La pugna familiar que desató la crisis de la Universidad Iberoamericana

Autor: F. Guzmán

Hijos han tratado de declarar interdicta a fundadora del plantel en seis ocasiones por supuesto déficit en sus facultades mentales. Complicados conflictos familiares habrían afectado el manejo de la institución. Esta semana renunció el rector y otros seis académicos.

El lunes, el rector Félix Viveros y otros seis miembros de la junta directiva renunciaron a sus cargos en la U. Iberoamericana argumentando graves problemas financieros. El Mineduc anunció una investigación, y el presidente de la junta, Roberto Belmar, aseguró que la situación se normalizaría con prontitud.

Pero ¿cuándo comenzó esta crisis? En 1989, Filomena Narváez fundó la Universidad Iberoamericana. Desde entonces, como rectora o socia, se ha mantenido ligada a la institución. Pero no ha sido su única participación en el mundo de la educación. Junto con su esposo, Hugo Cárdenas, Narváez fundó una serie de colegios particulares subvencionados en los que, con el tiempo, comenzaron a participar también sus hijos, al igual que en la asamblea de socios de la universidad. Narváez llegó a ser dueña del 99% de las sociedades Galvarino y de Country Day College, con las que logró tener ocho establecimientos.

El 8 de febrero de este año, su hija Gladys Cárdenas, quien la representaba en la junta de socios de la U. Iberoamericana, hizo efectiva su renuncia, y se retiró de la instancia junto a su madre. Con ello, desistió entregar recursos financieros que estaban comprometidos. Este fue el episodio que desencadenó la serie de renuncias de los académicos.

Las actas de las reuniones de la junta de socios y los archivos del Poder Judicial revelan que la familia Cárdenas Narváez se encuentra sumergida desde hace años en un profundo conflicto familiar. El 23 de marzo de 2012, los hermanos Patricio y Hugo Cárdenas Narváez presentaron una demanda de interdicción por demencia contra su madre argumentando que esta no podía administrar sus propiedades o empresas por no estar con sus facultades mentales a cabalidad. Desde entonces han intentado inhabilitar a Filomena Narváez, profesora normalista de 84 años, en seis ocasiones.

De hecho, en el marco de esta acción judicial, el Noveno Juzgado Civil de Santiago ordenó al Servicio Médico Legal (SML) realizar una revisión a la matriarca de la familia, cuyo informe fue emitido en marzo del año pasado y concluye que la fundadora de la universidad presenta “un deterioro orgánico mayor a lo esperado para su edad, sugerente de un trastorno neurodegenerativo” y que es necesario que un tercero vele por “sus intereses económicos y realice todo trámite de tipo legal en su nombre”. Pero esta no es la única causa judicial que involucra a Narváez y a sus hijos. Los tres herederos presentaron demandas laborales contra su madre.

Con todo, el SML declinó recomendar que sean Hugo y Patricio quienes se hagan cargo del patrimonio de su madre. “Debido a una disfunción familiar, se sugiere se mantenga a su hija o bien sea su sobrino quien cumpla dicha función o bien sea un tutor externo que vele por el bienestar económico y emocional de la examinada”, consigna el informe del organismo.

Problemas de impuestos

Filomena Narváez es investigada por el Ministerio Público tras una demanda del Servicio de Impuestos Internos (SII) por evasión tributaria. En 2014, la institución cambió su estructura de gobierno. Con ello, el plantel pasó a ser administrado por una junta directiva integrada por académicos, la que es autónoma de la asamblea de socios. Sin embargo, la institución ha visto caer su matrícula año a año desde que perdió su acreditación en 2013 y, por ende, el flujo de dinero. Solo en octubre del año pasado recuperó la certificación por dos años.

En tanto, la pugna familiar desencadenada en tribunales también enfrentó a los hermanos Cárdenas Narvaéz en la asamblea de socios. Según el acta de la reunión de socios de enero de este año, estaba en tabla la renuncia de Jorge Cárdenas, actual presidente de la corporación. El documento revela que este fue consultado y que “negó haber puesto el tema en tabla, señalando posteriormente que no iba a renunciar”. Tras eso, Gladys Cárdenas anunció que, como su hermano no se retiraba, ella procedía a abandonar, también en representación Narváez, la junta de socios.

Un escrito presentado ante el 19° Juzgado Civil de Santiago da cuenta del impacto de este retiro para el plantel. En él, Roberto Belmar, actual presidente del directorio de la U. Iberoamericana y único miembro que quedó tras las renuncias de esta semana, pide un curador para los bienes de Narváez, ya que la pugna familiar estaría afectando a la institución.

En el documento, Belmar señala que Gladys Cárdenas cerró el Politécnico Galvarino y procedió a la venta del terreno “con el objetivo de financiar la liquidez financiera de la Universidad Iberoamericana, lo cual no fue ejecutado a raíz de su renuncia al directorio, lo que dejó a la entidad superior en la incertidumbre económica para paliar la proyección y viabilidad presupuestada de la universidad”.

El escrito agrega que en el último tiempo el patrimonio de Narváez “ha alcanzado un detrimento importante en todas sus dimensiones, esto directamente relacionado con la gestión que está ejecutando una de las socias fundadoras, la señora Gladys Cárdenas, quien, avalada por un mandato notarial, en los últimos años ha enajenado por voluntad propia dominios que poseía por más de 40 años, los cuales la señora Filomena no habría autorizado en su sano juicio”.

Con esto, argumenta que es necesario “nombrar un curador, de entre los socios que actualmente no poseen poder alguno, sobre el patrimonio de la señora Filomena Narváez, considerando que quien mejor que ellos administrarán de la mejor manera los bienes”.

La Tercera intentó contactar, por diferentes vías, a los miembros de la familia Cárdenas Narváez, pero no recibió respuesta de su parte.

Seguir leyendo