El lado A de Daniel Mas: Su historia empresarial
Con casi 30 años en los negocios, principalmente en la construcción y luego en el agrícola, ha creado una pequeña fortuna, que lo obligará a crear un fideicomiso ciego que administre su patrimonio a contar de marzo, cuando asuma como ministro de Economía y Minería de la siguiente administración.
Entre aplausos y polémicas, el pasado martes Daniel Sebastián Mas Valdés (55) fue designado ministro de Economía y Minería del presidente electo José Antonio Kast.
La principal controversia se relacionó con la salida a última hora de quien había sido nominado originalmente como ministro de Minería, Santiago Montt, luego de que la minera canadiense Los Andes Copper donde trabajaba publicara un comunicado donde adelantaba su nombramiento, que aún no era oficial.
Mas se hizo cargo entonces, a sólo minutos de asumir, de otro ministerio que no estaba en sus planes.
La movida de último momento desató críticas no solo en sectores políticos, sino también en gremios mineros, a quienes no les gustó que un empresario de la construcción y agrónomo de profesión se hiciera cargo de una cartera que, para ellos, tiene desafíos propios.
Sus defensores, sin embargo, sostienen que más allá de que no sea un especialista en minería, cuenta con una extensa carrera empresarial y gremial que lo avala como para conocer las problemáticas del sector privado y enfrentarlas.
“Cuenta con todas las capacidades y es un gran acierto del presidente electo haberlo nominado”, dice un exdirigente gremial cercano a Mas.
“Para su trabajo ministerial, creo que aportará dos cosas muy relevantes: un conocimiento del sector productivo y una mirada al desarrollo desde las regiones”, comentó un excolega director.
“Desde el punto de vista del bagaje práctico, es súper idóneo para el cargo”, dijo un exdirector de sus empresas.
La llegada a la empresa
Daniel Mas nació y pasó toda su infancia en La Serena, donde tenía su base la empresa de su padre homónimo. Allí estudió en el Colegio Inglés, del que su padre era accionista.
Cinco años antes de que su primogénito naciera, en 1965, el constructor civil Daniel Mas Rocha había fundado la Constructora Carel. Su primera obra fue el edificio Gildemeister de Coquimbo, uno de los primeros edificios corporativos del puerto.
En 1981, cuando Daniel se empinaba por los 11 años, Mas Rocha decidió cambiar el nombre y el alcance de la empresa. Pasó a denominarse Empresa Constructora Mas y Compañía (Ecomac) y amplió su giro al inmobiliario. Un año después, integró como socio minoritario a Iván Araos.
Mas Valdés entró a estudiar agronomía en la Universidad Católica en 1989, donde se especializó en economía agraria, y se tituló en 1995, cuando Ecomac desarrollaba uno de sus grandes proyectos, el barrio La Florida de La Serena, junto al aeropuerto.
Inmediatamente después de salir de la universidad, se integró a la empresa familiar y al año su padre hizo dos jugadas que con el tiempo fueron claves: a través de la sociedad Aledan adquirió un paquete cercano al 15% en la sociedad de inversiones NorteSur, firma que controlaba entonces el Banco del Desarrollo; y, al mismo tiempo que se promulgaba la ley que creó la industria del leasing habitacional en Chile, creó Concreces, la primera empresa en colocar un contrato de leasing habitacional en el país, y que después se amplió a los mutuos hipotecarios.
Trabajó de cerca con su padre hasta que éste se apartó, para cederle el liderazgo de la compañía, en 2000, en calidad de presidente ejecutivo, cuando el grupo entraba por primera vez al negocio en Santiago. Mas Rocha se mantuvo como presidente del directorio hasta su fallecimiento en 2010.
En su reporte de sostenibilidad 2024, Ecomac resalta como hito en 2000 que Daniel Mas Rocha, “bajo la visión” del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, grupo católico al cual también pertenece el presidente electo Kast, fundó el colegio María Educa en su ciudad de origen.
“Fundar un colegio no es solo abrir puertas, es encender luces en el camino de cientos de jóvenes que formarán el futuro con valores y compromiso”, es un mensaje del patriarca en el sitio web escolar.
La llegada de Mas Valdés provocó una nueva etapa en el grupo Empresas Ecomac, partiendo porque tres años después creó una nueva estructura de gobierno corporativo, con la inclusión de directores externos. Por la mesa del grupo han pasado conocidos del mundo de las finanzas como Andrés Echeverría y Eduardo Novoa o el abogado Alejandro Gastón de Iriarte.
“Me tocó por mucho tiempo ser el más chico, el más joven de muchas reuniones. Pero eso me fue dando confianza y desarrollando mis capacidades”, afirma el propio Mas a Pulso por escrito.
En la última década se sumó al directorio del grupo un hombre que ha pasado a ser clave para Mas, también mayor que él, que fue diputado y senador de la UDI por Coquimbo hasta 2014: Gonzalo Uriarte (61), conocido por ser muy cercano al presidente electo y quien suena como candidato a una embajada.
Los nuevos negocios
En 2006 fue la primera vez que Daniel Mas salió de su zona de confort para incursionar en otro rubro, la acuicultura. Creó la empresa Colorado Chile, dedicada a la producción de congrio en cultivo, que aún existe.
A fines de la década, entró a otro negocio que no perduró: la generación eléctrica, mediante dos vías: en 2007 creó junto a unos socios la Empresa Eléctrica Diego de Almagro (Emelda), consistente en dos turbinas de ciclo abierto a diésel, en la Región de Atacama, que operaban como respaldo del sistema, y dos años después, tuvieron que comprar su parte a sus socios; y el mismo 2009 se asociaron a Enel Green Power para crear uno de los primeros parques solares en Chile, un proyecto fotovoltaico de 52 MW con 185 mil paneles en 36 hectáreas.
“Se entró en un rubro de gigantes, siendo esto casi un emprendimiento”, recuerda el propio Mas. “La pasamos pésimo por varios años. Teníamos unos socios que sabían, pero al final terminamos comprando a los socios que sabían (en 2009). Y tuvimos que ganar experiencia. Tuvimos que ser súper creativos y dar vuelta el negocio”, recuerda.
Terminaron vendiendo el negocio en 2017 a Prime Energía, de la estadounidense Glenfarne Group. “Nos enseñó muchísimo como compañía a generar resiliencia”, cuenta.
Otro negocio en que incursionó por su lado, pese a que indirectamente ya participaba de él a través de NorteSur, fue el de soluciones de agrotecnología en la sociedad Ceres, donde en 2016 se alió en partes iguales con un excompañero de la universidad, Nigel Sargent.
“Le gusta mucho que se genere valor, pero que se cuide de la gente: lo que lo mueve va mucho más allá que la rentabilidad. Tuvimos varios años sin rentabilizar el negocio y él nos dio la oportunidad, apoyó plenamente el proceso de consolidarse para generar ese valor y no preocupado sólo de la rentabilidad, que es lo habitual que uno encuentra”, dice Sargent.
En 2020, aprovechando que ya conocía el negocio, incursionó en el leasing operativo, es decir, la gestión de flotas, a través de Bmob.
En paralelo, entró a las viviendas industrializadas con tecnología modular con la firma Eterna.
“Nos ha tocado emprender, arriesgar, generar muchos puestos de trabajo a través de la empresa. Y lo que nos ha movilizado siempre es tratar de transformarle la vida a nuestros trabajadores, a nuestros proveedores y a nuestros clientes. Eso es lo que nos moviliza, diría que en los últimos 10 años ha sido el propósito de nuestra compañía”, cuenta el propio Mas.
El quiebre en NorteSur
La jugada de su padre de entrar a la propiedad de NorteSur y del Banco del Desarrollo les generó una enorme utilidad cuando los socios decidieron vender la entidad financiera al canadiense Scotiabank en noviembre de 2007 por más de US$1.000 millones. Con ese dinero, y cuando la firma estaba al mando de Vicente Caruz, ingresaron al negocio educacional con 12 colegios, compraron paquetes de bancos europeos como el francés Credit Agricole y el italiano Intesa Sao Paolo, la red de laboratorios clínicos Sonorad, el Instituto Tecnológico de Computación y la empresa de insumos agrícolas Martínez & Valdivieso (M&V).
Pero tras esa masiva diversificación, las cosas entre los socios empezaron a complicarse al nivel de que en 2013, Daniel Mas y Aníbal Correa, en ese momento los mayores accionistas individuales de NorteSur, se aliaron y desbancaron a Caruz de la conducción de la sociedad. Mas asumió la presidencia de NorteSur y Correa la vicepresidencia. En paralelo, Mas seguía en Ecomac e integraba el directorio de la estatal Empresa Portuaria Coquimbo, en representación del Estado.
En 2014, NorteSur constituyó su filial NS Agro, paraguas de M&V y que dos años después hizo crecer en Perú con la compra de Cytoperú, consolidando un negocio de insumos agrícolas.
Luego, la sociedad comenzó su proceso de desinversión, saliéndose paulatinamente de todos los negocios, menos del agrícola de NS Agro, el único que NorteSur aún conserva.
Según datos de la CMF, hoy Daniel Mas, a través de Inversiones Compas SpA tiene un 27,23% de NorteSur; su socio Aníbal Correa, mediante una serie de sociedades como Salar de Pintados S.A., Inversiones Rucalhue Ltda., Inversiones Inmobiliarias Chepiguara, Inversiones Puerto Piedra y La Concepción S.A. suma un 28,06% y es presidente; y Maximiliano Poblete, un 13,57%.
Sin embargo, una fuente cercana a Mas admite que entre los tres principales accionistas, mediante varias sociedades y familia, controlan cerca del 90% de NorteSur.
El fideicomiso ciego
A 26 años de haber tomado el liderazgo de la empresa familiar, Mas hoy muestra un grupo de empresas diversificado con tres ramas: el inmobiliario-construcción (Ecomac, MLF, Eterna), el financiero (Concreces, Bmob Leasing Operativo) y la inversión en NorteSur, que operan bajo una matriz llamada Inversiones San Carlos, donde están representados Daniel Mas Valdés y su hermana Alejandra y sus respectivas familias, como titulares en partes iguales.
En paralelo, cuenta con una aceleradora de negocios llamada Kawen con seis inversiones en distintas industrias, cuyo fin es impulsar negocios en construcción, recursos hídricos, fintech y alimentación. como tecnología e insumos para la agricultura.
“De todos estos negocios me estoy saliendo”, advierte Mas.
Sin especificar en qué institución lo hará, porque aún no está definida, cuenta que está “estructurando con una oficina especialista un fideicomiso ciego, para generar una barrera total entre la administración de los negocios en particular y mi cargo político. Estoy clarísimo que son incompatibles”, comenta Mas.
La incursión gremial y el rally
Pocos entienden cómo a Daniel Mas le alcanza el tiempo para responder a todos sus compromisos. Más aún, desde que también se adentró en el mundo de los gremios empresariales.
Fue director de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo de la IV Región (CRDP), creada en 2009, y lideró desde 2005, por 16 años, la Corporación Industrial de Desarrollo IV Región (Cidere), donde aún es director.
El bicho se lo pegó también su padre, quien fue socio fundador de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) de La Serena en 1980; mientras que entre 2003 y 2004 fue presidente del gremio local y desde el 2004 al 2006 fue vicepresidente nacional de la CChC, bajo la presidencia de Otto Kunz. Mas Valdés fue elegido presidente de la CChC serenense en 2021 por dos años.
Pero en su región también ha participado en entidades sociales como presidente y director, entre ellas Fundación María Educa, Fundación Social CChC, el Comité Económico del Arzobispado de La Serena y un programa de reinserción laboral en la cárcel de la misma ciudad.
Y a nivel nacional, fue presidente de Déficit Cero, iniciativa de CChC con Techo que busca eliminar el déficit habitacional en el país. “Es una persona muy determinada respecto de las necesidades que tiene Chile y, del punto de vista de Déficit Cero, de cómo podemos acelerar las distintas iniciativas públicas y privadas para realmente atender el déficit habitacional”, comenta José Francisco Yuraszeck, capellán general del Hogar de Cristo y expresidente de Déficit Cero.
Y el cúlmine de su carrera gremial fue a fines de 2024 cuando fue elegido vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), acompañando a Susana Jiménez como presidenta.
“Me lo recomendaron desde la Cámara (CChC). No lo conocía personalmente. Pero tenía un perfil interesante: empresario que le ha ido bien, de regiones, con vocación gremial y social”, cuenta Jiménez.
“Es una persona muy agradable, educado, respetuoso y formal en su relación. Cero conflictivo, muy llano, de carácter más bien reflexivo, pero no por eso de ideas claras”, añade.
En la CPC su principal misión fue abrir camino a su programa Gremios por Chile, que busca el despliegue territorial de la CPC para generar mayores y mejores lazos de las empresas en regiones con el centro. Una tarea que, según Jiménez, la ayudará en su trabajo ministerial.
“El Ministerio de Economía tiene mucho de gestión, de relacionamiento, de despliegue territorial y de movilizar agendas de regiones. Y en eso, tiene harta experiencia”, añade.
Y como si le sobrara el tiempo, Mas también ha sido reconocido por su afición tuerca. Corrió en auto por más de 10 años el Copec Rally Mobil. En 2009, incluso ganó cuatro carreras. Y en 2013 cumplió su sueño de participar en el Dakar, cuando se hacía en Chile, junto a su esposa, Macarena Pizarro, como navegante. En 2016, lo reintentó con Juan Pablo Latrach como copiloto y aunque quedaron varados en una etapa con 50 grados de calor en el desierto argentino de Fiambalá, pudieron terminar la carrera. Llegaron en el lugar 34°. “Terminó la carrera, como pocos lo hacen”, dice su amigo Sargent. “Es que hace cosas que pocos se atreven a hacer y las lleva a cabo”, puntualiza.
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