El gran pendiente de Bachelet y su camino cuesta arriba para llegar a la ONU
De los 15 integrantes del Consejo de Seguridad del organismo internacional, a la expresidenta solo le falta reunirse con autoridades de Estados Unidos, administración que ha transparentado reparos en su contra. Esta semana la exmandataria recibió un duro golpe en la primera medición informal sobre la competencia.
En diciembre de 2025, el entonces embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, activó importantes gestiones en Washington. ¿El motivo? La Cancillería del gobierno del expresidente Gabriel Boric lo mandató a pedir una cita de alto nivel con la Casa Blanca con Michelle Bachelet, con el fin de promover su presentación como candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU).
Han pasado ocho meses desde ese despliegue y el panorama ahora es muy distinto. Ya no está Boric en el poder y el Presidente José Antonio Kast le quitó el apoyo del Ejecutivo a Bachelet. Lo que no ha cambiado es que no se ha concretado una reunión de alto nivel entre la exmandataria y alguna alta autoridad de Washington.
La petición de Juan Gabriel Valdés, en esa ocasión, fue para que Bachelet pudiera juntarse con el secretario de Estado de dicho país, Marco Rubio; o el subsecretario de Estado, Christopher Landau. Con ninguno de los dos ha logrado conversar, pese a que las embajadas de México y Brasil en Washington -los dos países que apoyan su nominación- han reforzado la petición con el pasar de los meses.
Así, el gobierno del Presidente Donald Trump es el gran pendiente de Bachelet en su carrera por la ONU. La expresidenta se autoimpuso como meta reunirse con altas autoridades de los 15 países que componen el Consejo de Seguridad, instancia de Naciones Unidas que decide el devenir de los postulantes al principal cargo del organismo.
De ellos, Bachelet ya se ha juntado o conversado con 14: China, Francia, Reino Unido, Rusia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Colombia, Panamá, Bahréin, Pakistán, Somalia, Liberia y la República Democrática del Congo.
La cita pendiente con la Casa Blanca toma aún más relevancia al ser Estados Unidos integrante del selecto grupo de cinco países del Consejo de Seguridad que tienen la posibilidad de vetar su candidatura. De los otros cuatro, Bachelet se reunió con el canciller de China, Wang Yi; el ministro ruso, Serguéi Lavrov; la ahora ministra de Sanidad británica, Yvette Cooper, y el Presidente francés, Emmanuel Macron.
En la red de apoyo que tiene Bachelet han buscado desdramatizar el gran pendiente de la expresidenta, al plantear que los otros candidatos tampoco han concretado una cita con Rubio. Quien más ha logrado acercamientos es el argentino Rafael Grossi, cercano a Javier Milei, pero esto también se debe a que, en paralelo con su carrera a la ONU, sigue con su cargo de director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Bachelet tampoco ha logrado sintonía con el embajador de Estados Unidos en la ONU, Michael Waltz. Los gestos de este último tampoco son auspiciosos en favor de la exmandataria.
El propio Waltz hace un tiempo dijo que compartía las preocupaciones del congresista estadounidense Pete Ricketts (republicano) por las aptitudes de la exmandataria. Ante esto, la expresidenta ya se ha puesto en el caso de ser vetada por sus ideas, lo que ha calificado como algo que la hará sentirse “honrada”. En esa misma ocasión, el embajador señaló que Marco Rubio comparte sus cuestionamientos.
Desde el entorno de Bachelet, en todo caso, transmiten que la apuesta de la expresidenta es insistir en la búsqueda del diálogo con los estadounidenses, administración considerada como la más impredecible en el plano internacional. Trump, de hecho, propuso hace unos días al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como posible carta a la sucesión de António Guterres en la ONU.
Hasta ahora, en el equipo de la expresidenta han recibido una sola respuesta: que está en evaluación.
Primera medición compleja
Adicional a la cita pendiente con EE.UU., a Bachelet esta semana se le puso cuesta arriba su carrera por la ONU. Este jueves, la primera medición informal y no vinculante del Consejo de Seguridad -“straw polls”- dejó un sabor amargo para la expresidenta, al alcanzar solo seis respaldos en favor de su candidatura. Cinco, en cambio, desalentaron su nominación y otros cuatro no emitieron una opinión.
Bachelet, en el papel, quedó cuarta en esta medición secreta, detrás de la costarricense Rebeca Grynspan (10 apoyos), Carolyn Rodrigues de Guyana (nueve) y el argentino Grossi (siete).
Algunos excancilleres que respaldan a Bachelet en Chile sospecharon inmediatamente de Estados Unidos como posible promotor del desaliento a Bachelet y culparon al gobierno de Kast.
Juan Gabriel Valdés indicó, en entrevista con radio Pauta, que “me parece que si hay alguna persona responsable de lo que está ocurriendo es él (Kast). Efectivamente, el apoyo de Chile es un factor importante”.
En la misma línea, el excanciller José Miguel Insulza agregó: “Es prematuro hacer juicios de un ejercicio que recién comienza. Toda la responsabilidad es del gobierno. Ella ya sería secretaria general de la ONU si no fuera por la decisión del Presidente Kast”.
Con estos resultados, Bachelet afina su estrategia. Se prepara para una segunda votación informal en agosto y un nuevo debate que se realizará la próxima semana en Uruguay. Por lo mismo, los más optimistas de su equipo confían en que la exjefa de Estado puede sorprender y revertir las proyecciones de los “straw polls”.
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