¿Cómo financiar los mayores gastos del nuevo plan fiscal?: Economistas recomiendan utilizar el endeudamiento

22 Abril 2010 Fachada del Ministerio de Hacienda Foto Ximena Nava

Los mayores ingresos por cobre permitieron al gobierno amortiguar la trayectoria de la deuda pública. Hoy se espera que se estabilice bajo 40% el PIB al 2025, en lugar del 44% previsto en octubre pasado. Expertos creen que es mejor reservar los fondos soberanos y aprovechar los bajos costos crediticios actuales para conseguir financiamiento extra.




Mientras gobierno y oposición buscan fijar sus “mínimos comunes”, hay una cosa clara: habrá que aumentar los recursos para financiar estos mayores gastos.

Para ello, el gobierno ya fijo su posición: “Para el financiamiento de este nuevo paquete de medidas de apoyo para las familias, trabajadores y pymes, se requerirá contar con recursos adicionales, por tanto, será necesario evaluar la necesidad de solicitar una nueva autorización de deuda pública ante el Congreso Nacional”, señaló el Ejecutivo en su minuta.

Esto de inmediato abrió un debate entre los expertos sobre cuál es la mejor forma de financiar estos mayores costos. Si es mejor ir por un mayor endeudamiento o utilizar los recursos de los Fondos Soberanos.

A marzo, el Fondo de Estabilización Social y Económico (FEES) acumula recursos por US$8.551 millones, mientras que el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) alcanza los US$10.080 millones. Entre ambos suman US$18.631 millones. Si se añaden los US$2.234 millones que hay en los Otros Activos, se contabilizan US$20.865 millones.

Al analizar la evolución de la deuda bruta, en el último Informe de Finanzas Públicas, el gobierno moderó su trayectoria debido al impacto que está teniendo los buenos precios del cobre en los ingresos del país. Si en el informe del cuarto trimestre del año pasado se preveía que la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) sería de 42,9% al 2025, ahora ese indicador bajó a 39,5%. Si este escenario se compara con lo esperado en octubre de 2020, la contención de la deuda es mucho mayor, puesto que en ese entonces se proyectaba que este indicador llegaría al 44,1% en 2025.

Los economistas en su mayoría se inclinan más hacia la utilización de endeudamiento, aprovechando que hay buenas condiciones y mantener los recursos de los Fondos Soberanos para cuando la situación crediticia empeore.

Incluso el ex ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en su propuesta de renta solidaria y apoyo a las pymes -ya como candidato presidencial de Evopoli- plantea que al ser gastos transitorios, la mejor forma de financiar estos recursos es a través de mayor endeudamiento.

Carolina Grünwald, economista jefe de Banchile, resalta que los mayores recursos que están ingresando por el mejor precio del cobre hizo que “la trayectoria de la deuda bruta estimada hacia el 2025 se corrija significativamente a la baja, alcanzando un 39,5% del PIB (43% el reporte previo), por lo que hay un claro espacio”. Sin embargo, asevera que “hay que tener presente que, aun cuando Chile goza de un bajo nivel de deuda en relación a otros países, la rapidez con la que esta ha subido impactó en la rebaja en la nota de clasificación de Riesgo Soberano para Chile”.

Carlos García, académico de la Universidad Alberto Hurtado, sostiene que “en la actual coyuntura, las tasas de interés son muy bajas, lo que permite al fisco endeudarse en forma barata en vez de utilizar fondos soberanos, que deben dejarse para una situación de urgencia extrema”. Además, puntualiza que “los niveles de endeudamiento de Chile, aún están por debajo de los niveles alcanzados por muchos países emergentes y desarrollados, con lo cual no se corre el riesgo de pagar un sobreprecio por un mayor premio por riesgo”.

Macarena García, economista de Libertad y Desarrollo (LyD), argumenta que “la elección entre usar activos o pasivos para financiar mayor gasto es más bien una decisión financiera y estratégica. Hoy estratégicamente puede ser más conveniente guardarse los activos para aquellos momentos en que el financiamiento público sea escaso o costoso, y aprovechar en este momento el financiamiento abundante y barato con que aún cuenta el gobierno”.

Fabián Sepúlveda, economista de Santander, apoya una mixtura en las fuentes de financiamiento utilizando los fondos y endeudamiento. “El gobierno ya está recurriendo a los Fondos Soberanos: sólo en abril retiró US$ 3.200 millones y desde el año pasado los retiros acumulan casi US$ 8.900 millones. Hacia delante existen importantes riesgos financieros asociados al retiro del impulso monetario global, especialmente en EE.UU. Por lo mismo, es relevante contar con el colchón de liquidez que proveen los fondos soberanos”, señala.

En ese sentido añade que “las últimas emisiones de bonos del fisco han tenido condiciones favorables, lo que da cuenta de que la posición crediticia del país sigue siendo sólida a pesar de la reciente rebaja en la clasificación. Así, lo óptimo es seguir usando ambas fuentes de financiamiento de forma complementaria, gestionando la deuda para que no aumente de forma abrupta y a la vez apuntando a mantener un colchón relevante en los fondos”.

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