Opinión

Puntajes nacionales

PSU

SEÑOR DIRECTOR:

Es importante reflexionar sobre la relación entre la “eliminación” de los puntajes nacionales de las pruebas de acceso a la educación superior con la inclusión y la equidad, y hacia dónde queremos avanzar.

La decisión de dónde ponemos como sociedad los reconocimientos sí tiene un impacto en la equidad y la inclusión, permitiendo visibilizar o, por el contrario, ignorar a quienes tienen trayectorias formativas destacadas, pese a contextos de alta desventaja. Esto tiene un gran efecto regulador en el sistema, incentivando dónde se ponen los esfuerzos en términos de oportunidades de aprendizaje. La lógica de que la competencia incentivará que las brechas disminuyan ha demostrado no ser tal. Por el contrario, la competencia exacerba las brechas: quienes tienen acceso a mayores apoyos pueden mejorar más, especialmente en un país con condiciones estructurales tan inequitativas como el nuestro. Esta es la razón, de hecho, por la cual la gran mayoría de los puntajes nacionales son hombres, de colegios privados, humanísticos científicos y de la RM.

Por otro lado, en nuestro país tenemos muchas señales acerca de la necesidad de pasar de un sistema basado en la competencia a uno basado en la colaboración. En este sentido, entender el mérito solamente como “quienes llegan primero” promueve una mirada de la educación más bien individualista y centrada en el rendimiento, que deja fuera una visión más humana y comunitaria, fundamental para abordar los desafíos que como país y como humanidad enfrentamos en la actualidad. De aquí en adelante, no solo debiera importar quién llega primero, sino el cómo se llega, y que nos comprometamos con apoyar a que todos y todas lleguen.

Alejandra Arratia Martínez

Directora Ejecutiva Educación 2020

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