Control de crisis: lo que hay detrás del telefonazo a Enrique Correa cuando surgen problemas

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Imaginacción Consultores, la empresa del exministro de Aylwin, atiende a empresas y a personas particulares, a priori no veta a nadie ni tiene sesgo político o religioso. Por sus oficinas circulan excomandantes del Ejército, sacerdotes, políticos e incluso figuras de la televisión, como es el reciente caso de Herval Abreu. No es el único en el rubro; diferentes agencias comunicacionales se encargan de asesorar a empresas y a figuras que pasan por momentos complejos, Extend, Azerta, Nexos y Tironi & Asociados son algunas de ellas, firmas que buscan recuperar el prestigio perdido. Así funcionan.




Imaginacción Consultores ocupa el piso 24 en uno de los edificios más altos que existen en Avenida Providencia, con una panorámica privilegiada de prácticamente toda la capital. La empresa tiene dos entradas distintas: una puerta para Asuntos Públicos y otra para Comunicación Estratégica. Esa distribución no es solo por espacio, el nivel de urgencia que tenga un cliente define por cuál puerta tiene que entrar, en lo posible, con el mayor sigilo. Mientras más reservado, mejor, porque la oficina que fundó y que actualmente preside Enrique Correa, el exministro de Patricio Aylwin, dirigente histórico de la Concertación y exmilitante socialista, a la inversa de sus competidores en el rubro, no declara con quien trabaja ni en su página web ni en ninguna parte, salvo que un cliente se lo pida expresamente, cosa que -confiesan- es muy poco frecuente.

El contrato tipo estipula esa confidencialidad con la contraparte, pero, además, la agencia también les pide la misma reserva a sus propios trabajadores.

Es ese trabajo en secreto que algunos han criticado en la gestión de crisis de la empresa de Correa y que, más allá, levanta interrogantes sobre la labor que desempeñan los consultores con un alto poder de influencia y notoriedad -grupo en el que también están Extend, Azerta, Nexos o Tironi & Asociados, entre otros- que trabajan detrás de escena, en varios frentes a la vez, asesorando a empresas o personas que están -o sospechan que estarán- en problemas.

El ruido respecto del verdadero alcance de estas organizaciones aumentó tras conocerse la asesoría que Imaginacción Consultores presta a Herval Abreu, reconocido director de teleseries vinculado a casos de abuso a mujeres, según el relato publicado por Revista Sábado.

En la cuestionada performance de Abreu, que a través de una entrevista intentó defenderse de las acusaciones, se supo que un representante de la consultora de Enrique Correa estuvo presente en la cita. En casos complejos, Imaginacción Consultores se repite como asesor.

Públicamente, en la agencia salieron a decir que estaban tranquilos con el trabajo específico en esa crisis y que la recomendación principal fue que, más allá de la puesta en escena, lo que Abreu tenía que lograr era contar "su verdad", más allá de las posibles investigaciones y sanciones en el futuro.

Al interior de la misma consultora, sin embargo, se reconoce que la estrategia pudo ser mucho mejor, entre otras cosas porque la máxima del rubro es que el asesor siempre está tras bambalinas, nunca debe ser o aparecer en la historia. Esa fue la misma impresión que quedó entre los competidores de Imaginacción.

"No acostumbramos a hablar de nuestros clientes, en particular, porque nosotros no queremos ser la noticia. Tenemos a una persona (Herval Abreu) que requirió nuestros servicios. Nos dijo "mire, se me están acusando hechos y tengo una verdad que contar", y nuestros consultores le dieron una estrategia. Desde ese punto de vista, estamos muy tranquilos con nuestro trabajo, pero serán las instancias que corresponden quienes juzgarán mañana los grados de verosimilitud de sus dichos y los grados de resultados de esos hechos que hoy se imputan", afirma Moisés Valenzuela, exsecretario nacional de la DC y gerente del área de asuntos públicos en Imaginacción.

En esa consultora no se discrimina entre personas o empresas, el que quiere una asesoría, por cuesta arriba que estén las cosas, la obtiene. Por ello es que por la oficina de Providencia han pasado la exministra Javiera Blanco, el exgeneral del Ejército Juan Emilio Cheyre, el sacerdote Cristián Precht, el también excomandante en jefe del Ejército Juan Miguel Fuente-Alba, el exgerente general de SQM Patricio Contesse, el cardenal Francisco Javier Errázuriz o el exsubsecretario Patricio Rosende. Algunos de ellos son ad honorem, pero la mayoría firma un contrato con Imaginacción.

En las últimas semanas se sumó Herval Abreu que, según afirman, escogió voluntariamente a Correa y a su equipo por los canales públicos.

Sin embargo, un grupo importante de clientes llega de forma particular a Imaginacción, gracias a la amistad con Enrique Correa, que mantiene relaciones transversales en distintos ámbitos. El exministro se hace cargo personalmente de algunas situaciones urgentes, según el tema y la gravedad. De lo contrario, esa persona es derivada a alguno de los consultores.

"Somos una empresa, no somos una ONG, no somos un partido político, nosotros somos una empresa. Desde la prestación de servicios no tenemos ni sesgo político, ni religioso, y si lo hiciéramos sería muy criticable", dice Valenzuela.

Eso también marca una diferencia con otras consultoras de la plaza, como Tironi & Asociados, encabezada por el sociólogo Eugenio Tironi, exdirector de comunicaciones del gobierno de Aylwin, que en su página web tiene inscrita la leyenda "Nadie sabe muy bien lo que hacemos y eso nos encanta", y que no trabajan con personas particulares, solo con organizaciones con o sin fines de lucro.

Ante las consultas de Reportajes, la empresa optó por enviar un escueto comunicado, firmado por la gerenta general de la consultora, Macarena Manzur, que afirma que esa empresa "no hace lobby de ningún tipo, por ello no estamos inscritos como gestores de intereses", y que el 60% de sus clientes corresponde a contratos que se prolongan por más de una década.

El diputado de RD Renato Garín afirma que el lobby es a través de la agencia Vanguardia: "Esa es una empresa que está registrada como lobbista y donde Tironi & Asociados tiene parte de la propiedad". Garín, autor del libro El lobby feroz, fue designado por el Frente Amplio para escribir un protocolo que regule la relación entre las consultoras y los parlamentarios de ese conglomerado. Estará listo en junio.

Tironi & Asociados tampoco explicita a todos sus clientes, aunque afirman que es por una razón distinta a la consultora de Correa: no es que se rijan por una cláusula de confidencialidad como su competencia, sino que decidieron priorizar los casos más destacados. Siete de ellos (Minera Los Pelambres -ligada al grupo Luksic-, Latam, Finning Sudamérica y Arauco, entre otros) están en su página web.

No ocurre lo mismo con Extend, Nexos y Azerta, que cuentan con un registro público de sus clientes. Eso, a menos que un cliente exija absoluta reserva, lo que es más bien excepcional.

"Creemos que es bueno que se sepa quiénes trabajan con nosotros o con quiénes trabajamos, eso es transparencia, y eso ha sido siempre muy bien valorado por los distintos públicos, incluidos nuestros clientes", explica José Antonio López, socio principal de Extend.

Tironi & Asociados e Imaginacción han compartido la misma mesa, pero en sitios distintos varias veces. En 2009, por ejemplo, tras el estallido de la colusión de las farmacias denunciada por la FNE, Tironi fue llamado de urgencia por Salcobrand; Cruz Verde, en tanto, tocó la puerta de Correa. También han compartido asesorías en el Banco Central, en conflictos medioambientales, en litigios empresariales, etc.

Que Correa coincida en una crisis con Tironi u otros consultores es algo frecuente, porque, según comentan en el sector, el mercado no es muy grande, y porque el exministro mantiene una influencia política que resulta atractiva para sus clientes. Sus competidores aseguran, sin embargo, que esa influencia viene a la baja desde hace ya un tiempo, sobre todo por el recambio generacional que ha experimentado la clase política y la nueva configuración de fuerzas en el Congreso.

Su rol en los casos de más alta connotación le ha acarreado también una serie de costos. Frecuentemente es cuestionado por sectores de izquierda, de la ex Nueva Mayoría y en redes sociales por defender a personajes acusados de conductas reprochables (varias veces delitos), que generan un amplio rechazo ante la opinión pública.

"Enrique (Correa) es el presidente de la compañía. Él trabaja y mucho, tiene mucha claridad mental, transforma las cosas complejas en simples. Esta es una empresa profesional y el que algunos crean que todo lo que hace la compañía y todos los clientes que tiene pasan por una persona es no entender este negocio", dice Valenzuela.

En Imaginacción aseguran que "afortunadamente", la gran mayoría de las autoridades, considerando a los parlamentarios, acepta reunirse con ellos. Sin embargo, hay casos como el del senador PSAlfonso de Urresti -excompañero de filas de Correa- que no se reúne con representantes de la consultora y que ni siquiera permite que sus consultores ingresen a las comisiones del Senado que él preside.

"En las comisiones yo no soy partidario de que estén presentes, creo que eso distorsiona el trabajo, porque sus intereses no siempre son explicitados respecto de para quién están trabajando y que no transparenten a sus clientes. Ellos tienen una opacidad en su funcionamiento", asegura De Urresti.

Según datos de Integrity Watch, una plataforma que cruza datos a partir de la información que se va registrando en la página del Consejo para la Transparencia, entre enero de 2015 y diciembre de 2016 Imaginacción registró cinco reuniones con subsecretarios -tres de ellas con el exsubsecretario de Transportes Cristián Bowen- y dos exministros, Alberto Undurraga (Obras Públicas) y Pablo Badenier (Medio Ambiente). Entre otras, Imaginacción representó los intereses de Applus Chile S.A., Naviera Austral S.A., Minera Candelaria, Teck Resources e Inmobiliaria Deisa Limitada.

En el Congreso, en tanto, registran cuatro audiencias: Felipe Letelier (PPD), Christian Urízar (PS), Gustavo Hasbún (UDI) y Mario Venegas (DC). Allí representaron a la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile A.G.

Todas esas son reuniones oficialmente registradas, sin contar otras gestiones que no necesariamente quedaron debidamente acreditadas en los portales que reúnen la información de probidad y lobby.

Con el actual gobierno, Imaginacción ya registra tres audiencias, con el ministro de Minería, Baldo Prokurica, y el subsecretario de Energía, Ricardo Irarrázaval, representando a la Mutual de Seguridad, y con el titular de Economía, José Ramón Valente, en nombre de Chilealimentos.

Llamada de emergencia

En Extend -fundada en 1991 por Marilú y Pilar Velasco, hijas del exministro del Interior Belisario Velasco- explicitan a todos sus clientes, incluidas Penta, SQM y Aurus, todas con líos judiciales que han desatado crisis internas que ya llevan varios meses.

Al igual que Imaginacción, Extend cuenta con un registro de perfiles de todos los parlamentarios y de todas las autoridades de gobierno, para saber con quién hay que hablar cuando fuese necesario. Desde 2014 hasta enero de 2018, según datos de Integrity Watch, registra 36 audiencias con autoridades de gobierno, 18 de ellas con ministros, 14 con subsecretarios, seis con intendentes y una con un gobernador.

En el Congreso, en tanto, Extend registra 32 audiencias, 11 de ellas con parlamentarios de la UDI, siete con independientes y cinco con legisladores de RN. Además, se ha reunido con diputados del Frente Amplio, como el mismo Garín y Pablo Vidal. Quienes más se reunieron con Extend fueron Antonio Horvath e Iván Moreira, con seis audiencias cada uno.

El método de trabajo de las agencias es similar: el cliente llega a las oficinas de la agencia, son recibidos en una mesa que incluye entre los presentes a un encargado de área (gerente o consultor senior dependiendo de la agencia), se expone el conflicto y se transparenta la postura del afectado. La consultora, entonces, realiza un primer diagnóstico y, de acuerdo a la gravedad -y si es un conflicto en potencia o que ya explotó- conforma un equipo de consultores ad hoc. Si es un caso con un alto perfil público, por lo general el equipo es integrado por los gerentes e incluso por el dueño de la agencia.

"Hacemos preguntas, hacemos análisis y vemos cuáles son los objetivos, qué es lo que quiere el cliente. Hay veces en que nosotros sentimos que lo que el cliente quiere no es lo que debería hacer, y cuando no llegamos a un entendimiento no trabajamos juntos. Nosotros no partimos a priori con un veto", dice López, de Extend.

Esa regla corre también para el resto. En Nexos -creada en 1995-, una de las primeras cosas que le exigen al cliente es que cuente toda la verdad, que no omita detalles que pueden terminar siendo importantes para encontrar una salida. En la empresa separan la crisis en tres áreas: legislativa, comunicacional y de operación interna. "Lo fundamental es que los tres se trabajen en forma coordinada, de tal manera de darle contenido y sustento a la estrategia", explica Javier Peralta, socio de Nexos.

En Azerta -fundada por Cristina Bitar y Felipe Edwards hace 11 años- también reciben a clientes que tienen más de un problema y que necesitan de soluciones más integrales, y no solamente de contingencia.

"Las crisis tienen muchos orígenes y dependiendo de eso hay que tomar medidas para que baje la temperatura de la crisis. Hay que ver cuál es la mejor medida para que baje la temperatura, puede ser una declaración a los medios, una explicación a la autoridad, hacer una campaña digital. Pero pasadas esas primeras horas es clave la transparencia y eso no es sinónimo de entrevistas, sino que ir tomando las temperaturas, preocuparse de dar a conocer las medidas que se toman, dar cuenta que el tema se está tomando en serio", dice Felipe Edwards, fundador de Azerta.

Según algunos conocedores de la industria, el precio estándar que cobran las consultoras a un cliente que llega por primera vez, solo para empezar a conversar, para un diagnóstico preliminar, varía en torno a las 300 UF ($ 8.103.549). A partir de ahí la tarifa comienza a subir en función de las gestiones que sean requeridas, de la magnitud del problema a tratar y del tipo de empresa involucrada.

El rango de cobro mensual puede subir hasta 400 UF o 500 UF ($ 10.804.732 o $ 13.505.915) y se ajusta también a ciertas condiciones: cuál es el tipo de trabajo, cuántas personas de la consultora tienen que destinarse y cuántas horas se van a emplear en la estrategia. No todos los casos siguen la misma vía de solución.

Los primeros inconvenientes surgen cuando el conflicto que trae el cliente involucra a alguna de las empresas con las que ya existe una relación contractual.

Si hay un acuerdo, se resuelven detalles importantes, como los plazos y la puesta en escena. Por ejemplo, en Imaginacción definen si la consultora habla por la empresa, o es la empresa la que se relacionará con un parlamentario, con un regulador o con una autoridad competente, con la consultora apareciendo detrás de escena.

"Los resultados positivos se dan cuando se logra identificar oportunamente los posibles efectos de corto, mediano y largo plazo y se va construyendo una solución -que debe ser transparente y a la vez satisfactoria- de cara a los vínculos y la confianza de los públicos interesados. Lo que está en juego en las crisis es la confianza, la cual requiere de un intenso trabajo para ser recuperada", afirma Peralta, de Nexos.

Respecto de la elección de los clientes, las mayoría de las consultoras contactadas aseguran que todas las empresas y personas naturales tienen el derecho a ser asesoradas para mejorar su imagen pública. Sin embargo, salvo Imaginacción, varias de las consultoras reconocieron que evitan trabajar con particulares.

"Nosotros trabajamos muy de la mano con equipos legales de alto prestigio, trabajamos con clientes que nosotros consideramos que tienen un derecho y que merecen la posibilidad de cuidar o proteger su reputación", señala Edwards, de Azerta.

En esta línea, las empresas defienden el espacio que tiene cada institución por recuperar su prestigio, lo cual -aseguran- cuesta mucho tiempo lograr, pero es muy fácil de perder.

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