“Yo no he hecho nada”: así fue la detención in fraganti del violador en serie del Cajón del Maipo
Dos carabineros de la Subcomisaría San José de Maipo detuvieron a Ignacio Cabello (28) en flagrancia. Llegaron justo cuando recién había atacado a una mujer de 38 años en su camioneta en un sector solitario. "Yo no he hecho nada", dijo a los policías. Al interior de su camioneta se encontraba una víctima desnuda.
A las 2.24 de la madrugada del sábado Carabineros recibió un llamado telefónico que encendió sus alarmas. Varias denuncias contra un sujeto por ataques sexuales en el Cajón del Maipo mantenían a la policía en estado de alerta. Los reportes hicieron que la mirada policial se centrara en buscar un hombre -luego se supo que su identidad era Ignacio Cabello Paiva (28)- que era indagado por realizado varios ataques sexuales en el sector, todos cometidos en una camioneta roja donde subía a las víctimas.
El sargento segundo Sebastián Rosales y la cabo segundo Gloria Cammell, ambos pertenecientes a la Subcomisaría San José de Maipo, se encontraban patrullando el sector de El Toyo. Ambos recogieron el llamado, que decía relación a un vehículo sospechoso que se movilizaba por el sector y que tenía similitud con el que utilizaba el presunto atacante sexual y acudieron al instante al sector La Obra, pasaje Los Areneros.
Cabello, un ingeniero informático que reside en Puente Alto junto a su madre y hermana, fue formalizado el martes por cuatro delitos de violación. De acuerdo a la Fiscalía Metropolitana Sur, el sujeto actuaba con extrema violencia hacia sus víctimas, en lo que se calificó como un violador serial. “Manifestaba que gozaba agrediendo y viendo sangre. Las amenazaba a todas que las podía matar”, dijo el martes el fiscal José Manuel Mac-Namara tras la formalización.
Al llegar al lugar, a eso de las 2.40 de esa madrugada del sábado, los carabineros vieron el vehículo Chevrolet Groove color rojo que el imputado usaba para su cometido oculto entre dos montículos de tierra. El sargento segundo Rosales fue el primer en bajar de su patrulla. Desenfundó su arma de servicio mientras su acompañante usó el altavoz para decir: “Descienda del vehículo”.
Pero Cabello no hizo caso de inmediato. Pasaron unos cinco minutos entre que los uniformados pidieron que se bajara a que este respondiera. Al bajar, Rosales le gritó: “Arriba las manos”. El imputado lo hizo y comenzó a decir: “Yo no he hecho nada, no he hecho nada”. Pero la evidencia encontrada en el lugar distaba bastante de sus palabras. En ese momento, estaba sin polera, con pantalones, descalzo y con manchas de sangre en el cuerpo.
Al notar que el sujeto no tenía nada en sus manos, el uniformado procedió a revisarlo. Sin ofrecer resistencia, Cabello se dio vuelta ante el carabinero, puso sus manos en la espalda en señal de que se estaba entregando para ser esposado. “Estaba muy calmado al ser detenido, no se resistió nada de nada”, dicen quienes fueron testigos del operativo.
Por su lado, la cabo segundo se aproximó a la camioneta percatándose de que al interior, en los asientos traseros, había una mujer completamente desnuda, con heridas cortantes en diferentes partes del cuerpo y con visibles signos de golpes. Fue ahí cuando la víctima le dijo a los carabineros que había sido víctima de una violación. Ante ese escenario, los uniformados pusieron las esposas al sujeto, lo que se concretó a las 2.45.
Al interior del vehículo
Mientras era detenido, los uniformados pidieron la colaboración de otras unidades. “No hubo ningún tipo de resistencia, el procedimiento fue totalmente limpio”, dicen quienes conocieron del operativo. En ese momento, al revisar el vehículo se percataron de que había varias manchas de sangre.
Los carabineros al interior además encontraron cintas adhesivas, un cartón con una huincha de embalar y una falsa patente escrita con plumón. Asimismo, en la guantera encontraron un cuchillo.
“Ante las denuncias por agresiones sexuales previas ocurridas en el sector, Carabineros realizó un análisis criminal y perfilamiento del sujeto. Gracias a ello y a la información aportada por un llamado de un vecino, se logró su ubicación y posterior detención en flagrancia”, señaló el prefecto de la Prefectura Cordillera, coronel Ignacio Toledo.
Carabineros dio cuenta de los hechos a la Fiscalía, que ya había dispuesto que el caso fuera investigado por la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía de Investigaciones (PDI).
La víctima, una mujer de 38 años y quien había solicitado un servicio de auto por aplicación al momento de ser abordada por Cabello, fue llevada hasta el Hospital Sótero del Río para la constatación de lesiones.
Cabello, un imputado que no contaba con antecedentes policiales, quedó en prisión preventiva. La policía sospecha que pudo haber cometido otros actos que no han sido denunciados.
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