La ex Nueva Mayoría hoy: ni juntos, ni revueltos

Los partidos de la ex Nueva Mayoría siguen ante la encrucijada sobre pactos para el futuro.

En el sector se han evidenciado distancias entre dos bloques, uno compuesto por el PS y el PPD, y el otro, entre la DC y el PR. El PC parece ser el compañero incómodo, mientras todos miran de reojo a lo que pasa en el Frente Amplio.


La madrugada del jueves terminaba una tensa y maratónica jornada en la Cámara de Diputados por la acusación constitucional contra tres ministros de la Corte Suprema. Llegaba el turno de votar sobre el respaldo al libelo empujado desde la oposición, pero, tal como se esperaba, los votos de varios parlamentarios de la DC y del Partido Radical fueron claves para rechazar la acción legislativa.

Por otro lado, el PS, el PPD y el PC votaban alineados. A pesar de que algunos intentaron persuadir a los parlamentarios radicales y democratacristianos y hasta hubo emplazamientos públicos, estos últimos no dieron su brazo a torcer. Quedó entonces en evidencia una nueva distancia entre dos bloques de la ex Nueva Mayoría, que en las últimas semanas han profundizado su alejamiento.

En la sede del Partido Radical el pasado 27 de agosto se llevó a cabo el cambio de mando de la colectividad, tras unas complejas elecciones internas. Asumía Carlos Maldonado y con ello se completaba una renovación de directivas en la ex Nueva Mayoría -que incluyó al PS, DC y PPD, en ese orden- y que muchos consideraban clave para la reestructuración del bloque y sus políticas de alianza.

En la reunión protocolar del 28 de agosto entre las mesas DC y PR, se acordó impulsar la realización de un acto para conmemorar el triunfo del No que excluía en la convocatoria al PC. Esa fue una de las señales más evidentes de la estrategia que ambas directivas impulsan y que deja afuera, de cualquier pacto político, a los comunistas.

“Pongo en un mismo nivel a la DC, al PPD y al PS. Es la cercanía natural con la que tenemos que conversar muy francamente”, decía a La Tercera Maldonado, el mismo día que asumió. En la colectividad de calle Londres, y a pesar de algún contrapeso interno, nadie pone en dudas que el exministro de Justicia no tiene en sus planes formar alianzas con el partido que encabeza Guillermo Teillier.

Por otro lado, el líder de la DC, Fuad Chahin, se ha encargado de decir una y otra vez que no están las condiciones para formar una alianza con los comunistas. De hecho, este mensaje fue uno de los pilares de su discurso para llegar a encabezar el partido de la flecha roja.

Tanto Maldonado como Chahin han hecho ver pública y privadamente que “no fue una buena experiencia estar en una misma coalición con el Partido Comunista”, y que esa asociación los llevó a perder electorado. El discurso es tanto interno como externo. Ambos pretenden fortalecer sus identidades de partidos “centristas”, y en la cita que tuvieron en conjunto el tema estuvo sobre la mesa.

No obstante, la jugada de Chahin y Maldonado no tuvo el resultado esperado. Al poco tiempo tuvieron que sumarse a una actividad impulsada por organizaciones ciudadanas y donde el PC estaba invitado. No solo eso. La situación generó un empujón para que el PS y el PPD generaran una coordinación común y estrecharan lazos.

El pasado lunes 3 de septiembre en la sede del PS se inauguró una placa recordatoria por la apertura al público del Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político del partido. Ahí estuvieron presentes todos los timoneles de la ex Nueva Mayoría. Tras la ceremonia Chahin anunció que no estaban las condiciones para impulsar un acto por el plebiscito con los actores de la ex Concertación, tras las críticas que sufrieron con el timonel PR por la exclusión que anunciaron al PC. El timonel socialista Álvaro Elizalde se molestó tanto por el comentario como por el lugar escogido para esa declaración. Exactamente una semana después, el socialista anunciaba junto a presidente del PPD, Heraldo Muñoz, una nueva relación entre los partidos. Ahí el senador deslizó críticas a la DC y expuso que algunos partidos plantean “matices” frente a otros que buscan la unidad del bloque.

El compañero incómodo

En el entuerto que hoy viven los exmiembros del acuerdo político-programático que respaldó al gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, hay un partido que parece más a la deriva: el PC.
Efectivamente, ni las mesas directivas de la DC ni del PR pretenden buscar un acuerdo político con los comunistas, y a pesar de que la colectividad de la hoz y el martillo no ha planteado exclusiones, tampoco fueron incluidos, en un principio, en el nuevo trato PS-PPD.

En la tienda de Vicuña Mackenna tienen muy claro el escenario y lo han analizado. Para ellos, la participación en la NM fue positiva y el análisis es que empujaron reformas importantes para su colectividad. Su apuesta es que al llegar a la época de elecciones, sí o sí tendrá que haber unidad, pues el sector no podrá derrotar a la derecha, sin ello.

“Al PC tampoco le interesa tantísimo estar en una coalición con la DC”, dijo Teillier el 31 de agosto en entrevista con La Tercera. Efectivamente, en la colectividad se ha conversado sobre asumir que efectivamente habrá distintos espacios de acuerdo, en la lógica de la “geometría variable” que ha planteado Heraldo Muñoz. Es decir acuerdos programáticos, otros a nivel políticos y otros a nivel electoral.

El Frente Amplio

En los partidos de la ex Nueva Mayoría miran con atención lo que pasa en el Frente Amplio. Todos coinciden en que de alguna manera deberán ponerse de acuerdo con ellos para enfrentar las elecciones municipales y de gobernadores de 2020, porque si no entregarán el triunfo en bandeja a Chile Vamos.

No obstante, también están alertas a lo que puede pasar internamente en ese bloque. Varios de los máximos dirigentes de la ex NM sostienen que probablemente el Frente Amplio no terminará siendo lo que es hoy, que algunos movimientos y colectividades se alejarán del conglomerado. En ese escenario esperan que conversaciones con partidos como RD o el Partido Liberal puedan traer buenos frutos en el futuro.

Con todo, el discurso sigue siendo que los pactos se deben analizar más adelante, sin embargo, el tiempo pasa y las horas de las definiciones se acercan a pasos agigantados para un bloque que quiere volver a ser gobierno.

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