Por David TralmaTodos los intentos fallidos de Bachelet y su equipo para reunirse con el gobierno de Trump
Fueron múltiples las gestiones que se hicieron para buscar una cita de la expresidenta con la Casa Blanca. Ninguna tuvo éxito. Ni el despliegue de Juan Gabriel Valdes en Washington ni una carta conjunta de las cancillerías de México y Brasil.

En el marco de su estadía como embajador ante Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, se desplegó en Washington en diciembre de 2025 para intentar juntar a Michelle Bachelet con un alto representante del gobierno de Donald Trump.
La idea era reforzar la entonces candidatura de la expresidenta a la secretaría general de Naciones Unidas, lo que la llevó a juntarse con 14 de los 15 países que integran el decisivo Consejo de Seguridad de la ONU. Solo no hubo acercamientos con uno de ellos: la Casa Blanca.

Las gestiones que por esas fechas encabezó Valdés en Washington no fueron fructíferas. En el equipo que impulsó su candidatura sabían que sería muy difícil concertar una cita con el propio Trump, por lo que la apuesta se concentró en el secretario de Estado, Marco Rubio, o, en su defecto, con quien le sucede, Christopher Landau. No hubo éxito con ninguno.

Sería el primero de varios portazos que dio la Casa Blanca a Bachelet. La tónica de la negativa de Washington de recibirla fue tal que este lunes el grupo de excancilleres y exsubsecretarios lo transparentó en un comunicado sobre la decisión de la exmandataria de deponer su nominación, donde mencionaron que ni siquiera el embajador de Trump ante la ONU, Michael Waltz, la quiso recibir, como sí lo hizo con otras candidaturas.
“Con la excepción de los Estados Unidos, altas autoridades de todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU recibieron a la expresidenta para escuchar sus propuestas”, dicen en el texto.
En el mismo documento citan las gestiones que también hicieron los gobiernos de Brasil, de Lula da Silva, y de México, de Claudia Sheinbaum, para también intentar conseguir una cita con Estados Unidos, luego de que el Presidente José Antonio Kast decidiera quitarle el patrocinio del gobierno chileno a la candidatura de Bachelet.
“Al mismo tiempo, la solicitud por nota de los cancilleres de Brasil y México para que una alta autoridad de la administración de Donald Trump recibiese en audiencia a Bachelet ni siquiera fue respondida. El embajador de EE.UU. ante la ONU recibió en entrevistas a la mayoría de las y los candidatos, pero le negó una reunión a la expresidenta. Consideramos estos hechos muy significativos”, dice el comunicado.
La cronología de una apuesta fallida
Antes que Juan Gabriel Valdés se desplegara en diciembre de 2025, en el mundo diplomático -que siguió de cerca la candidatura- también apuntan a que, entre los desaciertos de la candidatura, la exembajadora de Chile en la ONU, Paula Nárvaez, nunca logró reunirse con alguno de los miembros de la misión de Estados Unidos en Nueva York.

No habló con la embajadora Linda Thomas-Greenfield, quien llegó de la mano del demócrata Joe Biden y se mantuvo hasta enero de 2025, ni mucho menos con Michael Waltz, el exboina verde y excongresista republicano designado por Donald Trump para representarlo ante las Naciones Unidas.
En diciembre fue el despliegue de Juan Gabriel Valdés, que no obtuvo resultados favorables. Ese mes, en 2025, incluso la expresidenta Bachelet visitó Nueva York para conversar con varios representantes de los países del Consejo de Seguridad. No hubo cita con Waltz.
Tras ese periodo, en marzo asumió José Antonio Kast la Presidencia de la República, quien decidió no seguir avalando desde La Moneda la candidatura de Bachelet, lo que significó un duro mazazo a sus pretensiones. Brasil y México quedaron a cargo de su despliegue y, al igual que lo hizo Valdés, activaron a sus equipos diplomáticos para buscar concertar una cita entre la expresidenta y un alto representante de la Casa Blanca.
Estas gestiones se alojaron en las respectivas misiones de Brasilia y Ciudad de México en Naciones Unidas y en Washington, pero tampoco fueron fructíferas. De hecho, Valdés alcanzó a firmar una carta conjunta con los embajadores de México y Brasil, “solicitando una entrevista para la expresidenta Bachelet, que nunca fue respondida”.
Se trató de una señal negativa para su postulación, que por esas fechas aún no recibía el golpe de la primera medición informal del Consejo de Seguridad, que la situó en cuarto lugar.
En abril, sin embargo, llegó el indicio más complejo para la cruzada electoral de Bachelet. Ese mes, Michael Waltz cuestionó abiertamente la candidatura de la expresidenta de Chile. Lo hizo al plantear que “comparto las preocupaciones” del congresista republicano de Nebraska, Pete Ricketts, quien acusó a Bachelet de haber sido demasiado indulgente como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en un informe de 2022, al no calificar las acciones de China contra los musulmanes uigures como genocidio, y de haber promovido el aborto como un derecho humano fundamental.

Fue una pésima noticia para su campaña, lo que se recrudeció cuando el mismo Waltz afirmó que el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, también comparte las recriminaciones a Bachelet.
Pese a los dardos del gobierno de Trump a la expresidenta, en mayo Bachelet mantuvo su interés por juntarse con Estados Unidos. Ese mes el excanciller Heraldo Muñoz indicó en Cómo te lo explico, transmitido por La Tercera, que “se están haciendo gestiones, las están haciendo Brasil y México. Están solicitando esas reuniones” con las altas autoridades de los 15 países del Consejo de Seguridad.
En la misma línea indicó que “también es una interrogante (si Trump la recibe), no sabemos. Esperamos que sea recibida por una alta autoridad”.
Cerca de las fechas en las que Muñoz abordó estas gestiones, también se dio la particular acción conjunta de las cancillerías de México y Brasil, quienes enviaron una carta común a Washington para insistir en la petición de una audiencia que reúna a Bachelet con un alto dignatario de la Casa Blanca. La misiva tampoco fue respondida por el gobierno de Trump.
En esa ocasión, ya se pidió que la reunión fuera a cualquier nivel, no solo con Marco Rubio o Landau. Es decir, se abrieron a que fuera Michael Waltz quien la recibiera. La carta no fue respondida.
Cuando llegó junio, el propio canciller mexicano, Roberto Velasco Álvarez, habló con una alta autoridad del gobierno de Trump para reforzar la solicitud, pero no hubo caso. De hecho, según ha contado el exembajador Valdés, “EE.UU. contestó de manera frontal que no tenía la menor intención de recibir a Bachelet y que se oponía radicalmente a su candidatura”.
Sobre estas gestiones fallidas habló este lunes la exsubsecretaria Gloria de la Fuente.
“Además aquí hubo una solicitud no solamente de Chile, en el tiempo del gobierno del Presidente Gabriel Boric, cuando Juan Gabriel Valdés era nuestro embajador, sino que además hubo solicitudes de dos países grandes de la región, de México y Brasil. Esto no es un desaire sólo en el fondo a la candidatura propiamente tal, también es un desaire a estos dos países”, dijo en Desde la Redacción de La Tercera.
Mientras Bachelet esperaba el resultado de estas gestiones mantuvo sus giras en los otros 14 países del Consejo de Seguridad. Incluso, se reunió con el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, integrante del Consejo de Seguridad, y también recibió elogios del poderoso canciller chino, Wang Yi.
Esto hasta julio. Ahí se dio a conocer la primera medición informal del Consejo de Seguridad, que situó en cuarto lugar a Bachelet. Un mes después, el resultado fue casi decisivo: de seis respaldos pasó a solo dos -de 15 posibles- y quedó séptima entre siete candidatos.
Este 18 de septiembre la candidatura de Bachelet quedó en el punto de quiebre definitivo: solo logró un respaldo de 15 posibles y tuvo 11 votos en contra. La suerte ya estaba echada para su nominación y anunció el fin de su cruzada por llegar al máximo cargo de la ONU.
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