Política

Parisi vs. Kaiser: el duelo que remueve al oficialismo

Los expresidenciables -a través de sus bancadas parlamentarias- buscan hacer valer su peso en el Congreso ante un gobierno que bordea la mayoría en ambas cámaras y mantener vivo su protagonismo político. Ambos se sienten, además, con las mejores chances de tomar la posta presidencial en 2030.

Los excandidatos presidenciales Franco Parisi y Johannes Kaiser.

No hubo acuerdo. Ni siquiera la audiencia realizada el Jueves Santo, el pasado 2 de abril, en el Centro de Justicia en Santiago, contribuyó a un avenimiento entre los excandidatos presidenciales Franco Parisi (58) y Johannes Kaiser (50).

Esa mañana, luego de escuchar a las partes, el juez Juan Carlos Valdés, no logró archivar la querella por injurias y calumnias presentada en plena campaña por el presidente del Partido Nacional Libertario (PNL) en contra del líder del Partido de la Gente (PDG).

Kaiser mostró una serie de entrevistas en las que Parisi lo criticaba duramente por recibir su asignación parlamentaria (conjunto de recursos públicos que reciben los parlamentarios para financiar el ejercicio de su cargo, no su sueldo personal) mientras era candidato, calificándolo como un hecho de “corrupción”.

El economista le respondió que su intención nunca fue injuriarlo, sino que advertir que existía un vacío legal que era injusto para el resto de los candidatos y le ofreció disculpas.

Pero el exdiputado subió el precio y pidió a Parisi reconocer públicamente -en un punto de prensa conjunto- que había cometido un error al imputarle un hecho de corrupción, lo cual enredó un acuerdo entre las partes.

Por de pronto, los ánimos siguen caldeados.

El 14 de mayo volverán a verse las caras en el recinto judicial de Av. Pedro Montt y será la última oportunidad para llegar a un acuerdo.

“No tengo ninguna relación con Parisi más allá de este tema legal y será la justicia la que determine cómo él reparará el daño causado”, afirma Kaiser.

“No hablo con él (Kaiser) ni tengo nada que ver con él. A mí me gusta ser optimista, alegre, ganarle a la vida y lograr objetivos. En Chile hay muchos políticos que les falta sonreír más. Hay mucho enojo en varios de ellos, que lamentablemente después se traduce en violencia”, dice Parisi, precisando que no se refiere a su excontendor.

El duelo entre ambos dirigentes no se ha limitado a esta acción judicial. En estos primeros 50 días del Presidente José Antonio Kast, Parisi y Kaiser se han enfrentado por la influencia en el rumbo del gobierno.

A través de sus bancadas parlamentarias -el PDG tiene 14 diputados y el PNL ocho diputados y una senadora-, los dirigentes han buscado mostrar su peso en el Congreso con votos clave para inclinar la balanza en favor del Ejecutivo -que está al borde de la mayoría en ambas cámaras-. De paso, mantener vivo el protagonismo político que tuvieron en la pasada campaña presidencial.

Ni el PDG ni el PNL forman parte del gobierno. El partido de Kaiser definió tempranamente no integrarse al gabinete ni asumir cargos, argumentando que el diseño de Kast no les permitía incidir en áreas relevantes, como ellos pretendían. Esto, han señalado, les permite actuar con total “independencia” e incluso se declararon como “oposición leal”.

“Lo bueno se apoya, lo malo se critica”, es la máxima de la colectividad fundada en 2024.

“Es difícil creerlo, pero en Chile no sólo los comunistas pueden trabajar de acuerdo con lo que son sus bases ideológicas”, afirma Kaiser.

La relación del PDG con el gobierno republicano, en cambio, ha sido más bien fluctuante y pragmática, pero en general se ubican fuera del oficialismo, con apoyo selectivo. “Caso a caso”, señalan.

Primer choque

La competencia entre ambas tiendas por hacer valer su peso en el Parlamento se ha convertido en un arma de doble filo para La Moneda, que está prácticamente obligada a tratar a ambas fuerzas con guante blanco.

La primera muestra de ello ocurrió recientemente con el acuerdo suscrito entre el gobierno y el PDG para apoyar el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional. El pacto indignó a los libertarios, que también se encontraban negociando -en paralelo- con el Ejecutivo su apoyo a la iniciativa que iniciará esta semana su trámite legislativo con suma urgencia. Esta es la historia.

El miércoles 22 de abril en la mañana, el jefe de bancada del PDG, Juan Marcelo Valenzuela, anunció que apoyarían la idea de legislar de la llamada megarreforma, luego de que el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot (RN), acogiera una de sus solicitudes: la devolución del IVA en la compra de medicamentos y la rebaja de este mismo impuesto a los pañales.

Lo que más irritó al partido de Kaiser fue que el PDG -en el punto de prensa con García en el hall El Pensador de la Cámara de Diputados- se adjudicó el compromiso del gobierno de mantener en un 12,5% el tributo de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Esta decisión, que fue una promesa de campaña de Kast, había sido solicitada personalmente al Jefe de Estado por los diputados del PNL en un desayuno en el Palacio de Cerro Castillo.

En esa ocasión, el Mandatario les pidió esperar, porque pronto vendría, les aseguró, una actividad con las pymes donde se ratificaría su compromiso.

Pero días después, fue el PDG fue el que se llevó la medalla -al menos públicamente- de las pymes, un tema muy asociado a la clase media; que el principal botín que buscan disputarse Parisi y Kaiser.

“Este es el primer paso de muchos para poder aliviar el bolsillo de los chilenos”, afirmó Valenzuela ante las cámaras, junto al titular de la Segpres, quien agradeció “profundamente” el respaldo del PDG.

El partido de Kaiser manifestó su malestar al instante con un portazo que dolió al gobierno. Sus ocho legisladores abandonaron la sala en momentos en que se votaba si el megaproyecto comenzaba su trámite sólo en la Comisión de Hacienda -como buscaba La Moneda- o también en las comisiones de Medio Ambiente y Trabajo, como quería la oposición, como ocurrió finalmente.

“Esta es una señal de alerta. No vamos a permitir que el gobierno pretenda utilizar nuestros votos como un simple ‘cheque en blanco’, mientras ignora las demandas de los chilenos que representamos”, afirmó el diputado libertario Erich Grohs (PNL).

Kaiser explica que el gobierno erró en el framing (encuadre). “Estábamos en plenas tratativas con los ministros Jorge Quiroz (Hacienda) y Claudio Alvarado (Interior), también con García, y se sale a anunciar un acuerdo que contenía cosas que estábamos conversando en paralelo”.

El PNL confirma que apoyarán la idea de legislar, pero introducirám una serie de indicaciones al proyecto. No están dispuestos -señalan- a aprobar el artículo 8, que busca introducir una excepción en la Ley de Propiedad Intelectual, que permitiría el uso de obras publicadas para el análisis masivo de datos sin autorización ni pago a sus titulares.

Parisi, en tanto, tanto, advierte que están “expectantes” de que se concrete el mecanismo de devolución del IVA a los fármacos y pañales.

“Es poco presentable que se bajen los impuestos a las empresas y que las personas no tengan ningún impacto directo, especialmente en la clase media”, dice al teléfono desde Alabama, Estados Unidos.

¿Herederos de Kast?

Parisi y Kaiser se conocieron en el primer debate presidencial de 2025 en Chilevisión. No se caen bien, ni mantienen ningún tipo de relación. Los separan ocho años, pero tienen varias cosas en común.

Sus liderazgos surgieron de sus programas en YouTube, y en tiempo récord fundaron sus colectividades, que llegaron a remover la aguas de la política tradicional, con disruptivas propuestas, a ratos al borde del populismo.

Sus hermanas -la diputada Zandra Parisi (62) y la senadora Vanessa Kaiser (48)- son sus grandes apoyos y escuderas y el principal desafío de ambos es mantener cohesionadas a sus bancadas y a sus partidos.

Sin embargo, vienen de matrices muy distintas.

El exdiputado de ascendencia alemana irrumpió en las redes sociales durante el estallido social, con un discurso de derecha dura, pero al mismo tiempo muy liberal, e incluso con toques machistas, del cual ha debido arrepentirse.

Parisi, en cambio, viene de la academia -fue decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile- y su semillero fue el programa de streaming Bad Boys, que él conducía junto a otros cercanos al PDG, con un estilo muy confrontacional. Su apuesta fue convocar a los llamados outsiders cansados de la política tradicional, con críticas tanto a la derecha como a la izquierda.

“Ni facho, ni comunacho”, fue una de las frases más pegajosas en su última campaña.

Rutas paralelas

Aunque no lo reconozcan, ambos se sienten con las mejores chances de tomar la posta después del gobierno de Kast.

Kaiser explica que su hoja de ruta es consolidar el PNL, realizar un buen trabajo parlamentario y empezar a preparar las elecciones municipales y regionales de 2028.

El eje central del partido es la “batalla de ideas” y próximamente, cuenta, inaugurarán un centro de estudios que se llamará Fidelis -cuyo significado en latín es “fiel”, “leal” y “digno de confianza”-.

El desafío de Parisi es mantener cohesionado a su variopinto grupo de diputados y no repetir la experiencia del periodo parlamentario anterior, donde pasaron de tener seis parlamentarios a terminar sin ningúno.

Para ello, cuenta el ingeniero comercial, puso como tarea a todos su reelección en 2029, salvo a Pamela Jiles, quien podría postular al Senado por la RM. También les pidió que comenzaran a explorar nombres de candidatos a alcaldes, concejales, consejeros regionales y gobernadores.

La meta fijada por el tres veces candidato a La Moneda es alta: sacar entre 30 y 40 alcaldes, alrededor de cien concejales, 50 cores y a los menos dos gobernadores.

El fundador del PDG continúa viviendo con su familia en EE.UU. y aunque se ha propuesto -asegura- estar al menos la mitad del año en nuestro país, el control de su partido a la distancia no es fácil.

El fin de semana pasado Parisi sufrió un revés, cuando en las elecciones internas sólo participaron un poco más de mil personas, de un padrón de 42.885 militantes -según cifras del Servel-, y donde fue electo presidente Patricio Quisbert, imponiéndose a la lista que lideraba Zandra Parisi.

El dirigente lamenta que haya votado tan poca gente y asegura que hará todo lo posible para que los próximos comicios sean con voto digital. Sin embargo, desmiente que su lista haya sido derrotada (a pesar de haber sido encabezada por su hermana). “Yo fui neutral desde un principio, por eso, tempranamente informé que no acudiría a votar”, asevera.

Lo que viene

Este martes, como todas las semanas, Kaiser llegará al Congreso en Valparaíso a almorzar junto a sus diputados y revisar la agenda que seguirá marcada por el megaproyecto de Kast.

A través de sus legisladores, busca, además, reflotar varios proyectos de ley en los que él participó, entre ellos, el que castiga “denuncias falsas”; el que indemniza a víctimas del terrorismo y otro que busca que el Servicio Médico Legal pueda identificar -sin orden judicial- osamentas que se encuentran bajo custodia en dependencias estatales.

Parisi regresa a Santiago la próxima semana y ya tiene agendado un almuerzo con Quiroz, reuniones con sus diputados y con las nuevas directivas regionales.

Desde el PDG señalan que seguirán transitando su camino propio, con propuestas concretas que lleguen a la clase media y sin complejos. Su próxima propuesta será que el salario mínimo se ajuste a través de un polinomio -en forma anual- de la misma forma que lo hace el Transantiago y otras tarifas públicas.

Terminada esa discusión, se concentrará en temas de seguridad, donde buscan endurecer sus posiciones. Parisi ya advirtió a La Moneda que no volverán a aprobar una nueva prórroga del estado de excepción en La Araucanía.

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