Las polarizadas propuestas económicas de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta presidencial en Perú

Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Pedro Castillo (Perú Libre) competirán en el balotaje el próximo 6 de junio.

Mientras Keiko Fujimori apuesta por una continuidad del modelo, buscando formalizar la economía, Pedro Castillo busca modificarlo mediante un cambio de la Constitución.




El 6 de junio los peruanos volverán a acudir a las urnas para elegir en segunda vuelta a su próximo presidente y las alternativas que enfrentan, en una contienda todavía abierta, son radicalmente opuestas particularmente en lo económico.

Pedro Castillo, que consiguió el primer cupo al balotaje con el 19,9% de los votos, plantea desde la izquierda cambios profundos al modelo, los cuales se cristalizan en la propuesta de una nueva Constitución.

Por el contrario, la continuidad es la apuesta de la competidora de centro derecha, Keiko Fujimori, quien si bien se quedó con el 13,3% de las preferencias, tiene más llegada a los votantes de Rafael López Aliaga y Hernando de Soto, los postulantes de derecha que quedaron en tercer y cuarto lugar.

Castillo con Bolivia como modelo

Peru's presidential candidate Pedro Castillo of Peru Libre party participates in a presidential candidates debate, in Lima, Peru March 30, 2021. REUTERS/Sebastian Castaneda/Pool

El cambio de la Carta Magna que propone Castillo tiene por objetivo el trazar una nueva ruta económica para Perú, dejando atrás el neoliberalismo y avanzando hacia “una economía popular con mercados”.

Así lo explica Goldman Sachs en un informe dirigido a sus clientes, donde además consignan que los modelos internacionales que pretende seguir el postulante de Perú Libre son los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

En definitiva, Castillo busca elevar el protagonismo del Estado en la economía, otorgándole el rol de regulador y planificador central, además de darle las capacidades para que participe con empresas en el mercado.

También determinante para un cambio en el modelo, el profesor de oficio apuesta por la nacionalización de sectores estratégicos, entre ellos la minería, petróleo y gas, telecomunicaciones y generación hidroeléctrica.

En la misma línea, pretende cancelar concesiones como las de aeropuertos, carreteras, puertos, ferrocarriles, asignando la gestión a los gobiernos regionales.

También pretende otorgar mayor facultades a las regiones. Así, por ejemplo, propone que cada zona pueda establecer impuestos y que la recaudación quede 70% a nivel local, y 30% se destine al gobierno central.

El candidato propone revisar los contratos estatales con las transnacionales, para renegociar o derechamente anular. El objetivo es que ahora el 80% de las utilidades queden para el Estado y el resto para las firmas internacionales, según consigna el medio peruano RPP noticias.

En política exterior llama a la revisión de todos los acuerdos de libre comercio.

En políticas sociales, Castillo se fijó como meta el aumento de las asignaciones presupuestarias para el área salud y la educación en un mínimo del 10% del PIB, para cada una. En tanto, en pensiones pretende fortalecer el sistema público, “eliminando gradualmente el sistema de fondos de pensiones privados”, se lee en el reporte del banco estadounidense.

Formalizar la economía, el foco de Keiko

Keiko Fujimori

A diferencia de la agenda económica de Castillo, la de Keiko Fujimori no ha llamado mayormente la atención de la opinión pública, porque no propone cambios relevantes, según afirma el ex presidente de la bolsa de Perú y actual concejero de Valtin Capital en Chile, Marco Antonio Zandívar.

En un análisis algo similar, JPMorgan la describe en un reporte a sus clientes como la representante de “los ideales fujimoristas, inclinándose ligeramente hacia la derecha con un enfoque económico neoliberal”.

En ese marco, el banco estadounidense se centra más en su historial junto a Fuerza Popular en el congreso, que en las propuestas que plantea como candidata presidencial, para presentar la visión económica de Keiko.

De esta manera, destaca como “proyectos relevantes” de su partido político la “exención de impuestos a las empresas dedicadas a la transferencia de fondos”, lo que postula bajo la consideración de que millones de peruanos viven en el exterior, configurando a las remesas como un elemento importante de la actividad económica.

También en el área de política tributaria, JPMorgan destaca que la heredera del fujimorismo “apoyó con éxito un decreto de ley que redujo los impuestos a los eventos de la industria del deporte y del entretenimiento”.

En tanto, en la arena social, llama la atención su respaldo a la política que obliga a ofrecer gas natural licuado en las regiones donde se extrae el recurso, lo que a juicio de la entidad bancaria es una medida que “distorsiona levemente los precios de mercado”.

Entre las medidas concretas anunciadas en campaña detacan el potenciar el empleo con una alianza entre el sector privado y el estatal para que se realicen pequeñas obras de infraestructura en zonas deprimidas.

Otro gran objetivo es formalizar la economía peruana. Para ello buscará realizar cambios tributarios para integrar a las empresas medianas, así como también crear con rango ministerial la Comisión Nacional para la Formalización, que pretende terminar con las trabas para alcanzar un mayor grado de formalidad en la economía, destaca RPP.

En pensiones el plan es mixto. Por un lado busca ampliar la base de cotizantes integrando a informales e independientes, asegurando el ahorro privado. Al mismo tiempo se establece que los afiliados que alcancen montos extraordinarios, tendrán que colaborar con quienes tienen menos fondos.

En materia de viviendas, propone el otorgamiento de créditos con garantía para segmentos de menores ingresos, con el fin de formalizar y ordenar este sector.

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