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Que nadie pregunte ni interfiera: la instrucción de Rabat a su gabinete para resguardar el proceso de revisión de indultos

El ministro transmitió a todo su equipo que nadie está autorizado a inmiscuirse en el análisis de las solicitudes de este perdón presidencial. Por eso comunicó que todo esto quedará en manos exclusivas de la División de Reinserción Social.

RAUL ZAMORA/ATON CHILE

Fue hace un par de días atrás que el ministro Fernando Rabat aprovechó una reunión con todo su gabinete para dar una instrucción clara al equipo que lo acompaña en el Ministerio de Justicia.

Quienes supieron de lo ocurrido cuentan que luego de que el Presidente José Antonio Kast instalara el tema de los indultos al decir que ocupará esa facultad presidencial para beneficiar a exuniformados condenados por delitos vinculados al estallido social, la presión llegó hasta Justicia.

Es esta repartición la que tiene que hacer, según la ley y el reglamento, el primer filtro de las solicitudes de indultos. Sobre todo preparar y revisar la carpeta con antecedentes que luego llegarán al despacho de Rabat para proceder a su firma.

Con ese telón de fondo fue que Rabat le pidió expresamente a todo su gabinete que su intención es hacer una revisión prolija de este asunto y sin interferencias políticas de ningún tipo. Por eso reforzó que el proceso para revisar estos asuntos es una materia de exclusiva responsabilidad de la División de Reinserción Social.

Por eso fue que el titular de Justicia pidió explícitamente al resto de sus asesores que nadie está autorizado a preguntar, averiguar o tener incidencia en el proceso de revisión y análisis de los indultos, salvo los funcionarios de esa división que por reglamento tienen que hacerse cargo del tema.

Rabat está consciente de lo sensible que es el uso de esta facultad presidencial, más aún luego del precedente que dejó la administración anterior con los indultos que concedió el expresidente Boric que incluso derivaron en una crisis política. Un conflicto que en ese momento le costó el cargo a la ministra Marcela Ríos (FA) y al entonces jefe de gabinete de Boric, Matías Meza-Lopehandía (FA).

La instrucción del ministro sitúa la responsabilidad en la sicóloga Fabiana Castro, quien tiene amplia experiencia en cargos de administración pública y su especialidad son los temas de delincuencia juvenil, seguridad pública y reinserción social. Es bajo su dirección que se encuentra la Oficina de Indultos que es la unidad en donde se radican las peticiones. Hace unos días, en entrevista con El Mercurio, Rabat bajó la línea al insistir que el análisis será caso a caso, exhaustivo, sin plazos y que “nadie se va a saltar la fila”.

Castro fue mandatada incluso a hacer solicitudes de información adicional a Gendarmería -como los extractos de filiación- en caso de ser necesario para así evitar errores y desprolijidades, sobre todo en lo que tenga que ver con los antecedentes penales previos de quienes están pidiendo el perdón presidencial.

Tal como lo ha dicho Rabat, hasta el momento no ha firmado ningún indulto, pese a que ya hay solicitudes realizadas, como la del excapitán de Carabineros Patricio Maturana, quien cumple condena por dejar ciega a la senadora Fabiola Campillai.

Pese a que aún no ha firmado ninguno, quienes saben del tema comentan que en el despacho de Rabat ya tiene dos peticiones de indultos, que pasaron el proceso de revisión durante la administración anterior y que ahora deberán ser zanjadas por la máxima autoridad de Justicia.

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