El primer golpe al diseño político de Kast
La filtración de un oficio desde Hacienda -que planteaba en uno de sus anexos descontinuar más de 140 programas sociales- junto a la pública rebelión del ministro de Vivienda, Iván Poduje, en contra de su par de Hacienda, Jorge Quiroz, tuvo un inesperado efecto carambola al impactar directamente al Segundo Piso. Los partidos del oficialismo destaparon su molestia con ese equipo y la falta de “filtros” y conducción política, cuestión que involucra al ministro del Interior, Claudio Alvarado, y al jefe de asesores Alejandro Irarrázaval, haciendo crujir el diseño de control centralizado instaurado por esta administración desde su arribo al poder.

El estilo presidencial
Para muchos en el oficialismo es inevitable comparar el estilo del Presidente Kast con el del fallecido Sebastián Piñera. Si el exmandatario solía meterse en el “micromanagement” de los ministerios, y tenía a las encuestas como instrumentos de trabajo, Kast las mira con distancia, delega y zanja las grandes líneas.

Así, entregó tempranamente la agenda económica a Jorge Quiroz, otorgándole incluso la facultad de usar la palabra en su nombre en seminarios realizados durante la campaña presidencial.
En su equipo más directo ha optado por rodearse de personas con quienes tiene una confianza personal desde hace años -como su jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval, o el abogado Rodrigo Pérez, quien es el “guardián” de su firma- desechando incluso a profesionales más jóvenes que lo acompañaron desde la fundación del Partido Republicano.
A Kast no le gusta el “pauteo” de los partidos, y por ello es que desde La Moneda afirman que no recibió bien la arremetida del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella.
Sin embargo, en el oficialismo están claros: solo él es quien puede dar un golpe de timón que ordene la conducción política de su gobierno. Lo que no está claro es qué tan lejos irá al zanjar o no esto, cambiando el diseño centralizado que él mismo implementó.
Jorge Quiroz, sin contrapesos
Al interior del gabinete hay quienes -en voz baja- lo llaman el “vicepresidente”. No por razones de jerarquía, sino por el poder, sin contrapesos, que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha ido alcanzando en las decisiones de gobierno.
Su influencia se empezó a sentir apenas aterrizó en el comando de Kast en julio del año pasado, sitial desde el que empezó a plantear drásticas medidas para cambiar el rumbo económico del país.

Quienes participaron de esas conversaciones sostienen que las propuestas del ingeniero eran compartidas por Kast, quien desde siempre ha estado obsesionado con recuperar el crecimiento del Chile de la década del 90, con recetas distintas a las aplicadas hasta ahora.
La esperanza en los partidos era -sin embargo- que con la instalación del equipo ministerial y con la institucionalidad en rodaje, el ascendiente de Quiroz -un independiente sin experiencia política y con escasa motricidad en el Congreso- se equilibrara con otras voces.
Pero ello ha tardado y, comentan, ha tenido costos.
El primer choque se produjo el 23 de marzo, cuando el ministro -por efecto de la guerra en Irán- anunció la histórica alza de los combustibles, medida empujada también, desde el Segundo Piso, por el jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval. No así por los ministros políticos -Claudio Alvarado (Interior) y José García Ruminot (Segpres)-, quienes abogaban por una mayor gradualidad, ante el impacto que tendría en el bolsillo de los ciudadanos.
La decisión -al final- no solo terminó impactando temprana y negativamente la aprobación del presidente en los sondeos de opinión pública, sino que encendiendo las alertas de los partidos base del oficialismo por la falta de “filtros” políticos en las decisiones que venían desde Hacienda. Más aún ante el desafío planteado por la megarreforma en reconstrucción, proyecto ancla de Kast; el ruido que ha generado el recorte del 3% exigido a los ministerios y, ahora, la controversia que generó la filtración del oficio que apuntaba a “descontinuar” (“reformular”, se dijo después) 142 programas.
Todo, junto a la contradicción que tendrían estas últimas medidas con la promesa presidencial de campaña de que no iban a afectar los beneficios sociales, cosa que Kast -ante la polémica que ha levantado el tema- ha tenido que salir a aclarar.
Estas propuestas, más los errores no forzados, a más de un mes y medio de la instalación de la administración Kast, tienen convulsionado al oficialismo y al propio gabinete.
Incluso, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, se convirtió en el primer integrante del equipo de gobierno en enfrentar públicamente a Quiroz, al sentenciar que este no le puede exigir que lleve adelante recortes presupuestarios.
“No, yo tengo un solo jefe, se llama José Antonio Kast, el Presidente de Chile. Él es mi único jefe, yo me debo a él y a los chilenos. El ministro Quiroz es un ministro más entre muchos de los que hay”, sostuvo el jueves.
Lo extraño -comentan a nivel político- es que no haya morigerado sus declaraciones, a pesar de que un día antes había participado en una reunión encabezada por Alvarado -a la que concurrieron Quiroz, el jefe de los asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, y el director de la Dipres, José Pablo Gómez-, para mejorar la coordinación entre ministerios y reparticiones del gobierno y así evitar polémicas.
Aunque se confidencia que en esa misma cita Poduje -quien es reconocido por su estilo frontal y sin filtros- insistió en que no está dispuesto a aplicar recortes en su cartera.
La preocupación transversal en el oficialismo está en cómo se maneja la tensión entre el programa económico y el cumplimiento de metas a rajatabla con la sobrevivencia política del gobierno. Y, también, en cómo terminar con las controversias y los errores que han acompañado a la administración Kast en sus 53 días de mandato, que están afectando su imagen ante la ciudadanía.
Inquietud de los partidos oficialistas
“Este es el principal hecho político desde que empezó el gobierno”. Así de tajante calificó esta semana un alto dirigente de Chile Vamos la dura intervención que hizo el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, en la que cuestionó el rol del Segundo Piso.
La arremetida la emprendió en medio del ruido que provocó en el oficialismo la filtración de los oficios realizados por el Ministerio de Hacienda, en los que se recomendaban a las demás carteras una serie de lineamientos con miras al ajuste presupuestario de 2027. Estos sugerían, entre otras cosas, descontinuar el Programa de Alimentación Escolar, el Plan Nacional de Lectura y el Fondo de Apoyo a la Educación Pública.
“(La filtración) es un error, y esos errores comunicacionales se tienen que corregir. Sería bueno que se revisara quiénes cometieron esos errores”, dijo Squella el lunes. “Llamaría al Segundo Piso a que tomara las riendas de esas correcciones, para que no se vuelvan a repetir”. Un mensaje que enfatizó tres veces más, hasta la noche del martes, en que en CNN aseguró que “todos los temas que digan relación con un impacto comunicacional, desde el punto de vista político, tienen que estar en la retina del ministro del Interior”.
La inquietud de los partidos por una conducción política clara -que contrapese a Hacienda y ordene al gabinete- se expresó también en la intervención de la presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares. “El rol político tiene que estar en el comité político, en los ministros políticos“, dijo la senadora. Y agregó que “Claudio Alvarado, con la dupla que ha formado con José García, ha demostrado que la experiencia política que tienen ayuda a que el gobierno se vaya aceitando, instalando bien y puedan ir enfrentando los distintos desafíos”.
La UDI no ha expresado críticas institucionalmente.
Alvarado: compleja conducción política
Fue el último en integrarse al núcleo duro de Kast. Claudio Alvarado, ministro del Interior, desembarcó en las oficinas de La Gloria, en Las Condes, cuando el entonces candidato republicano ya había ganado la segunda vuelta y tenía en su staff a Jorge Quiroz (ministro de Hacienda), Alejandro Irarrázaval (jefe de los asesores del Segundo Piso) y a Cristián Valenzuela (director de Estrategia y Contenidos), que venían trabajando desde hacía meses en lo programático y en la definición de las nóminas de quienes asumirían cargos en la nueva administración.
Alvarado -en cambio- era el recién llegado. Pero también el más curtido en las lides políticas, con amplias credenciales por su paso por el Congreso Nacional, como diputado y senador, y por el Ejecutivo, como subsecretario y ministro.
Quienes conocen su historia lo describen como un hombre de bajo perfil, con “alta capacidad de escucha” y nervios de acero.
Con el conflicto desatado por la filtración de un oficio de Hacienda -que en un anexo planteaba “descontinuar” más de 140 programas sociales-, que desató la molestia de los presidentes del Partido Republicano, Arturo Squella, y de RN, Andrea Balladares, el rol de Alvarado en la coordinación política quedó sobre la mesa. Ambos apuntaron que es él el encargado de aplicar filtros políticos y conducción en el gabinete, responsabilizando al Segundo Piso, y en específico a Irarrázaval, de no prevenir este conflicto, pese a estar encargado del seguimiento de los compromisos gubernamentales.
La exigencia fue empoderar a Alvarado, para contar con un “filtro” político hacia los ministerios.
En medio de la tensión, el jefe del gabinete ha bajado los decibeles, descartando competencias entre el Segundo Piso y su cartera. “Mientras el barco mantenga el rumbo, no hay ningún problema. El ruido es solamente el ruido de máquinas, que se pasa con un poquito de aceite nomás”, se le ha escuchado decir.
Alvarado se reunió a mediados de semana con Irarrázaval e inauguró una ronda de reuniones con los ministerios -las que partieron el miércoles con Poduje-, para analizar y matizar la rebaja del 3%. Además, desde ahora en adelante los ministerios y servicios deberán informar a esa cartera todos los oficios, resoluciones y medidas de impacto político y mediático. Un mecanismo que no existía en administraciones anteriores, según cuenta un exintegrante del segundo gobierno de Sebastián Piñera.
A la polémica por el oficio se sumó la pública rebelión del ministro de Vivienda, Iván Poduje, con su par de Hacienda, por los recortes presupuestarios en su cartera, que se resiste a hacer.
Una fuente de Palacio confidencia que la actitud del secretario de Estado no fue bien evaluada en La Moneda, pero que la decisión de Interior fue no responderle en los mismos términos para no escalar el problema.
A ello obedeció que Quiroz, quien también tiene un carácter fuerte, solo se limitara a contestar -ante reiteradas preguntas- que “entendemos su preocupación y trabajamos con máxima celeridad para aprobar la ley”.
Desde el oficialismo se destaca la labor de Alvarado, quien -junto al ministro de la Segpres, José García Ruminot- logró la presidencia de ambas corporaciones en el Congreso -con Jorge Alessandri (UDI) en la Cámara de Diputados y Paulina Núñez (RN) en el Senado-; sacó adelante la ley de mitigación de los combustibles; habilitó el diálogo prelegislativo de la megarreforma y logró que esta -antes de su ingreso al Congreso- ya contara con cuatro votos extra para su aprobación, que no eran del sector.
Pero echan de menos más coordinación interna ahora que Interior no tiene a su cargo el tema de seguridad.
“Si quieren que uno suba más el volumen de las cosas que está haciendo, bueno, les daremos más volumen a las cosas que hacemos”, afirmó el jueves en Radio 13C, aunque ha insistido -en distintas instancias- que prefiere el bajo perfil, para que las cosas funcionen.
Irarrázaval: asesor y primus inter pares
En el centro de la primera crisis del diseño político de Kast está el rol del jefe de asesores del Segundo Piso, el ingeniero comercial Alejandro Irarrázaval.

Amigo personal del Presidente Kast desde su época universitaria, el mandatario lo empoderó tempranamente -poco después de la segunda vuelta- como su principal asesor. En esa calidad, influyó directamente en la conformación del gabinete y en el nombramiento de autoridades, proceso que provocó la molestia de los partidos por la gran cantidad de independientes que terminaron incorporándose a sus filas. Pero Kast siempre ha respaldado a Irarrázaval. “Con Alejandro tengo una amistad de años. Cualquier duda, con él”, dijo recién electo presidente en una reunión en la OPE.
El diseño político original del mandatario se basa en un Segundo Piso fuerte, que en la práctica -y según aseveran en el oficialismo- ha ido más allá del tradicional rol de asesoría directa al presidente. El mismo que se mantuvo en las últimas presidencias de Sebastián Piñera, con Cristián Larroulet a la cabeza, y en la de Gabriel Boric, quien tuvo diversos cambios en la jefatura.
Lo que Kast también le pidió a “el Ale” -como le dicen sus cercanos- fue que hiciera seguimiento y controlara el cumplimiento de las promesas adquiridas durante la campaña en materia de políticas públicas, y que esos logros conversaran con una difusión mediática efectiva, capaz además de prevenir y sofocar crisis. Esto último quedó en manos del abogado Cristián Valenzuela, director de Comunicaciones y Contenidos del gobierno. Todo ello derivó en un sistema de coordinación centralizada, que ha ido crujiendo ya con el gobierno en rodaje.
Lo que se advierte en las filas oficialistas es que, en la práctica, Irarrázaval ha operado como un “primus interpares”, entregando directrices a ministros que -según se reveló esta semana- muchas veces chocan con las que se solicitan desde Interior, que tiene como mandato legal la coordinación interministerial. Además, se le asigna una especial sintonía con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, con quien no operaría como contrapeso en términos de otorgar una mirada política y estratégica a la ambiciosa agenda de Hacienda.
El rol de Irarrázaval y el choque con el de Alvarado era la gran incógnita que, para muchos, tenía el diseño de Kast al momento de entrar a La Moneda.
Junto a su equipo más directo -que, entre otros, integran su jefe de gabinete, Víctor Valdés; el asesor internacional Eitan Bloch, el exdirector del Servicio Nacional de Migraciones Álvaro Bellolio y el recientemente nombrado jefe de programación Antonio Barchiesi-, Irarrázaval tomó algunas definiciones tempranas que involucraban a diversos ministerios incluso antes de que se nombrara a los jefes de cartera.
Ello generó algunos roces cuando el gabinete fue nombrado por Kast en enero y, más aún, una vez que este entró a La Moneda. Algunos secretarios de Estado, incluso, llegaron a tildar de “gobierno paralelo” al reducto de Irarrázaval, a veces manifestando su desacuerdo con algunas definiciones tomadas.
A pesar de las críticas, esta semana Kast blindó a sus asesores. “Podemos mejorar coordinaciones, llamados y mensajes, pero es un equipo que está trabajando con mucha dedicación”, dijo el miércoles en la Región de O’Higgins.
Y lejos de apartarse de la gestión política en medio de las críticas internas, Irarrázaval realizó gestiones directas para poner paños fríos entre RN y Poduje -enfrascados en una pugna por una serie de dichos del ministro que respondió la senadora Paulina Núñez-, lo que revela que continuará incidiendo en esta materia.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE
















