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Por qué Kast se convenció de fichar a Steinert para el Ministerio de Seguridad y el ruido que generó en la Fiscalía

Hace varias semanas que el presidente electo había pedido a su equipo sondear fiscales para la cartera más importante de su gabinete. El paso de una persecutora a la primera línea política abrió un flanco de cuestionamientos internos por el daño que podría generar a la autonomía del Ministerio Público.

Justo antes de la segunda vuelta, cuando el entonces candidato José Antonio Kast (republicano) pasó al balotaje contra la excandidata Jeannette Jara (PC), el líder del Partido Republicano se sentó a conversar con su equipo sobre cuál era el plan que quería para el ministerio que él mismo ha ido relevando como uno de los más relevantes: el de Seguridad Pública.

Fuentes cercanas a Kast comentan que en ese momento le pidió a su equipo barajar dos perfiles. Por un lado una persona de “tonelaje político y que hiciera gala de amplias y efectivas habilidades comunicacionales” y por otro lado “un perfil eminentemente técnico y de gestión”.

Con ese rayado de cancha, su equipo más cercano comenzó a pensar en nombres. Luego Kast se transformó en presidente electo y con eso el casting para su ministerio estrella se fue transformando en uno de los más relevantes, pero que contra todo pronóstico se terminó complicando más de la cuenta generando una fuerte tensión en los equipos internos de la Oficina del Presidente Electo (OPE) y los partidos que lo apoyan.

Las mismas fuentes señalan que en un primer momento todo decantó en buscar a una persona de perfil político. Por eso fue que sonó con fuerza la idea del senador electo Rodolfo Carter, pero la opción de sacar del Congreso a un senador que recién asumirá por ocho años complejizó los planes.

La búsqueda también derivó en otro parlamentario electo, el general (r) de Carabineros Enrique Bassaletti, pero ese camino tampoco prosperó. Atrás también quedó la opción de exuniformados de las Fuerzas Armadas: el general (r) del Ejército y senador electo Cristián Vial, el general (r) del Ejército Luis Cuellar, o el vicealmirante (r) de la Armada Alberto Soto.

Si bien todos esos nombres se tomaron la conversación pública respecto del elegido por el republicano para esta cartera, fuentes de su círculo cercano confirman que hace varias semanas que Kast “evaluaba como una opción cierta nombrar a un fiscal en Seguridad”.

Esto debido a que el análisis político de su equipo, con las opciones ya descartadas sobre la mesa y con la presión de los partidos subiendo cada vez más, terminó por convencerse que la opción que quedaba era buscar un perfil técnico, con conocimiento en crimen organizado y que tuviera manejo de las policías.

Quienes supieron de esta búsqueda confirman que antes de la exfiscal regional de Tarapacá, Kast y su equipo exploraron la opción del exfiscal y jefe de la Unidad Anticorrupción Eugenio Campos. Esa idea convenció de inmediato en un inicio. Campos, reconocido abogado de derecha, tiene buen manejo con Carabineros y un pasado como exfiscal militar del Ejército.

Si bien las conversaciones no siguieron avanzando, además de Campos también estuvo sobre la mesa el fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, el fiscal regional de Arica, Mario Carrera, y también el fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper. Siguiendo la lógica del perfil más técnico, el equipo del presidente electo también sondeó a las expertas en seguridad pública Pilar Lizana, Catalina Mertz y Pía Greene.

Sin embargo, Kast se convenció de que un fiscal del Ministerio Público era la mejor opción. Y en esa búsqueda fue que apareció la fiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert. De hecho, uno de los dirigentes republicanos que ayudó a hacer el vínculo con la abogada fue el presidente del partido, Arturo Squella.

La persecutora, de larga carrera en el Ministerio Público e incluso con pasado gremial como presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales, pasó los chequeos del equipo de Kast y rápidamente convenció al futuro mandatario de que era la mejor opción. Tanto así que durante el lunes cuando ya había claridad de la decisión, al interior del equipo se comentaba que si la apuesta era exitosa Steinert podría erigirse como “el terror del Tren de Aragua”.

No solo pesó su historial como persecutora del narco y de bandas organizadas o el hecho de haber sido quien condenó a presidio perpetuo a “el Estrella”, uno de los principales líderes del Tren de Aragua en Chile. También fue gravitante su conocimiento de la realidad que se vive en Colchane con la migración irregular y su paso como abogada experta en tráfico de migrantes cuando tuvo un paso por la jurisdicción de Arica.

Dado su perfil técnico, ya se definió que al menos en un inicio la futura ministra deberá ser flanqueada comunicacionalmente por los ministros de mayor peso del comité político. Lo mismo ocurrirá con quienes sean los escogidos para acompañarla como sus subsecretarios de Seguridad Pública y Prevención del Delito.

El salto a la política

“Será un desafío tremendo”. “Una muy buena señal para el Ministerio Público”. “Va a costar que le sigan el ritmo”. “Es bueno que se privilegie lo técnico”. “En principio, no debería generar mayor ruido”.

Esas son algunas de las frases que se escuchan en distintas reparticiones del Ministerio Público luego de que este medio confirmara que sería Steinert la sucesora del actual ministro Luis Cordero.

Dado que Steinert estaba plenamente abocada a sus funciones como fiscal regional, el primer paso que dio durante la jornada de este martes fue presentar su renuncia ante el fiscal nacional, Ángel Valencia, quien la aceptó.

“La fiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert, presentó su renuncia al Ministerio Público conforme a la normativa vigente, decisión que fue aceptada. Se trata de una determinación de carácter personal, asociada a un nuevo desafío profesional. El nombramiento de autoridades de gobierno constituye una atribución exclusiva del Presidente de la República, en la cual el Ministerio Público no participa ni incide, manteniendo su plena autonomía e independencia constitucional", comunicaron desde la Fiscalía Nacional.

Antes de ese comunicado público, la decisión llevaba horas siendo comentada en distintos chats que comparten fiscales y funcionarios. De hecho, como dio cuenta este medio, fue en un grupo de WhatsApp que comparten los persecutores regionales que la exfiscal confirmó su salida, junto con lamentar no poder despedirse.

Ahí mismo, la totalidad de los mensajes que se expresaron estaban destinados a desearle éxito en la nueva tarea que emprenderá, pues parte importante de los representantes de la Fiscalía, en principio, valoran como algo positivo que se optara por un perfil técnico para dicho puesto.

Más allá de las valoraciones personales que existen en torno a la figura de la expersecutora, distintos fiscales consultados por este medio coinciden en que Steinert tiene las competencias para desenvolverse adecuadamente en el nuevo rol y que incluso, esto podría, eventualmente, favorecerles en cuanto al fortalecimiento de la institución.

¿Se afecta la autonomía?

El sorpresivo fichaje de Steinert para el gabinete de Kast generó ruido al interior del Ministerio Público, sobre todo por los fiscales que ven en este salto a la política como una eventual amenaza a la autonomía de la Fiscalía.

Fuentes del ente persecutor consultadas por este medio sostienen que esto claramente pone de manifiesto un reproche que se ha intentado esquivar por años y que refiere a los nexos de persecutores con determinados sectores políticos.

Foto: Ministerio Público.

Más aún cuando siendo fiscal, es decir, hasta hoy martes, tenía la prohibición, según lo regulado en la Ley Orgánica Constitucional del Ministerio Público, de “participar en reuniones, manifestaciones u otros actos de carácter político”. Las mismas fuentes agregan que cuando asuma formalmente el cargo a partir del 11 de marzo también podría tener un flanco respecto de su deber de abstención en algunas materias que ella conoció siendo fiscal regional.

Pese a ello, quienes han trabajado de cerca con Steinert insisten en que si bien ella tiene cierta cercanía con el sector político de la derecha, eso jamás ha incidido en sus causas ni en su rol como persecutora.

Lo que sí ha llamado la atención es el momento en el que ocurre su renuncia, pues deja el cargo cuando recién cumplía dos años. Steinert asumió en febrero de 2024 un cargo que dura ocho años, por lo que a varios persecutores les llamó la atención que diera un paso al costado cuando estaba teniendo buenos resultados y a su gestión aún le quedaban seis años al mando de la jurisdicción de Tarapacá.

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