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Estudio muestra que el 50% de las facturas emitidas por pymes se pagan a más de 30 días

El plazo de pago a nivel general ha ido retrocediendo, según un informe de la fintech Xepelin. En 2024 los días promedio de pago alcanzaban los a 40, cifra que en 2025 bajó a 39, mientras que en el periodo que va entre enero y mayo de este año llega a 37 días.

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Los plazos efectivos de cobro siguen siendo un desafío relevante para las pequeñas y medianas empresas en Chile. Así lo muestra un análisis realizado por la fintech Xepelin, el cual revela que cerca del 50% de las facturas emitidas por pymes y efectivamente pagadas registra plazos superiores a 30 días, mientras que alrededor de un 15% supera los 60 días, a pesar de la Ley 21.131, promulgada hace siete años, establece que debe realizarse en un máximo de 30 días.

El cuerpo legal se promulgó en enero de 2019, y establecía que el precio o saldo de precio de una factura debía cumplirse dentro de 60 días hábiles desde que es recibida por el comprador, lo que se aplicaba por 24 meses desde la entrada en vigencia, es decir, hasta mayo de 2021. A partir de entonces, el pago debía realizarse dentro de 30 días.

Según Xepelin, si bien las cifras no implican necesariamente incumplimiento legal en todos los casos, ya que pueden existir excepciones específicas o acuerdos comerciales válidamente inscritos, evidencian que el descalce entre venta, facturación y disponibilidad efectiva de caja sigue siendo un problema estructural para una parte importante de las empresas.

La ley permite de forma excepcional que las partes acuerden extender el plazo de pago de la factura con la condición de que se firme un acuerdo firmado entre las partes, y que el acuerdo no constituya abuso para el vendedor del bien o prestador del servicio.

“Muchas veces se piensa que una venta concretada equivale automáticamente a caja disponible, pero para miles de pymes la realidad es distinta. Una empresa puede ser rentable y, al mismo tiempo, enfrentar restricciones para operar si sus pagos llegan después de sus obligaciones mensuales”, señala Lucas Rencoret, Country Manager de Xepelin Chile.

El análisis muestra además diferencias relevantes entre sectores productivos. Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca, junto con Comercio, aparecen entre las actividades con mayores plazos de espera, con promedios de 45 y 40 días, respectivamente. En contraste, rubros como transporte, almacenamiento y envíos muestran ciclos de cobro más rápidos, con un promedio de 37 días.

Según el country manager de Xepelin, Lucas Rencoret, “en general los ejemplos se atribuyen a estacionalidad. La mayoría de las industrias con mayores demoras son estacionales y dependen de grandes shocks de flujos para funcionar, por lo mismo, necesitan muchísimo de la liquidez para poder realizar las grandes inversiones que requieren para sobrellevar la temporada”.

Según Rencoret, estos plazos influyen “mucho en la calidad crediticia, ya que atrasos y menor liquidez son muchas veces una fuente de flujos volátiles y morosidad, lo cual es castigado por la mayoría de los scores crediticios”.

La diferencia también se observa por tamaño de empresa. Según Xepelin, el 54,6% de las facturas emitidas por pymes de menor escala supera los 30 días de pago (40 días promedio), cifra que llega a 48,4% en pymes medianas (39 días) y baja a 34,2% en empresas de mayor tamaño relativo (36 días promedio).

Para Xepelin, esto muestra que las empresas más pequeñas no solo enfrentan mayores plazos de espera, sino que además suelen tener menor capacidad financiera para absorberlos.

Con todo, año tras años los plazos muestran bajas para las pymes. Así, para 2024 los días promedio de pago llegaban a 40, cifra que bajó a 39 en 2025, mientras que en el periodo que va entre enero y mayo llega a 37 días.

Aunque la evolución reciente muestra señales de mejora, desde Xepelin advierten que el problema persiste. A juicio de la compañía, el desafío no se limita al cumplimiento normativo, sino que apunta también a la capacidad de las pymes para anticipar sus necesidades de capital de trabajo, ordenar sus flujos y acceder oportunamente a herramientas de financiamiento.

“La liquidez es uno de los activos más importantes para cualquier negocio. Para una pyme, que el ciclo de pagos se extienda más allá de 30 días presiona la operación diaria, pero también limita su capacidad para crecer, tomar nuevos proyectos o aprovechar oportunidades comerciales. Por eso, la conversación ya no es solo sobre ventas, sino sobre la velocidad con que esas ventas se convierten en recursos disponibles”, concluye Rencoret.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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