“Puedo hacer lo que quiera con ella”: el presunto plan de Trump para sacar de Cuba al presidente Miguel Díaz-Canel
Las revelaciones surgen en medio de negociaciones entre Washington y La Habana, marcadas por la crisis energética en la isla y un endurecimiento del tono del mandatario estadounidense.
Un nuevo capítulo de tensión entre Estados Unidos y Cuba se abre tras revelarse un presunto plan de la administración de Donald Trump para forzar la salida del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en medio de negociaciones discretas entre ambos países.
Según informó The New York Times, citando a cuatro personas familiarizadas con las conversaciones, funcionarios estadounidenses habrían planteado a sus pares cubanos que el actual mandatario debería abandonar el poder.
La vacancia sería una condición para avanzar en acuerdos económicos y políticos.
La propuesta no se habría presentado como un ultimátum, pero sí como un paso “positivo” que permitiría destrabar las negociaciones.
La estrategia de Trump
La estrategia, sin embargo, no implicaría un cambio de régimen completo.
De acuerdo con el medio estadounidense, Washington no estaría presionando por acciones contra la familia Castro, que sigue siendo un actor clave en el poder cubano, sino que buscaría más bien una “reconfiguración” del liderazgo, manteniendo intacta la estructura política central.
El eventual desplazamiento de Díaz-Canel, quien asumió la presidencia en 2018 como el primer gobernante sin el apellido Castro desde la revolución de 1959, tendría un alto valor simbólico para Trump.
Según las fuentes citadas, le permitiría presentar el movimiento como una victoria política frente a un histórico adversario ideológico, similar a lo que ya intentó en Venezuela.
Sería un “gran honor tomar Cuba”
Las declaraciones del propio mandatario estadounidense refuerzan esta línea.
En una reciente intervención desde la Casa Blanca, recogida por El País, Trump aseguró este lunes que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, y agregó: “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”.
Aunque evitó precisar si se trataría de una acción diplomática o de otro tipo, sus palabras han sido interpretadas como las más directas hasta ahora sobre sus intenciones respecto a la isla.
Crisis en Cuba
El contexto de estas conversaciones está marcado por una profunda crisis en Cuba, agravada por un bloqueo energético impulsado por Washington.
Según el propio Díaz-Canel, el país lleva meses sin importar petróleo, lo que ha derivado en apagones masivos, incluido un colapso reciente del sistema eléctrico nacional.
En paralelo, Estados Unidos ha intensificado la presión económica, incluyendo restricciones a las importaciones de petróleo y el impulso a reformas estructurales.
Entre ellas, la apertura gradual de la economía cubana a empresas estadounidenses y la eventual privatización de sectores clave, como el energético, una idea que genera resistencia en La Habana.
La figura de Díaz-Canel se ha convertido en un blanco visible, especialmente tras las protestas masivas de 2021 y la posterior represión, que incluyó arrestos y condenas.
Su gestión también ha coincidido con una ola migratoria sin precedentes, impulsada por el deterioro económico.
Por ahora, no está claro quién podría reemplazarlo. Sin embargo, el gobierno cubano ha comenzado a dar mayor visibilidad a figuras emergentes, en medio de una posible reconfiguración interna que permita negociar sin aparentar una imposición directa desde Washington.
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