Opinión

Columna de Louis de Grange: Trenes y realidad sociodemográfica

Maribel Fornerod

El reciente paro camionero volvió a levantar la discusión respecto a la necesidad para nuestro país de contar con una robusta red ferroviaria, tanto para transporte de pasajeros como de carga, a nivel interurbano.

Sin embargo, es importante analizar las ventajas y desventajas de los trenes en diferentes contextos sociodemográficos.

La geografía y distribución sociodemográfica de Chile, a diferencia de lo que muchos pueden pensar, es muy desventajosa para el ferrocarril interurbano (ya sea de carga o de pasajeros). En primer lugar, son enormes distancias que se requieren cubrir, con una muy baja densidad (exceptuando la zona central). Por ejemplo, conectar Santiago con Puerto Montt requiere un trazado similar al requerido para conectar Madrid, Barcelona, Lyon y París en Europa, pero allá con una población global seis veces mayor. En segundo lugar, las ventajas de los trenes de pasajeros se presentan principalmente en sectores urbanos y suburbanos. A nivel interurbano, es difícil competir con el automóvil en distancias cortas, y con el avión en distancias muy largas. Para distancias medias, los buses ofrecen un servicio bastante competitivo. Tramos suburbanos como Coquimbo-La Serena, Puerto Montt-Puerto Varas, Temuco-Padre Las Casas, Rancagua-Machalí, entre varios otros, podrían justificarse para un tren ligero.

En transporte de carga, por su parte, los camiones tienen dos grandes ventajas: la primera, es que permiten traslados directos desde el origen de la carga a su destino, sin la necesidad de un intercambio de modo que retrasa y aumenta el costo de traslado. La segunda, es que la oferta de camiones es capaz de adaptarse muy rápidamente a los requerimientos del tipo de carga a transportar (por volumen, cadena de frío, sustancias peligrosas, etc.).

Casos interesantes de mencionar en favor del tren para transporte de carga son, por ejemplo, las vías férreas operadas por privados en la industria de la minería o de la celulosa. En varios de estos casos, los servicios corresponden a trayectos más cortos, que conectan el lugar de producción de dichos bienes con el lugar de exportación o puertos. Sin embargo, estos casos son excepciones en nuestra realidad.

Disponer de una amplia red ferroviaria interurbana para nuestro país, si bien puede permitir un desarrollo regional más avanzado, también implica recursos muy significativos, que compiten con otras áreas sociales como salud, educación, vivienda, pensiones, etc.

Si realmente queremos avanzar en una red ferroviaria robusta a nivel nacional, es fundamental, primero, invertir fuertemente en infraestructura para las capitales regionales, de tal forma que dichas ciudades tengan la capacidad de atraer a la población, empresas y servicios coherentes con dicho desarrollo.

Conforme se vaya consolidando la inversión en infraestructura urbana, equipamiento, servicios, etc. en las capitales regionales, la justificación de servicios de trenes interurbanos será automática.

Por el momento, y dadas las actuales características sociodemográficas de nuestro país, intentar expandir la red interurbana de trenes, tanto para carga como para pasajeros, pareciera ser poco viable en el corto plazo.

Por Louis de Grange, director Escuela de Ingeniería Industrial UDP

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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