“Los partidos deben ceder su poder”: Miriam Henríquez y Cristóbal Bellolio por la participación de independientes en el órgano constituyente

La abogada y decana de la facultad de derecho de la Universidad Alberto Hurtado, y el politólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez son parte, respectivamente, de los grupos “Independientes No Neutrales” y “Democracia es Diálogo”, creados para fomentar la participación de independientes en un eventual órgano constituyente. Aquí, ambos entregan su visión sobre las trabas y los altos requisitos que actualmente hay para personas que no militan en los partidos.




Lo difícil que sería validar las firmas que se requieren para inscribir una candidatura para la posible convención constituyente, lo alto que puede ser esta cifra (necesitan un 0,4% de los votos de la elección anterior) y las complejidades de la pandemia en general. Esos son las principales razones por las cuales un grupo de personas, en su mayoría asociados a la opción del Apruebo, han comenzado a pedir que el Congreso realice modificaciones para bajar estas barreras entradas y así promover la participación de independientes en el proceso constituyente.

“Independientes No Neutrales” y “Democracia es Diálogo” son dos de las organizaciones que han sido creadas para contribuir como plataformas que ayuden a que personas que no militan en los partidos políticos puedan postular a un escaño en la convención constitucional o convención mixta constitucional.

Aquí, Miriam Henríquez, decana de la facultad de derecho de la Universidad Alberto Hurtado y parte de “Independientes No Neutrales”, y el politólogo y académico Cristóbal Bellolio hacen un análisis de la situación actual.

Miriam Henríquez: “Esto no significa estar en contra de los partidos políticos”

¿Cuáles son los riesgos en caso de que no se bajen las barreras de entrada para los independientes que quieren postular a una posible convención?

No colocaría el acento en el riesgo que los independientes no participen en el proceso, cuestión que espero no ocurra, sino enfatizaría lo positivo que será para la representatividad y legitimidad del proceso constituyente que a la elección de los convencionales comparezcan representantes de partidos políticos e independientes. Incorporar nuevos actores políticos como los independientes, que estén organizados y tengan convicciones políticas, seguramente enriquecerá las propuestas de contenido de una Nueva Constitución. Por otro lado, si la Constitución es el pacto político fundamental de todos y todas, la ciudadanía querrá contar con la alternativa de elegir a un convencional constituyente de un partido político o a un independiente. Esto no significa estar contra los partidos políticos. Muy por el contrario, los IndependientesNoNeutrales, organización en la que participo, valora los partidos como centrales en toda democracia representativa.

¿A qué atribuye que el Congreso no haya hecho modificaciones con antelación para promover la participación de independientes?

Recordemos que la reforma a la Constitución de diciembre no logró consagrar la participación de los independientes, la paridad de género ni los cupos reservados para pueblos originarios. Recién en marzo se dictó la ley N° 21.216, que reformó la Constitución y que reguló la paridad de género en el órgano constituyente y la posibilidad de que, por primera vez, los independientes puedan constituir listas electorales para una eventual disputa de escaños en las Convenciones Constitucional o Mixta. La ley N° 21.216, incorporó esta posibilidad para los independientes y dejó su regulación específica a la ley. Por cierto, cuando se discutió y aprobó la reforma constitucional de marzo no se consideró la extensión ni las consecuencias de la pandemia. No supondría mala fe de parte de los partidos respecto a los independientes. Hasta ahora, nadie se había preocupado del tema.

¿Cree que hay disposición de los partidos en avanzar en estas materias?

Creo que hay disposición de los partidos en avanzar en esta materia. La mejor prueba es el apoyo transversal de diputados al proyecto de reforma constitucional presentado por Pepe Auth desde distintos partidos (DC, PS, Evópoli, FA). Esta propuesta va más allá de la firma electrónica, con clave única. Incluso propone rebajar a 0,2 % el porcentaje de electores exigido para la inscripción de una candidatura individual y a 0,5% para inscribir una lista de independientes. Pero sin dudas esa voluntad política debe ir acompañada de cierta celeridad. Los tiempos apremian, las candidaturas deben presentarse en enero de 2021. De lo contrario, la participación de los independientes en el proceso constituyente será solo letra muerta.

Cristóbal Bellolio: “Cuando lleguemos a la constituyente, la ciudadanía debe percibir que esto no es un tongo"

A raíz de cómo han funcionado los partidos políticos en el último año, ¿Cree que haya una disponibilidad de ellos para acoger o darle espacio a los independientes en algo tan trascendental?

Obviamente ninguna organización quiere ceder poder voluntariamente. Ninguna organización te va a compartir el poder por la buena onda. Por lo tanto, la primera impresión básica de los partidos va a ser decir: ‘Si usted quiere competir venga, tóqueme la puerta, y aunque usted corra independiente corra con mi bandera, corra bajo mis colores, yo aquí le hago un espacio’. Porque igual pueden correr los independientes dentro de la lista de partidos, pasa siempre eso, pero lo que a los partidos les gustaría, sería ellos controlar la válvula de los independientes, o sencillamente decirle a los independientes que vayan y armen sus listas. Pero como ya sabemos, los requisitos que se pusieron para que los independientes compitan de igual a igual en listas contra los partidos son incluso más altos que los que se te exigen para constituir partidos políticos y son incluso más complejos aún en pandemia. ¿Quién va a hacer una cola a la notaría para inscribir una lista de independientes? Entonces, lo que yo creo es que si los partidos son inteligentes tácticamente, que entienden lo que está en juego en este proceso constituyente, al igual que las élites políticas, empresariales, económicas, culturales de cualquier índole, tienen que entender que no pueden ser el alma excluyente de la fiesta.

¿Y cómo se puede avanzar?

Tienen que ser capaces de poner una mesa lo suficientemente amplia donde quepan muchos y muchas, para una vez que lleguemos a la constituyente, la ciudadanía perciba que esta no es otra vez un tongo, una cocina donde se juntaron cuatro o cinco partidos. Aunque insisto que como politólogo creo que los partidos son fundamentales, en otras condiciones probablemente habría dicho ‘obvio que los principales oferentes de convencionales sean los partidos’ pero en este caso particular, por las condiciones del reclamo del estallido social y el momento que están viviendo todas las estructuras de mediación política, me parece fundamental que sean inteligentes y abran espacio, se corran un poquito de la foto y permitan que otros también entren, compartan el poder. Si no lo hacen me temo que la población va a percibir que la convención constituyente va a ser monopolizada por los mismos de siempre, y por lo tanto quizá no tenga las propiedades legitimadoras que muchos esperamos que tengan. Es una cuestión estratégica.

¿Cree que haya alguna razón por la cual hasta ahora el Congreso no haya hecho modificaciones para la participación de independientes?

Mi impresión es porque todavía están pensado en cuánto poder perderán. Si bajan las barreras para los independientes obviamente los partidos van a ceder poder, porque van a quedar fuera algunos de los suyos, y van a quedar adentro alguno de los independientes. Y así deben hacerlo. Y segundo, también tienen razón en el sentido de que las democracias son con partidos. Lo que creo que está fallando es el razonamiento estratégico, la inteligencia política. Porque finalmente, por no ceder poder y por reivindicar la idea que la democracia tiene que ser principalmente a través de partidos vamos a tener una convención constituyente con puros militantes de partidos, la gente la va a percibir como no legítima o no tan legítima como podría haber sido con otras condiciones. Y el producto que salga de ahí, la nueva Constitución, no va a tener todas las propiedades que podría tener si se hubiese hecho con mayor diversidad. Entonces, para mí es un problema de miopía estratégica, un problema de poca inteligencia política.

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