Política

Kast se suma al Escudo de las Américas de Trump y en discurso en la ONU hace balance de su gobierno

La definición de adherir a la instancia de coordinación liderada por el presidente de Estados Unidos se adoptó antes del viaje y desató duras críticas en la oposición. El gobierno busca acotar la adhesión a la coordinación contra el crimen organizado, en medio de dudas por la dimensión militar de la iniciativa. Previo al anuncio, en su primera alocución, el Mandatario cuestionó al organismo multilateral y llamó a los empresarios a invertir en el país.

La discusión venía dándose desde antes de que José Antonio Kast asumiera la Presidencia.

En marzo, a pocos días de llegar a La Moneda, el entonces presidente electo participó como observador en el primer encuentro del Escudo de las Américas (Shield of the Americas), la instancia impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para coordinar a países del hemisferio en materias de seguridad y combate al crimen organizado.

Desde entonces, la posibilidad de que Chile pasara de observador a integrante estuvo sobre la mesa. Hubo reparos dentro de la oposición y también entre parlamentarios que integraron la delegación que acompañó al Mandatario en Nueva York. La asistencia de Kast al encuentro de este martes con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el presidente Donald Trump era seguida con atención precisamente porque podía terminar en la adhesión formal.

Los pros y contras de esa decisión terminaron de zanjarse en La Moneda, antes del viaje a Estados Unidos. Fue el propio Presidente, junto a su comité político, quien resolvió que Chile se incorporaría a la instancia.

La definición se concretó este martes, después del primer discurso de Kast ante la Asamblea General de Naciones Unidas. En la reunión del Escudo de las Américas, el Mandatario estuvo acompañado por el canciller Francisco Pérez Mackenna y por el senador Rojo Edwards.

Con ello, Chile dejó atrás la condición de observador que había mantenido desde el primer encuentro y pasó a formar parte de la coordinación de 15 países. En la definición que hizo el gobierno, se trata de un mecanismo de cooperación en materias de seguridad, particularmente para compartir información y coordinar acciones frente al crimen organizado transnacional.

El Escudo de las Américas si bien no existe jurídicamente y es solo una instancia política conformada por Trump, la inquietud que hay en círculos diplomáticos es por los alcances que pueda tener en un futuro.

Aunque adherir ahora no implica ninguna obligación, sí es una señal política potente en un contexto en que el líder norteamericano también ha planteado abiertamente que busca tener coordinación militar con los países que integren la plataforma.

El propio Kast se encargó de remarcar ese punto después de la reunión, de cara a los cuestionamientos que comenzaron a surgir por la decisión.

“Lo que hemos señalado es que adherimos a una coordinación conjunta de 15 países. Ustedes saben que yo participé como observador en el primer encuentro, pero aquí no hay un tratado para que nadie crea que aquí estamos pasando a llevar la soberanía de Chile y la institucionalidad nacional”, sostuvo.

El Presidente destacó que en esta oportunidad se incorporaron dos países que no habían participado del encuentro anterior, Colombia y Perú, y planteó que el objetivo es establecer mecanismos de coordinación frente a organizaciones criminales que operan en distintos países.

“No hay un tratado que firmen los 15 países, sino que es compartir cierta información respecto del crimen organizado”, explicó.

En esa línea, Kast puso sobre la mesa nombres de organizaciones que, según afirmó, tienen presencia en Chile y que requieren una respuesta coordinada entre los países. Mencionó -entre otros- al Tren de Aragua, al cartel de Jalisco Nueva Generación y al cartel de Sinaloa.

La apuesta del gobierno, según explicó el Mandatario, es que el intercambio de información pueda traducirse posteriormente en medidas concretas en cada país.

Sin embargo, su explicación no despejó las dudas por el componente militar que rodea la iniciativa estadounidense.

Ante las preguntas sobre esa dimensión, Kast buscó marcar una frontera entre la adhesión chilena y eventuales operaciones militares que puedan realizar otros países.

“Creo que no hay que confundir los aspectos. Aquí no estamos hablando de operaciones militares en contra del crimen organizado o del terrorismo”, dijo.

El Presidente insistió en que Chile mantendrá como marco la soberanía y la institucionalidad nacional. Según explicó, durante la reunión de este martes no se abordaron eventuales intervenciones militares que alguno de los países pudiera realizar para enfrentar organizaciones criminales, terrorismo o narcotráfico.

“Esto es distinto”, enfatizó.

La aclaración busca delimitar el alcance con que La Moneda entiende la adhesión. Mientras el gobierno la presenta como una coordinación para identificar organizaciones criminales, compartir información y facilitar su persecución en distintos países, la iniciativa promovida por Washington se inscribe en una agenda de seguridad regional más amplia.

De hecho, la discusión sobre el componente militar ya había acompañado la definición chilena desde marzo y había tenido al ministro de Defensa, Fernando Barros, como uno de sus protagonistas.

El 12 de marzo, un día después de asumir el cargo, Barros firmó una declaración conjunta de seguridad con Estados Unidos en el marco de la Conferencia de las Américas contra los Carteles, documento que posteriormente fue difundido por el embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, y que incluía un llamado a “trabajar en coalición”.

Meses después, el propio Barros marcó distancia con algunos planteamientos de Washington en torno al Escudo. En agosto, luego de que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, llamara a los países de la región a aumentar su gasto militar y participar en operaciones contra el narcotráfico, el ministro sostuvo que Chile no era “el patio trasero de ningún país” y reivindicó la soberanía nacional.

En ese contexto, en el gobierno insisten en distinguir entre la coordinación política y de seguridad a la que ahora adhiere Chile y lo que califican como un eventual “brazo militar”, asociado a otras decisiones u operaciones que -según la versión de La Moneda- no forma parte de esta adhesión.

Sin embargo, es el propio ideólogo del escudo, el presidente Donald Trump, quien una y otra vez ha reforzado la arista militar de la coalición de países.

Reparos al funcionamiento de la ONU

Horas antes de esa definición, Kast había protagonizado otro de los hitos de su primera gira internacional: su debut ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Y allí el Presidente ocupó buena parte de su intervención en presentar ante la comunidad internacional el balance de sus primeros seis meses de gobierno.

La primera mitad del discurso tuvo más de balance de gestión que de intervención ante una cumbre multilateral. Frente a los representantes de los países miembros, Kast dedicó sus primeros minutos a explicar qué había ocurrido en Chile durante los últimos años, defender el rumbo de su administración y enumerar las medidas que busca mostrar como señales de un cambio de ciclo.

La escena tuvo algo de “cuenta pública” trasladada a Nueva York. Habló del Chile de los años 90 y comienzos de los 2000, del posterior estancamiento, de las decisiones que -a su juicio- aumentaron impuestos, regulaciones y obstáculos para emprender y del estallido de octubre de 2019. Luego aseguró que en su administración ha habido una la caída de los homicidios, el control de la frontera, las expulsiones, la reducción de los ingresos irregulares y las medidas económicas adoptadas por su gobierno.

“Chile está de vuelta”, fue la idea que articuló ese primer capítulo. El Mandatario sostuvo que el país está “ordenando la casa” y presentó seguridad, competitividad y menor burocracia como los tres ámbitos en los que su gobierno estaría comenzando a modificar el rumbo.

Fue entonces cuando dirigió un mensaje directo a los inversionistas: “Elijan Chile para invertir”.

El llamado llamó la atención por el escenario. La Asamblea General constituye una de las principales vitrinas políticas multilaterales y reúne a jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, mientras que este tipo de convocatorias directas a invertir suelen encontrar mayor espacio en cumbres económicas o encuentros empresariales.

En el entorno del Presidente, en todo caso, defienden el tono del discurso. Transmiten que el mensaje se reproduce también en Chile y que por eso es fundamental el contenido de su intervención. Además, recalcan que también abordó materias de geopolítica como las guerras, América Latina e Inteligencia Artificial.

La segunda mitad tomó otro tono. Después de hablar de Chile, Kast abordó América Latina, Venezuela y la coordinación regional contra el crimen organizado. Luego entró de lleno en las guerras y en el funcionamiento de Naciones Unidas.

“Las guerras deben cesar”, sostuvo, antes de afirmar que los conflictos internacionales también tienen efectos económicos sobre países que no participan directamente de ellos. Habló de inflación, petróleo, transporte, inversión y empleo.

El giro más marcado vino inmediatamente después: “Esta organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos”, afirmó. Cuestionó una arquitectura internacional construida en 1945 para responder al mundo de 2026 y sostuvo que Naciones Unidas “delibera en exceso” y ejecuta con lentitud.

El Mandatario propuso reducir la burocracia, concentrar el presupuesto donde “hay vidas en juego”, suspender agendas que considera no prioritarias y reformar el Consejo de Seguridad.

“Chile cree en Naciones Unidas, y creer en ellas implica exigirles que cumplan con su mandato”, sostuvo.

Luego llevó la discusión hacia la inteligencia artificial. Advirtió que se trata de una tecnología que todavía no está siendo gobernada globalmente, pero evitó plantear una mirada restrictiva. “Chile rechaza el falso dilema entre innovación y responsabilidad”, dijo, y afirmó que la IA podría significar para Chile un crecimiento de entre 10% y 20% de su economía.

La crítica a Naciones Unidas fue, además, el tramo que mejores lecturas encontró entre quienes siguieron la intervención desde la delegación chilena. El Presidente estuvo acompañado en el plenario por ministros, parlamentarios y parte de su equipo más estrecho.

Entre ellos estaban el director de Contenidos de Presidencia, Cristián Valenzuela; la directora de Prensa, María Paz Fadel; y el asesor internacional del Segundo Piso, Eitan Bloch, quienes trabajaron junto al Mandatario en la preparación de la intervención. Al cierre, se acercaron a felicitarlo.

En la tarde, tras el discurso, Kast sostuvo una reunión bilateral con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, mientras que en el plenario sostuvo conversaciones más acotadas con el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y con la mandataria peruana Keiko Fujimori.

Al cierre de esta edición, en tanto, el Mandatario participaba en la recepción ofrecida por Trump en el Hotel Lotte a los líderes que asisten a la Asamblea General.

Críticas a la adhesión de Chile

Desde la oposición salieron a criticar duramente la adhesión del gobierno al Escudo de las Américas.

El diputado Ignacio Achurra, además de calificarlo como un “error”, agregó que la decisión “debió haber sido consultada con el Congreso, debatida, es una decisión estratégica que toma Chile y que puede significar, a la larga, pérdida de soberanía, cesión de control de recursos que hoy día son importantes y fundamentales para la soberanía de Chile”.

El también diputado del FA, Jorge Brito, pidió “que le explique al país y al Congreso” los compromisos que asumió Chile con esta adhesión. “Para proteger nuestra libertad, levantemos el secreto bancario y sigamos la plata del narco y de los corruptos, sin tropas extranjeras”, afirmó.

La bancada de senadores del Partido Socialista emitió una declaración pública, en la que expresa “su preocupación por la decisión del gobierno de adherir al denominado Escudo de las Américas”.

“Resulta especialmente preocupante que, hasta hace pocas semanas, el propio gobierno señalra que Chile no formaba parte de esta iniciativa y que sus alcances no estaban definidos. Hoy se anuncia la adhesión, sin que el país conozca con claridad qué cambió. qué se acordó y qué compromisos asumió”, cuestionaron los senadores socialistas.

El diputado y presidente del PPD, Raúl Soto, quien forma parte de la comitiva, afirmó: “Lo señalamos y lo reiteramos, es un error que Chile adhiera formalmente al Escudo de las Américas, porque tiene compromisos internacionales nuestro Estado, es parte del estatuto de Roma, es parte de la Corte Penal Internacional, y esta alianza de carácter político e ideológico va en dirección contraria que puede significar poner en riesgo nuestra autonomía y soberanía”.

Del PDG fue la diputada Zandra Parisi que cuestionó la decisión del gobierno: “Seguimos con los problemas de transparencia y de comunicación. Chile y los chilenos necesitan y merecen ser informados”.

El Mandatario continuará este miércoles en Nueva York, con una nutrida agenda de actividades y reuniones bilaterales.

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