Estudio de U. de Oxford en 17 millones de personas: ¿Qué dice la investigación más grande realizada hasta ahora sobre el coronavirus?

Si bien el estudio confirma ciertas tendencias conocidas, añade la duda del por qué los hombres fallecen en mayor cantidad que las mujeres. Un experto añade que en Chile, factores socioeconómicos han hecho que existan más muertes de niños que países con más habitantes. "Hemos estado preocupados de hospitales y ventiladores, pero no de cortar la cadena de transmisión", sostiene.




A este viernes, más de 12,5 millones de personas han sido infectadas con Covid-19 en todo el mundo y de ellas, casi 560 mil han fallecido. Pero a pesar de un número tan significativo, a medida que la pandemia se propaga por el planeta los científicos aún continúan encontrando nuevas causas de por qué a algunas personas les afecta más, cuáles son los factores de riesgo y qué determina que alguien pueda fallecer por la enfermedad.

Por ello la importancia del estudio de la Universidad de Oxford y el London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), que utilizó datos de 17,4 millones de adultos del Reino Unido entre el 1 de febrero y el 25 de abril de este año, brindando la evidencia más sólida sobre los factores de riesgo asociados con la muerte de Covid-19.

El estudio, publicado en Nature y el más grande hasta la fecha, analizó datos de OpenSAFELY, una plataforma segura que incorpora datos seudonimizados para el 40% de los pacientes del Servicio Nacional de Salud (NHS), en este caso vinculados a 10.926 muertes relacionadas con la enfermedad.

Patrones conocidos

En principio, el estudio reafirma investigaciones realizadas en mayo, donde se revela que ciertos grupos de personas son vulnerables al desarrollo de Covid-19 grave, relacionados principalmente a afecciones médicas preexistentes o subyacentes como diabetes, obesidad mórbida con un IMC de más de 40, asma grave y enfermedades respiratorias, cardíacas crónicas, cáncer, hepáticas, auto inmunes y neurológicas. Sin embargo, los autores señalan que esto no deben interpretarse necesariamente como causal de muerte.

Por ejemplo, el tabaquismo y la hipertensión tuvieron una leve asociación negativa con el riesgo de fallecer por la enfermedad, pero se sugiere que podría ser el resultado de interacciones con otros factores clínicos, con lo que es necesario investigar más para comprender mejor estas relaciones.

Además, los autores confirman el ya conocido factor edad: personas adultas mayores con 80 años o más, tienen un riesgo 20 veces mayor en comparación con personas de entre 50 y 59 años.

“El estudio confirma lo que se sabía desde un principio”, afirma el doctor en Salud Pública de la U. de Pittsburgh y académico de la U. de Santiago (Usach), Christian García. “Hay una leve diferencia en torno a los casos graves en los hombres asociados a temas de tabaquismo, y deja muy claro que a medida que avanza la edad hay más riesgo de enfermar gravemente y fallecer”, dice.

“Eso es parte de lo que sabemos y pasa con todas las enfermedades, dada la respuesta fisiológica que puede generar un organismo. Lo otro claro son las enfermedades que pueden dar problemas, como cáncer, diabetes, hipertensión y otras condiciones. Aún así es interesante con este gran número de casos, ver opciones excepcionales y buscar patrones que no estemos detectando con otras metodologías”, asevera el académico.

La duda con los hombres

En el estudio, los investigadores encontraron que los hombres tenían un riesgo 1,59 veces mayor de morir de Covid-19 que las mujeres, aspecto que a siete meses de la aparición de la enfermedad, continúa siendo una incógnita para los investigadores.

Por otro lado, también suman un tema de raza: en comparación con personas blancas, afroamericanos y asiáticos tienen 1,62 a 1,88 veces más probabilidades de morir, aunque el aumento del riesgo se asoció con factores de riesgo clínicos y privaciones preexistentes. En este último punto destaca el factor socioeconómico, en el que pacientes más privados tenían 1,8 veces más probabilidades de fallecer.

“Aún no se tiene muy claro por qué los hombres mueren más que las mujeres”, cuenta García. “Es algo que vemos también en otras enfermedades como tuberculosis. Hace unos 50 años había una teoría que el hombre, al tener mayor vida social y la mujer al quedarse en casa, estaba mas expuesto. Eso no ocurre hoy”, agrega.

“Puede ser un tema hormonal o de receptores, son parecidos pero los hombres tienden a tener una afección más grave. Quizá es porque las mujeres llegan a una edad avanzada en mayor proporción; los pocos hombres que llegan lo hacen relativamente más deteriorados”, dice García.

“Además se encuentran los riesgos ‘competitivos’: los hombres que pudieron llegar a edad avanzada fallecieron de otras cosas, y como una proporción muere antes que las mujeres, es probable que los pocos que queden sean en número menor, por lo cual el riesgo es mayor. Sin embargo, hay que verlo con detalle”, sostiene el académico.

En cuanto al tema de la raza, García señala que habría que ver las condiciones de estas personas, porque a veces la raza por sí sola puede tener diferencias en cuanto a respuesta inmune o receptores. “Puede ser porque tienen una historia de exposición de vida distinta, determinantes sociales que pueden hacer que incluso fisiológicamente estén menos preparados para responder a una enfermedad, desde un tema nutricional hasta acceder a atención médica adecuada”.

“Quizá en Asia y Norteamérica haya diferencias entre personas de raza asiática, lo mismo que con África y los afroamericanos. Más que el origen de las personas, parece ser algo relacionado a la historia y exposición que tengan”, añade.

Cadena de transmisión

En el estudio, los autores identificaron una limitación relacionada a la inclusión de casos clínicamente sospechosos y no confirmados por laboratorio. Esto puede mostrar que algunos pacientes pueden ser identificados incorrectamente como pacientes con Covid-19 positivo.

De todas maneras, recomiendan que personas mayores y con enfermedades preexistentes se queden en casa y practiquen medidas de distanciamiento social para prevenir la infección. Asimismo, las personas vulnerables deben evitar viajes no esenciales fuera de sus hogares, lavarse las manos regularmente y desinfectar regularmente sus viviendas.

Los hogares de ancianos y también deben salvaguardar el bienestar de sus pacientes al reducir las visitas de personas externas y elegir formas alternativas para que los pacientes estén con sus familias. Los pacientes con afecciones de salud subyacentes también deben asegurarse de que su afección se controle a través de medicamentos y estimular su sistema inmunológico para reducir el riesgo de infección.

Pero otra de las limitaciones del estudio se vincula al hecho que a pesar de ser tan masivo, sólo se enfoca en adultos. García dice que en relación a lo que ocurre en Chile, puede que sea un patrón fuera de lo común. Además agrega que una investigación de esta magnitud por ahora no es factible en el país, dado que no todos los datos “finos” han sido entregados por las autoridades sanitarias.

“Tenemos poca información para poder analizar. Quisiéramos tener los datos totales de las personas infectadas, así como se liberaron las muertes por el departamento de estadísticas de maneras anonimizada. Aún así, se necesitan características de las personas y ver si hay patrones fuera de lo esperado”, consigna.

“Lo único que me llama la atención es que si bien son un grupo bajo, igualmente tenemos un número importante de niños fallecidos, superando a países mas grandes que nosotros”, dice el experto.

“Hay que revisar cuál es el patrón, características y casos de niños fallecidos. Son niños con condiciones de base importante y refleja que están en situación de vulnerabilidad y no fueron protegidos como debiese para evitar que se infecten. Ahí está la clave de todo”, agrega.

“Esto puede reflejar el fracaso que hemos tenido como país y como sociedad, de proteger a estos niños de contraer la infección y su posible muerte. Hemos estado preocupados de hospitales y ventiladores, pero no de cortar la cadena de transmisión en la comunidad, porque eso es lo que protegerá a niños y adultos mayores”, sentencia el académico Usach.

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