El adiós de Telefónica y la llegada de Millicom a Chile: crónica de una venta anunciada
La salida de Telefónica del país (y de toda Hispanoamérica) se conocía desde 2019. La compañía quería enfocarse en Europa y Brasil, y deshacerse del resto. Sin embargo, el proceso de venta de Chile recién partió en 2025 y esta semana logró cerrarse, con Millicom de ganador. En carrera quedaron Paradise, Beyond One, Wom y una fallida alianza entre esta última firma y Entel. Más que el precio, lo que inclinó la balanza a favor de Millicom fue la sintonía fina en la estructuración del acuerdo de compraventa.
Hasta la semana pasada la venta de Telefónica en Chile no estaba cerrada y los interesados desconocían los plazos. Fue entonces cuando, en su apuro por dejar América Latina, la firma decidió acelerar las últimas negociaciones. Marcelo Benítez y Karim Lesina, CEO y vicepresidente ejecutivo de la multinacional de telecomunicaciones Millicom, aterrizaron en Chile con urgencia. Venían desde Bogotá, ciudad a la que habían llegado para atender la toma de control de Movistar Colombia. El desvío hacia Santiago, ahora, les permitirá concretar el último tramo de su expansión por el continente.
En 2019 Telefónica en España dijo fuerte y claro: el foco sería Europa y Brasil, y en el resto de los países en los que tenía presencia desinvertirían. El mercado se olvidó de ello por años, hasta que las ventas de sus operaciones en la región comenzaron a intensificarse. Las transacciones se concretaban cada vez más cerca de Chile, y fue entonces cuando pareció obvio que su salida del país era cuestión de tiempo.
Partió por Panamá, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Pero pronto bajó hacia la zona sur de la región: se desprendió, a mediados de abril del año pasado, de su deficitario negocio en Perú en una suma simbólica de casi US$ 1 millón; hizo lo mismo con su unidad en Colombia a mediados de marzo al traspasarla a Millicom en US$ 400 millones; y con la de Argentina, que enajenó en US$ 1.245 millones a fines de febrero, a Telecom.
En mayo de 2025 el medio El Confidencial dio a conocer que Telefónica había encargado la venta de la operación en Chile a Citi, pero la filial chilena se mantuvo en absoluto silencio.
En paralelo, comenzaron los cambios dentro de la empresa. Roberto Muñoz, el histórico ejecutivo de Telefónica, quien ejerció 13 años como CEO y siete como presidente del directorio, decidió dar un paso al costado a finales de mayo. Personas cercanas a él afirmaron que esto se debía a la decisión de Telefónica de salir de América Latina.
Con ello, llegó el español Juan Vicente Martín a tomar la última posta. Asumió como CEO y presidente de Telefónica en Chile, con la misión de rentabilizarla y hacerla sostenible. El ejecutivo trabajó para mejorar los números, pero a septiembre de 2025 la compañía continuaba con su última línea en rojo: había perdido US$46 millones en los primeros nueve meses del año, aunque anticipaban “perspectivas positivas para los próximos trimestres” como parte de las medidas implementadas por Martín.
Aunque el proceso de venta había arrancado, no pocos consideraban que Telefónica no tenía urgencia en salir del país. El mismo subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, había hablado con el CEO de Telefónica Hispam, Alfredo Gómez, quien le comentó que la española no tenía intenciones de acelerar su partida. Sin embargo, las fichas ya estaban sobe la mesa. Los incumbentes eran los más interesados en tomar la oportunidad para reducir los operadores en el mercado y mejorar la rentabilidad del negocio.
Los primeros interesados
A principios de octubre Telefónica reveló que había recibido ofertas no vinculantes de una serie de actores. América Móvil (ClaroVTR) y Entel anunciaron públicamente su interés y su alianza para presentar una oferta por los activos de la firma en Chile. En tanto, Paradise, Beyond One y Wom participaron reservadamente del proceso desde el inicio.
En el marco del due diligence, Juan Vicente Martín se reunió con varios de los interesados durante ese mes en las oficinas de Telefónica en Chile (también a la venta), pero no todos ellos aparecieron por Santiago. Paradise no pasó por Baquedano.
Aunque Citi esperaba recibir las ofertas vinculantes en octubre, el plazo de fue moviendo. Fueron meses de tratativas entre las partes y se realizaron tres rondas de negociaciones donde el vendedor solicitaba información en detalle de las condiciones de las ofertas.
Uno de los aspectos en los que se concentró el proceso, en el caso de los incumbentes, fue en sus análisis sobre las eventuales complicaciones que podrían sufrir producto de la revisión que debía hacer de la operación la Fiscalía Nacional Económica (FNE). Es que en el caso de Entel y América Móvil, tendrían problemas de concentración de más del 50% de mercado: Entel en internet móvil, ClaroVTR en internet fijo. Por su parte, aunque Wom no tuviese la misma intensidad del problema, seguiría requiriendo un proceso largo de aprobación. Distinto a otros interesados, que no contaban con absolutamente nada en Chile.
Desde un principio Paradise sabía que su competencia no sería por el precio. Es que tampoco pensaban que el resto de los interesados ofertaría alto. Su apuesta era la rapidez: no tener operaciones en Chile aseguraba que una eventual compra no debía pasar por la FNE.
Aún así, y aunque subió su oferta dos veces, quedó fuera de carrera. Esta habría sido del orden de un 5% más baja que la ganadora, pero fuentes al tanto de las conversaciones aseguran que, más que el precio, lo que inclinó la balanza a favor de Millicom fue la sintonía fina en la estructuración del acuerdo de compraventa, el que incluye una serie de aspectos que implican mayores pagos a España bajo ciertos cumplimientos. Conocedores de la operación especulan que Millicom habría aceptado una cláusula de pago extra en caso de que ocurra una concentración de mercado, algo que Paradise habría planteado primero.
Alianza fallida de Wom y Entel
En el caso de Wom, su oferta fue sufriendo cambios tras las negociaciones no vinculantes. Citi consideró que esta fue baja, por lo que le propuso unir fuerzas con Entel.
A principios de octubre la compañía, controlada por las familias Matte y Hurtado Vicuña, informó que se encontraba estudiando la eventual presentación de una oferta vinculante para la adquisición de “ciertos activos” del negocio de Telefónica en Chile, pero especificó que dicha evaluación se había realizado en conjunto con América Móvil. No obstante, a inicios de diciembre ambas partes dieron cuenta de que dicha alianza había concluido.
En todo caso, en su comunicación Entel aseguró que mantenía el interés por Telefónica y que iba a seguir “participando en el proceso”. Dijo, también, que continuaría “evaluando alternativas que le permitan eventualmente presentar una oferta vinculante por dichos activos”.
Esa alternativa era una asociación con Wom. La iniciativa implicaba que Entel -que era asesorada por JP Morgan- se quedaría con la red fija, y Wom con la red móvil. La ofertas vinculantes debían arribar en noviembre, pero ni Wom ni Entel las hicieron llegar. Telefónica les pidió que siguieran negociando entre ellas hasta alcanzar un acuerdo que les permitiera incrementar el precio, pero las conversaciones no prosperaron.
En solitario, Wom envió una propuesta a fines de enero. La oferta llegó directo a Telefónica en España, y rondaba los US$1.030 millones. El precio no fue demasiado mayor que el presentado en el periodo de ofertas no vinculantes, dice una fuente al tanto.
La oferta ganadora
Los colaboradores de Telefónica en Chile entraron el martes último en la mañana trabajando para esa firma, y por la tarde salieron haciéndolo de Millicom. Telefónica anunció en España que había alcanzado un acuerdo para vender su operación en Chile. El comprador era Millicom y la holding de inversiones de su controlador, NJJ. Este fue el último operador en carrera en destaparse.
La oferta de la compañía con sede en Luxemburgo, que opera en América Latina bajo el nombre Tigo, valorizó a la firma en US$1.215 millones. Eso es más de lo que le costó comprar las operaciones de Telefónica en Uruguay (US$ 440 millones), Colombia (US$214 millones) y Ecuador (US$380 millones) juntas.
El acuerdo implica que Telefónica recibirá un pago inicial de cierre de US$50 millones y tendrá derecho a una contraprestación adicional por ganancias de hasta US$150 millones, esto “en función de la creación de valor estructural. La contraprestación por ganancias y cualquier obligación del negocio adquirido, incluida su deuda existente, se pagarán con sus flujos de caja y no están garantizadas por Millicom“, detalla la compañía en el escrito.
En tanto, al término de la transacción, Telefónica deberá aportar $79 mil millones (aproximadamente US$ 92 millones) que serán destinados a satisfacer ciertos pagos y a asegurar la estabilidad del balance.
Tanto Paradise como Wom se enteraron de la oferta ganadora por la prensa, pero una fuente precisa: “Nunca se avisa al ofertante, por un tema legal. Estas operaciones se firman y lo primero es informar al regulador”.
Tras cerrar el trato y reunirse con el subsecretario de Telecomunicaciones para presentarse a las autoridades chilenas, Marcelo Benítez y Karim Lesina retomaron sus asuntos en Colombia. Pero la próxima semana Lesina, al menos, volverá a Santiago. Millicom ahora trabaja en ordenarse, aunque ese proceso demorará un par de meses. En todo caso, en el mercado coinciden en una cosa: la multinacional viene para quedarse.
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