La relación política de Ángela Jeria y Michelle Bachelet

La expresidenta Michelle Bachelet junto a su madre, Ángela Jeria.

Quienes conocieron a la madre de la expresidenta -fallecida esta mañana a los 93 años- afirman que fue una mujer de “convicciones claras”, que no temía expresar sus opiniones políticas, pero que siempre fue “extremadamente respetuosa” del rol de su hija. Muchas veces se mostró, incluso, a la izquierda de la exmandataria. Asimismo, jugó un papel de contención en los momentos más complejos de la vida política de la ahora Alta Comisionada para los DD.HH. de la ONU.




Sé que no siempre ha sido fácil ser mi madre, y que la vida discreta y austera que sé que prefieres, a ratos se ve remecida por el camino que yo he elegido. Agradezco que, a pesar de eso, estés siempre junto a mí”.

Esas fueron algunas de las palabras que la expresidenta Michelle Bachelet dedicó en mayo de 2017 a su mamá, Ángela Jeria, quien falleció esta mañana a los 93 años. Según cercanos a ambas, la reflexión de la exmandataria refleja, en parte, la relación que las dos construyeron a lo largo de sus vidas, las que estuvieron marcadas por la pérdida de su padre y esposo, Alberto Bachelet, la tortura y el exilio.

Desde el entorno de la expresidenta aseguran que su vínculo estuvo siempre mediado por un “profundo” respeto político e intelectual mutuo. Y que si bien -como reconoció la propia Bachelet- su vida política muchas veces “remeció” la de su madre, ella terminó siendo un apoyo fundamental en los momentos más complejos de sus gobiernos.

“Ella es ejemplo de la incondicionalidad de una madre con la tarea de una hija. En los dos planos apoyó a la Presidenta, en lo público y lo privado”, dice la exministra de Educación de Bachelet, Adriana Delpiano (PPD), quien conoció a Jeria durante el gobierno de Salvador Allende.

En la centroizquierda -desde donde diversas figuras lamentaron su pérdida y destacaron su compromiso en la lucha por los Derechos Humanos-, aseguran que Jeria fue una mujer de “convicciones claras”, que no temía expresar sus opiniones políticas, pero que siempre fue “extremadamente respetuosa” del rol de Bachelet. “Era más radical que su hija, pero muy prudente”, dice un dirigente del sector cercano a ambas.

De hecho, en enero de 2019, fue enfática al manifestar su postura ante la dispersión de la oposición. “Me parece increíble que en la izquierda no se aplique la máxima de que la unión hace la fuerza”, dijo en esa oportunidad. Y, además, en varias ocasiones defendió el legado político de las administraciones de su hija, integrándose incluso a los comandos presidenciales de Eduardo Frei en 2009 y de Alejandro Guillier en 2017, bajo el argumento de que serían de “continuidad”.

“Fue difícil, fue muy duro para ella. Pero lo más importante -porque habíamos conversado antes que fuera candidata- es que ella no volvía para administrar el país como la otra vez, sino para hacer todos los cambios posibles, para que hubiera mayor igualdad y mejor situación para los más desposeídos. Para hacer de Chile un país mejor y lo logró”, dijo el 12 de marzo de 2018 a las pocas horas de que su hija dejara el sillón presidencial.

“Ángela Jeria fue una mujer de convicciones profundas, comprometida con Chile y su gente. Siempre fue muy respetuosa y contraria a todo afán de figuración, pero como ciudadana no dudaba en expresar sus puntos de vista, especialmente en materia de derechos humanos”, recuerda el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde. Mientras que el senador Carlos Montes (PS) señala que “lo más impresionante de ella era su consistencia, su firmeza, conceptual, política, pero sobre todo humana. Y todo esto con mucha sobriedad, una combinación que no es muy frecuente”.

Entre los exministros de Bachelet reconocen que muchas veces la madre de la expresidenta se situó, incluso, a la izquierda de su hija. Y, pese a la relación de confianza que sostenían, descartan que Jeria influyera políticamente en las decisiones de la exmandataria.

“Todos somos influidos por el ejemplo de nuestros padres, pero si se habla de una influencia desde el punto de vista de las opiniones y decisiones, doña Ángela era extremadamente respetuosa con todo el mundo y, especialmente, con su hija. Y así como nunca trató de intervenir en las decisiones de los demás, no me cabe duda de que ella jamás debe haber intervenido en las de la expresidenta”, afirma el exministro de Justicia del primer gobierno de Bachelet y quien además mantuvo una estrecha amistad con Jeria, Isidro Solís.

Así lo ve también el exdirector de la Secom durante ese mandato, Juan Carvajal. “Ella siempre fue muy respetuosa del rol de su hija, trató de no inmiscuirse en tareas del gobierno”, sostiene.

"Ángela Jeria era de posiciones claras frente a los temas y con su hija me imagino yo que también, valoraba cosas y criticaba otras" , afirma Montes.

Varios exministros de Estado recuerdan que la también antrópologa les daba ánimo en semanas complejas para el gobierno de su hija y que mantenía una presencia “discreta y silenciosa” cuando participaba de actividades en La Moneda.

Sin embargo, en el entorno de ambas reconocen que por la estrecha relación que tenían y la importancia que Bachelet le daba a Jeria, su madre terminó influyendo en sus reflexiones y miradas políticas más íntimas.

Una militante de la izquierda

Sobre sus vínculos políticos, en la oposición aseguran que era una “militante de la izquierda”. Y si bien nunca fichó en ninguna colectividad, su sintonía natural siempre estuvo en el Partido Socialista, casa política de su hija y del expresidente Allende, quien nombró a su marido, Alberto Bachelet, como secretario de la Central Nacional de Abastecimiento y Comercialización en 1972.

Y fue su compromiso en materia de DD.HH. lo que marcó también su especial cercanía con el Partido Comunista. “Ella se entregó a la lucha por los DD.HH. sin límites y mantuvo esas convicciones hasta el último día de su vida. Se situó siempre por encima del dolor, por encima de los horrores que le tocó vivir”, dice Solís.

Desde el PC, tras conocerse la muerte de Jeria, aseguraron hoy que la madre de la exmandataria sería siempre una “gran amiga”. De hecho, la antropóloga participó en diferentes actividades organizadas por ese partido, especialmente, las relacionadas a la memoria y derechos humanos. “Me invitan siempre y yo lo agradezco, porque tengo grandes amigos comunistas desde hace muchos años. Amigos de muchas partes. Siempre he tenido un gran respeto por el Partido Comunista”, sostuvo Jeria en la versión de 2019 de la tradicional Fiesta de los abrazos.

La misma cercanía de la madre, dicen los comunistas, fue la que también mostró Bachelet hacia ese partido a fines de su primer gobierno. En el PC reconocen a la expresidenta como la artífice del fin de la exclusión política que marcó a la colectividad durante la transición a la democracia y que terminó con la apertura del resto de la centroizquierda para incorporarlos a la Nueva Mayoría.

“Para los comunistas solo existe reconocimiento y admiración para ella”, dice el exministro de Desarrollo Social del segundo gobierno de Bachelet, Marcos Barraza (PC).

Bachelet rumbo a Chile

A primera hora de este viernes arribaría Bachelet a Chile para acompañar a su familia. Su viaje se supo luego de sostener una conversación con el Presidente Sebastián Piñera, en la que él le dio su pésame.

Desde la centroizquierda señalaban que Bachelet tendría que permanecer en el país por, al menos, dos semanas para entrar en cuarentena. No obstante, según algunas exautoridades, la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU no tendría problemas para volver a Europa debido a su condición diplomática, pese a las restricciones fronterizas.

Hasta la noche de este jueves, la familia de Jeria seguía esperando el informe final de la Fach para esclarecer las razones de su muerte, entre las que no se descartaba incluso un posible contagio por Covid-19.

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