Tecnología

Mark Zuckerberg y Meta se preparan para el juicio más importante sobre la adicción adolescente a las redes sociales

Empresas como Meta, dueña de Instagram y Facebook, enfrentan una ola de demandas que buscan probar que diseñaron deliberadamente sus plataformas para enganchar a los menores, a pesar de conocer los riesgos para su salud mental. La estrategia de los demandantes busca apuntar al diseño del producto.

Mark Zuckerberg y Meta se preparan para el juicio más importante sobre la adicción adolescente Mark Zuckerberg, Consejero Delegado de Meta, en un acto a principios de año. Foto: Manuel Orbegozo/Reuters

Durante años, la industria tecnológica ha operado bajo un mantra de “conectar al mundo”. Pero ahora, ese idealismo se enfrentará a la cruda realidad de los tribunales federales de Estados Unidos en lo que promete ser el litigio más trascendental para Silicon Valley desde la era antimonopolio de Microsoft.

Según reportes recientes, Mark Zuckerberg y su imperio, Meta, junto con otros gigantes como TikTok, YouTube y Snap, se están preparando para una batalla legal que muchos expertos ya comparan con los históricos juicios contra las tabacaleras en los años 90.

La premisa de los demandantes -que agrupan a cientos de distritos escolares y miles de familias- es escalofriante: las redes sociales “son productos defectuosos por diseño”, creados específicamente para “explotar la vulnerabilidad psicológica de los adolescentes” y “generar adicción”.

El fin de la inmunidad total

Mark Zuckerberg y Meta se preparan para el juicio más importante sobre la adicción adolescente DADO RUVIC

Históricamente, las empresas de redes sociales han utilizado la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones como un escudo impenetrable. Esta ley establece que las plataformas no son responsables de lo que los usuarios publican en ellas. Si un adolescente sufría ciberacoso, la culpa era del acosador, no de Instagram.

Sin embargo, los abogados de las familias están cambiando el enfoque. No están demandando por el contenido de un video o un comentario. Están demandando por la ingeniería detrás de la aplicación.

El argumento central es la responsabilidad del producto. La acusación sostiene que funciones como el scroll infinito y el autoplay, las notificaciones intermitentes (diseñadas como recompensas variables similares a las máquinas tragamonedas) y los filtros de belleza irrealistas son decisiones de ingeniería tomadas para maximizar el tiempo en pantalla a costa de la salud mental de los menores.

Si el tribunal acepta esta distinción, el escudo de la Sección 230 podría caer, dejando a Meta expuesta a responsabilidades civiles multimillonarias.

Los “Facebook Files” como evidencia

Un punto de inflexión en este proceso fue la filtración de los llamados “Facebook Files” en 2021. Documentos internos revelaron que Meta (entonces Facebook Inc.) tenía estudios propios que indicaban que Instagram empeoraba los problemas de imagen corporal en una de cada tres adolescentes.

A pesar de saber que sus productos tienen un impacto negativo para un segmento vulnerable de su audiencia, la compañía -según alegan los demandantes- optó por priorizar el crecimiento y el engagement sobre la seguridad.

Esta supuesta negligencia consciente es lo que permite trazar el paralelo con la industria del tabaco, que durante décadas ocultó que sabía que la nicotina era adictiva y cancerígena.

La defensa de Zuckerberg

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La defensa de Meta, por su parte, se basa en que la adicción a las redes sociales es un concepto médicamente debatible y complejo, no una sentencia firme.

Argumentaron que han implementado más de 30 herramientas para el control parental y la seguridad de los adolescentes en los últimos años (límites de tiempo, avisos de uso, modos de “descanso”, etc.).

Además, intentarán diluir su responsabilidad señalando que la crisis de salud mental adolescente es multifactorial (presión escolar, familia, pandemia, etc.) y que culpar exclusivamente a una aplicación es reduccionista.

¿Qué está en juego?

El juicio, que se desarrollará en un tribunal federal de Los Ángeles, California, no solo amenaza las finanzas de Meta. Amenaza su modelo de negocio central.

Si los demandantes tienen éxito, no solo veremos compensaciones económicas masivas. Podríamos ver una intervención judicial que obligue a cambiar cómo funcionan estas aplicaciones: el fin de los algoritmos de recomendación agresivos para menores, límites estrictos en las notificaciones y cambios radicales en la privacidad por defecto.

Por ahora, Mark Zuckerberg y su equipo legal se preparan para defender la idea de que ellos son meros facilitadores de la comunicación. Al frente tendrán a los padres que han visto a sus hijos caer en espirales de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios.

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