Habitar el cargo
SEÑOR DIRECTOR:
Falleció Isabel II, una monarca que, en sus largos 70 años de reinado, se transformó en un verdadero ejemplo del sentido del deber.
Aunque no se suponía que llegara a ser reina, la renuncia al trono de su tío Eduardo la puso en la línea sucesoria al asumir su padre como rey en 1936. Entonces, con apenas diez años de edad, su futuro ya estaba trazado. Al morir Jorge VI, Isabel ascendió al trono a los veintiséis años, en febrero de 1952, y desde entonces ha representado su papel con admirable dignidad.
Durante su reinado el mundo ha cambiado lo suficiente como para que algunos sectores empezaran hasta a cuestionarse con fuerza acerca del futuro de la monarquía en el Reino Unido. Pero ella se mantuvo siempre estable y serena, incluso en momentos duros para su país y su propia familia. Como lo ha señalado la prensa británica, ha sido por muchas décadas una presencia constante en un mundo cambiante.
Aún más. Su sentido de la responsabilidad fue tan grande, que hasta parece que esperó a que se celebrara el protocolar encuentro con la recientemente electa premier Liz Truss para partir de este mundo. Eso sí que es habitar el cargo.
Jacqueline Dussaillant Christie
Académica Faro UDD
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