4 cambios en la alimentación que pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer, según un oncólogo
El Dr. Mikkael Sekeres aseguró en una reciente columna para el Washington Post que “tomar decisiones deliberadas sobre los alimentos y bebidas que consumes, y los que evitas, puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer”. El especialista compartió una serie de recomendaciones.
Son múltiples los elementos que pueden incidir en que una persona desarrolle cáncer.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre los factores de riesgo comunes se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, la inactividad física y aspectos ambientales como la contaminación del aire, por mencionar solo algunos.
Cuidar la alimentación también es esencial para la prevención.
El jefe de la división de hematología y profesor de medicina en el Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, el Dr. Mikkael Sekeres, escribió una columna para el Washington Post en la que aseguró: “Tomar decisiones deliberadas sobre los alimentos y bebidas que consumes, y los que evitas, puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer”.
Aunque el autor de libros como When Blood Breaks Down: Life Lessons from Leukemia (The MIT Press, 2021) y Drugs and the FDA: Safety, Efficacy, and the Public’s Trust (The MIT Press, 2022) reconoció que esta enfermedad “a menudo aparece sin motivo aparente e independientemente de lo que comas”, subrayó que una serie de cambios en la dieta puede contribuir a que disminuya el riesgo y a mejorar el estado de salud.
En este sentido, Sekeres compartió una serie de recomendaciones.
1. Comer frutas y verduras
El oncólogo comentó que las Guías Alimentarias para Estadounidenses del Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomiendan una ingesta de tres porciones de verduras y dos de fruta al día.
Sin embargo, afirmó Sekeres, él equilibra esa sugerencia con lo que “prácticamente” puede incluir en su dieta personal.
“Consumo al menos dos tazas (dos porciones) de frutas y verduras al día para reducir mi riesgo de cáncer (y cardiovascular)”.
El especialista citó un análisis de estudios realizados durante décadas, el cual incluyó a más de 27.000 personas y revisó si el bajo consumo de frutas y verduras se asociaba con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer en comparación con un consumo elevado
La investigación, publicada en el British Journal of Nutrition en 2015, definió como “bajo” consumo menos de una porción a la semana y “alto” como una o más porciones.
“Los investigadores descubrieron que un alto consumo de verduras crucíferas (repollo, coliflor, brócoli, coles de Bruselas y hojas de nabo), tanto cocidas como crudas, parecía reducir el riesgo de al menos seis tipos de cáncer en comparación con un consumo bajo, incluyendo cánceres de boca y garganta, esófago, colon y recto, laringe, endometrio y ovario”, comentó Sekeres.
De la misma manera, al comparar el 20% de quienes consumían más verduras con el 20% de quienes consumían menos, vieron que un consumo elevado se asoció con una reducción del riesgo de 11 tipos de cáncer.
El consumo elevado de fruta se asoció con una reducción del riesgo de siete tipos de cáncer, incluidos el de boca, esófago, estómago, colorrectal y páncreas.
La ingesta elevada de cítricos se relacionó con un menor riesgo de cáncer de tracto digestivo y laringe, mientras que el consumo elevado de manzanas y tomates pareció reducir el riesgo de cáncer de tracto digestivo.
2. Evitar la carne roja y las carnes procesadas
Sekeres precisó que existen más de 800 investigaciones científicas que abordan la relación entre el consumo de carne y el cáncer.
“La mayor cantidad de datos vincula el cáncer colorrectal con el consumo de carne roja (como res, ternera, cerdo y cordero) y carne procesada (tocino, salchichas, jamón y perritos calientes). Y muestran que por cada 100 gramos de carne roja consumidos al día (imagínese media taza o un trozo de carne del tamaño de una baraja de cartas), el riesgo de cáncer colorrectal aumenta un 17 %”.
Según su revisión, el riesgo aumenta un 18% por cada 50 gramos de carne procesada consumidos al día.
Asimismo, el consumo de carne roja se asocia con cáncer de páncreas y próstata, mientras que el de carne procesada ha sido vinculado con cáncer de estómago y el consumo de cualquiera de estos dos alimentos se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama.
Es por esto que Sekeres, en su dieta personal, limita su ingesta de carne roja a “no más de una o dos veces por semana”, mientras que “rara vez” consume comida rápida y evita las carnes procesadas.
3. Dejar las bebidas azucaradas
El médico afirmó que el azúcar no impulsa directamente el crecimiento del cáncer.
No obstante, precisó que “el azúcar sin refinar y procesada, el edulcorante de maíz, el jarabe de maíz de alta fructosa y otros azúcares presentes en bebidas, comida rápida o alimentos procesados pueden aumentar el riesgo de aumento de peso y obesidad”.
“La resistencia a la insulina y la inflamación crónica resultantes pueden ser factores de riesgo indirectos de cáncer”, aseguró.
Si bien afirmó que muchos de los estudios disponibles no demuestran que los jugos u otras bebidas azucaradas afecten directamente en el riesgo de cáncer, contó que él, en particular, ha optado por eliminarlas por completo de su dieta personal.
Asimismo, dijo, consume alimentos azucarados con moderación.
4. Priorizar los cereales integrales
El académico afirmó en su columna para el citado periódico que priorizar los cereales integrales en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer.
Entre estos se encuentran alimentos como la harina de trigo, el arroz integral, la avena y la quinoa.
“Se estima que consumir 30 gramos de cereales integrales al día (aproximadamente entre ¼ y ⅓ de taza) reduce el riesgo de cáncer de colon y recto en un 30%”, comentó Sekeres.
Y agregó, haciendo referencia a una revisión de investigaciones publicada en la revista Advances in Nutrition en 2016, que “consumir tres porciones de cereales integrales al día podría reducir el riesgo de morir de cualquier tipo de cáncer en un 6%”.
“Los beneficios en la reducción del cáncer podrían deberse a varios factores, como la forma en que los cereales integrales aceleran el tránsito de los alimentos a través del colon y reducen la inflamación de dos maneras diferentes”, planteó Sekeres.
Cabe recordar que si tienes dudas relacionadas a tu salud, siempre es recomendable acudir a un médico para evaluar tu situación y las mejores formas de abordarla.
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