Cómo aprovechar las frutas de verano

En pleno verano las frutas abundan y es el momento de consumirlas de la mejor manera. Siempre se puede hacer al natural, pero también vale la pena intentarlo con ensaladas, jugos, helados y hasta pasadas por una plancha caliente.



Damascos

Originarios de China y llamados albaricoques en otras latitudes, los damascos son unas de las primeras frutas en aparecer durante la temporada de verano. Desde prácticamente inicios de diciembre es posible conseguirlos a buen precio y bastante dulces. Claro está, a medida que entramos a enero la oferta comienza a escasear y también a verse opacada por el surtido de otras frutas que ya nos ofrece el verano. Así las cosas, con algo de esfuerzo, por estos días se dan las últimas chances de poder conseguir damascos. Y si los quieren probar de una manera distinta, atención con la siguiente receta.

Damascos grillados con queso

—10 damascos bien maduros lavados y secos

—150 gr de queso azul

—Miel

Abrir los damascos a la mitad, sacarles su cuesco y disponerlos por el lado de la cáscara sobre una sartén bien caliente. Una vez que tomen color darlos vuelta y dejarlos tan solo un par de minutos boca abajo, hasta que se temperen. Finalmente ponerlos de vuelta en una fuente y agregarle a cada uno un trozo de queso azul en su cavidad. Rociar con un hilito de miel apenas por encima de cada damasco y servir inmediatamente antes de que se enfríen.

Duraznos

Aunque se suele decir que sandías y melones son los reyes indiscutidos del verano, en lo personal me quedo con los duraznos. Es que además de ser sabrosos y con una temporada que dura prácticamente tres meses, el hecho de que se encuentren en distintas variedades permite disfrutarlos en esta época semana tras semana, sin cansarnos de su sabor. Y justamente así, para aprovechar la variedad de esta fruta, presentamos esta receta.

Ensalada de duraznos

—3 duraznos peludos

—3 duraznos pelados

—3 duraznos plátano

—1 naranja

Lavar y secar muy bien todos los duraznos. A continuación pelar un durazno de cada tipo. Luego, cortar todos los duraznos en gajos pequeños y disponerlos en un bol. Cortar la naranja en dos y a una mitad sacarle unos cuantos gajos y agregarlos al bol, mientras la otra mitad se exprime sobre los duraznos. Revolver y servir inmediatamente.

Sandía

Cada vez aparecen más temprano, prácticamente a fines de noviembre, y cada año con menos pepas. Sin embargo, tienen que pasar semanas —o incluso meses— para que bajen un poco su precio y también para pillar esas bien dulzonas. Por lo mismo, podríamos decir que el primer mes de las sandías es solo volumen y muy poco sabor. De ahí en más, eso sí, la cosa mejora.

¿Cómo comer una sandía? A mi juicio, lo mejor es solita, aunque también están los que la prefieren con un poco de harina tostada encima. ¿Con cuchillo o tenedor, o con una cuchara para hacer túneles? Es cosa de gustos. Y si tienen sed, pasen una buena cantidad de sandía fría (ojalá sacada del refrigerador y nunca con hielo) por la licuadora y obtendrán un jugo de aquellos.

Melones

Estos no aparecen tan pronto como las sandías, pero ya a estas alturas de enero están por todos lados. Son más cómodos para comprar, transportar y almacenar que ellas, dado su menor tamaño. Y como no tienen semillas entre su carne, muchos niños se inclinan por los melones a la hora de pedir el postre. Para potenciar su lado refrescante, no es malo cortar un melón por la mitad, sacarle toda su carne, cortarla en cubos y guardar todo en un tupper en el refrigerador.

Con eso se puede hacer una ensalada o incluso brochetas, combinando cubos de melones de distintos colores. También funcionan bien pasándolos por la licuadora, siempre fríos y sin hielo añadido. Y bien maduros, porque azucarar los jugos no tiene ninguna gracia.

Cerezas

¿Se han dado cuenta que desde hace ya un par de veranos hay cerezas por todos lados? Esto pasa porque Chile está viviendo un boom exportador de esta fruta, altamente codiciada en Asia y Europa, fundamentalmente. Por lo mismo, se están cultivando cerezas en buena parte de la zona central chilena, como nunca antes se hizo.

Lo bueno de todo esto es que queda mucha dando vueltas para el mercado interno, así que al ciudadano de a pie le es cada día más fácil comprar esta fruta en ferias, supermercados y hasta en el comercio ambulante. Además, la temporada se ha extendido (antes era prácticamente solo en diciembre), por lo que tenemos aseguradas cerezas hasta el final del verano.

Uva

Para los que ya pasamos de los cuarenta años hace un buen rato, nuestros recuerdos en relación a la uva estaban asociados a esas que salían de racimos gordos, llenas de semillas en su interior, que crecían en los parrones de la mayoría de las casas.

Era una uva sabrosa, pero difícil de comer, porque había que expulsar las semillas de cada grano de uva y en algunos casos hasta el hollejo, que era imposible de tragar. Por todo lo anterior, lo mejor era comer uva en el patio, justamente debajo del parrón. Todo esto cambió en 1989, con el escándalo de las uvas con cianuro, que dejó a los productores chilenos llenos de stock y sin poder exportar. Durante un par de semanas, lo que más había en Chile era uva y en muchos casos gratis. Y claro, era una uva distinta, sin semillas, con una piel suave que no molestaba al paladar.

De ahí en más, para millones de chilenos nuestra percepción de la uva cambió para siempre. Y de la uva del parrón, ya prácticamente nadie se acuerda. ¿Cómo comer la uva? No hay muchas más formas que hacerlo grano a grano, aunque si andan con paciencia prueben la uva pinchada en un mondadientes junto a un filete de anchoa y una tirita de pimiento en conserva. ¡Otra cosa!

Arándanos

Parecido al caso de las cerezas es lo que sucede con los arándanos, que pasaron de ser una fruta casi inexistente a producirse mucho para el mercado de exportación. Así, una vez más, algo queda para el chileno común, que lo puede encontrar por estos días con mucha facilidad en ferias, supermercados y hasta en algunos semáforos por ahí, en esas típicas bandejas de plástico transparente.

Según algunos estudios, los arándanos son tan beneficiosos para nuestra salud que su consumo se podría llegar a recomendar de manera casi libre, ya que tampoco tienen un gran índice calórico. Por lo mismo, todo indica que sería bueno comer al menos un puñadito de arándanos al día, durante su temporada. Ahora, si quieren algo más elaborado y sabroso, atentos a la receta.

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Helado casero de arándanos

—300 gr de arándanos congelados

—1 plátano muy maduro

—1 yogur natural (endulzado)

Poner todos los ingredientes en la jarra de una licuadora y procesar hasta obtener una textura cremosa. Si estuviese muy espesa, agregar un chorrito de leche fría. Luego, llevar al congelador por unos 15 minutos para finalmente sacarlo y servir.

Tunas

Antiguamente, las tunas crecían por lo general de manera silvestre, por lo que su producción era más bien reducida y se concentraba hacia el final del verano, en el mes de marzo. Afortunadamente, ese escenario cambió hace rato y hoy es posible encontrar tunas en los supermercados durante buena parte del año, aunque las buenas y dulces tunas se encuentran justamente en el verano.

Es cierto, son difíciles de pelar y a algunos les molestan sus semillas, pero son muy buenas. Se pueden dejar en el refrigerador para así comerlas bien frescas por la mañana al desayuno, aunque es altamente recomendable pasarlas por la licuadora para hacerlas un rico jugo que —con un chorrito de vodka— se convierte en un gran aperitivo de verano.

Brevas e higos

No se confundan. Las brevas son las que salen primero, aproximadamente entre diciembre y enero. Luego, a partir de febrero, hasta casi llegar al mes de mayo, vienen los higos. Las brevas suelen ser un poco más grandes que los higos, pero menos dulces. Como sea, ambos frutos tienen un sabor similar, y hacia fines de este mes podrían llegar a estar ambos en el mercado y por lo mismo confundirse el uno con el otro.

Pero al final da un poco lo mismo, porque ambos se pueden disfrutar muy bien levemente fríos y en grandes cantidades, a cualquier hora del día. Y si les apetece, pueden usarlos de la siguiente manera.

Ensalada de espinacas con brevas (o higos)

—5 tazas de espinaca picada

—4 brevas (o higos)

—½ taza de nueces picadas

—Sal, pimienta, vinagre balsámico y aceite de oliva

Poner la espinaca en un bol y reservar. Cortar las brevas en láminas finas y mezclarlas con las espinacas. Agregar las nueces y luego aliñar con sal, pimienta, balsámico y oliva. Revolver bien y servir.

Pepino

No estamos hablando del pepino de la ensalada, ese de forma alargada y cáscara verde. Nos referimos al pepino dulce, también conocido en otras latitudes como melón de árbol. Se trata de un fruto endémico de los bajos del altiplano sur, y que en Chile se cultiva básicamente en la Región de Coquimbo.

Aunque es una fruta bastante conocida, no es de un alto consumo en el país. Con un sabor dulce y un leve dejo de amargor, se trata de un alimento muy refrescante, ideal para complementar ensaladas de fruta y también para saborizar sutilmente el agua de mesa. Sin ser la más famosa de las frutas, vale la pena tener siempre un par de unidades en la frutera de casa.

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