“Menos reporteología, más educación”

SEÑOR DIRECTOR:
Felicito efusivamente la columna con este nombre de Soledad Arellano, sobre la verdadera lápida burocrática que asfixia a nuestras escuelas.
Participé hace varios años en la Comisión “Todos al Aula” que, como ella dice, identificó nada menos que 2.300 exigencias que le dan la contundencia y densidad a esta lápida. Muchas de ellas habían sido identificadas previamente por Educación 2020, en muchos casos con exigencias verdaderamente risibles, pero que daban ganas de llorar.
De entonces a la fecha la situación solo ha empeorado con las numerosas leyes como Karin y otras que el Congreso pasa alegremente sin medir las consecuencias. La Superintendencia de Educación parece ser hoy la principal -mas no única- responsable de la lápida, gozando de plena autonomía y sin que nadie pueda exigirle cuentas ni resultados.
Sólo agrego un punto: muchas de estas absurdas obligaciones recaen también sobre Salas Cuna y Jardines Infantiles, cuyo personal es solamente una educadora de párvulos con dos asistentes, y sólo a veces con una directora. En estos casos la lápida pesa proporcionalmente mucho más. Sería muy deseable que también se consulte a directoras de establecimientos Junji e Integra sobre esta materia, para ver qué porcentaje de su muy escaso tiempo deben dedicar a esta grotesca situación.
Mario Waissbluth
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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