Opinión

Protejamos la libertad de enseñanza

Pablo Ovalle

SEÑOR DIRECTOR:

Si repasamos a nivel histórico, la educación superior chilena vivió un antes y un después en la década de los 80, con la creación de nuevas universidades. En ese entonces, cerca de 120 mil jóvenes se encontraban estudiando para convertirse en profesionales. Hoy, la cifra de matriculados para este 2022 superó los 1,2 millones, según datos del Consejo Nacional de Educación.

Este exitoso modelo, que ha permitido mayor acceso y está basado en la colaboración público privada, es un gran activo del país que debemos proteger y resguardar; especialmente porque estamos inmersos en un nuevo proceso constituyente, que debe tomar los aprendizajes del anterior, donde precisamente una de las materias que dejaba en entredicho era la libertad de enseñanza.

En efecto, es indiscutible que se provocó un fuerte aumento en la cobertura y acceso a la educación superior, posibilitando que muchas familias por primera vez ingresen al sistema; esto es movilidad social.

Además, estos planteles han contribuido a la descentralización de la educación, apoyando el desarrollo regional, permitiendo tener un sistema educativo más diverso y pluralista.

El llamado hoy es a cuidar nuestro sistema de educación superior y a que todos los sectores políticos se comprometan a poner en el centro del debate su perfeccionamiento, buscando avanzar en mayor calidad y un acceso más equitativo.

Rafael Rosell

Rector Universidad del Alba

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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