Discusión inmediata a Sala Cuna: La Moneda sale a la caza de votos y pone fichas en Mulet, el PDG y libertarios
En un gesto especial, los libertarios fueron incluidos en la habitual reunión de coordinación en La Moneda. Si el gobierno amarra el apoyo del PNL y aplica una estricta disciplina, solo necesitaría tres votos más en la Cámara de Diputados para reponer la fórmula de financiamiento. El apuro del Ejecutivo responde a una razón estratégica: el inminente desafuero de Miguel Ángel Calisto.
Con su respectiva calificación de “discusión inmediata” por parte del Ejecutivo, la Cámara de Diputados comenzará a discutir el proyecto de Sala Cuna Universal.
Tras el despacho de la iniciativa desde el Senado, donde el gobierno sufrió un par de derrotas que se tradujeron en el rechazo de la fórmula de financiamiento, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, comenzó a articular una mayoría en la Cámara Baja que le permita reponer lo más pronto posible su diseño para sustentar este mecanismo de ayuda social y laboral.
Este lunes en la mañana, en dependencias de su cartera, el titular del Trabajo se reunió con la bancada del PDG. A la cita concurrieron los diputados Tamara Ramírez (subjefa del comité e integrante de la Comisión de Trabajo), Zandra Parisi, Patricio Briones, Flor Contreras, Alex Nahuelquín, Fabián Ossandón y Roberto Arroyo.
“Confirmamos nuestro apoyo en avanzar. Este es un proyecto que beneficia a las mujeres y es una demanda histórica... Estamos abiertos y el ministro también dio su respaldo a que podamos trabajar en indicaciones... También planteamos nuestros reparos... No podemos poner barreras de entrada cuando hablamos de un copago y cuando hablamos de una gradualidad donde las trabajadoras de casa particular entrarían en el segundo año”, comentó la diputada Ramírez.
Mulet y libertarios
El equipo del ministro también contactó al diputado y presidente de la Federación Regionalista Verde Social (Frevs), Jaime Mulet, quien es otro de los votos potenciales a los que podría aspirar el gobierno. Con Mulet, Rau se reuniría esta misma semana.
Actualmente, los partidos oficialistas (republicanos, RN, UDI y Evópoli), además de los libertarios, que se definen como fuerza aliada, sin ser parte de la alianza gubernamental, suman 75 votos en la Cámara.
Si bien ese piso, más algunos descolgados y ausencias de la oposición, le permiten al Ejecutivo gozar de una mayoría relativa, para reponer la fórmula de financiamiento —que es materia de seguridad social— necesariamente se requieren 78 votos en la Cámara de Diputados y 26 en el Senado.
De hecho, esa fue la razón por la que se cayó el financiamiento en el Senado, ya que la ausencia de Sebastián Keitel (Evópoli), cuyo permiso constitucional para salir del país no fue cursado debidamente, dejó al oficialismo solo con 25 votos.
En el caso de la Cámara, si opera una estricta disciplina y se amarran debidamente los respaldos del Partido Nacional Libertario (PNL), a La Moneda solo le bastaría conseguir tres votos más. No necesita el respaldo cerrado de los 15 diputados del PDG.
Mulet es otro de los que puede ayudar a acortar la brecha, junto a Felipe Camaño (independiente DC) y René Alinco (independiente), además de Cristián Contreras (aún militante del PDG, pero en calidad de suspendido dentro de su bancada, por lo que en los hechos actúa en forma autónoma).
Para afianzar la base de votos, esta mañana el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot (RN), encabezó una cita con los jefes de bancada del oficialismo, a la que se invitó, como gesto especial, al comité del PNL.
En el encuentro, en el que participaron los diputados libertarios Paulina Muñoz y Hans Marowski, el proyecto de Sala Cuna fue uno de los temas abordados.
Discusión inmediata
El apuro de La Moneda tiene una explicación estratégica. Si bien la calidad de “discusión inmediata” obliga a la Cámara a despachar la iniciativa dentro de seis días, desde una perspectiva realista la mera calificación constituye una presión para que el proyecto se vote en sala, al menos, en un plazo de semanas y no se demore años, como ocurrió durante su tramitación en el Senado.
Este texto fue presentado por el expresidente Sebastián Piñera meses antes de dejar La Moneda, en enero de 2022, y durante los cuatro años del gobierno de Gabriel Boric no pudo pasar la valla de la Cámara Alta.
Al asumir, la administración de José Antonio Kast le introdujo algunas modificaciones, que no fueron del gusto de la izquierda, pero, con la mayoría que tiene el oficialismo en el Senado, pudo al menos avanzar con el proyecto a su siguiente fase legislativa.
El problema de la alianza gubernamental es que su mayoría de 26 votos en la Cámara Alta tiene fecha de término, ya que el desafuero del senador Miguel Ángel Calisto (independiente asociado a Evópoli) es inminente, según el análisis que existe en las filas de gobierno. Con ello, el oficialismo quedaría con 25 votos, insuficientes para reponer el mecanismo de financiamiento de un nuevo sistema de sala cuna.
Fórmula
La propuesta de Rau contemplaba financiar un nuevo Fondo de Sala Cuna mediante un sistema solidario en el que los empleadores destinaran unos 0,35 puntos porcentuales, descontados del 3% que hoy se paga en cotizaciones para el Seguro de Cesantía —que quedaría en 2,65%—.
Con esa fórmula, buscaba evitar un mayor costo en la contratación de mano de obra. El mecanismo se aplicaría por igual a todas las empresas, independientemente de su tamaño, y afectaría las cotizaciones de todos sus empleados, con o sin hijos menores de 2 años.
Por su parte, a la cobertura podrían acceder los niños de madre trabajadora o padre trabajador.
Esa propuesta, sin embargo, se cayó en el Senado y el financiamiento del Fondo de Sala Cuna quedó sujeto básicamente a la garantía del Fisco.
En la ronda de votaciones del Senado, la senadora Yasna Provoste (DC), jefa del Comité Unido, logró que se aprobara una disposición que le entrega al menor de dos años la titularidad del derecho a sala cuna, aspecto que fue resistido por Rau, quien promovía que el derecho fuera del trabajador o la trabajadora.
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