ceniza volcánica de la erupción del volcán Lepué, y que está ubicada en la parte superior de esta terraza. Posteriormente ocurrió un proceso erosivo que generó las terrazas más bajas, donde se ubica el sitio Monteverde II”, añade Méndez.
Acorde a la defensa de la fundación, los autores de la investigación proyectan deducciones hacia el interior del sitio utilizando contextos no comparables, lo que conduce a interpretaciones incorrectas sobre la cronología y la integridad del registro arqueológico.
Pero Méndez retruca: “Es comprensible cierto grado de frustración a nivel personal cuando una teoría o idea sostenida por largo tiempo es rebatida por argumentos que permiten ofrecer una explicación más consistente y completamente diferente”.
Su relación
Méndez revela que con la fundación nunca ha tenido contacto. “El primer autor del artículo, Todd Surovell, se comunicó al inicio de la investigación con Tom Dillehay, el excavador original del sitio, y le ofreció participar en un proyecto colaborativo. Sin embargo, dicha colaboración no prosperó. Prefiero no entrar en detalles extracientíficos que nos alejan de lo realmente importante”.
En la otra vereda, desde la fundación sostienen que los autores del estudio, arqueólogos, ecólogo y geógrafo, permanecieron en el sitio solo durante algunas horas, lo que, añaden, es una permanencia muy breve para comprender adecuadamente los complejos procesos geológicos, ecológicos y paleoambientales.
“Estos procesos difieren significativamente de los sistemas áridos o semiáridos en los que se desarrollan gran parte de las investigaciones de los autores, lo que puede conducir a interpretaciones sin fundamento sobre la formación y preservación del registro arqueológico en ambientes húmedos”, añaden.
Y eso no es todo, ya que los antecedentes administrativos del propio proyecto indican que la solicitud presentada al Consejo de Monumentos Nacionales señalaba explícitamente que el estudio no correspondía a una investigación arqueológica y que no contemplaba excavaciones ni recolección de material arqueológico en el sitio.
En tal sentido, desde la fundación reseñan que resulta necesario aclarar cómo datos obtenidos bajo ese marco metodológico son utilizados posteriormente para formular interpretaciones sobre la cronología y formación de uno de los sitios arqueológicos más estudiados del continente.
Méndez se defiende señalando que lo fundamental es que la investigación es la primera realizada de manera independiente en el sitio en más de 50 años, sin la participación de los investigadores originales. “Este conjunto de datos y la interpretación que ofrecemos permiten explicar de mejor manera la evidencia presente en el sitio. Eso fue, precisamente, lo que la revista Science y sus evaluadores consideraron meritorio”, argumenta.
Esta, en todo caso, no es la primera vez que el sitio arqueológico es cuestionado. Anteriormente lo había hecho el paleontólogo internacional Michel Brunet, quien descubrió restos fósiles homínidos de entre 6 y 7 millones de años de antigüedad en Chad, África. Por ello, cuando visitó Chile en el marco del Congreso Futuro en 2019, señaló que si “quieres que crea que el primer asentamiento humano fue en Monte Verde, tienes que encontrar huesos”.
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