Nacional

Cuando la nieve llega al desierto: cómo resisten los guanacos el frío extremo del invierno en el norte del país

La inusual nieve que cubrió de blanco el desierto de Atacama dejó en evidencia un fenómeno común en invierno: cuando los guanacos ven afectada su oferta alimentaria deben bajar de la alta montaña en busca de comida. Sin embargo, el clima puede jugar una mala pasada en esa travesía.

Guanaco con los nevados cerros detrás. Foto: Guido Macari M.

El último sistema frontal que afectó al Norte Grande de Chile dejó graves estragos y registros históricos. Durante varios días llovió en zonas áridas e incluso nevó en sectores de la cordillera de Los Andes, desde Arica y Parinacota hasta la zona centro del país.

Durante el temporal se registró un inusual fenómeno: los termómetros marcaron temperaturas bajo cero en algunos sectores y la nieve cubrió parte del desierto de Atacama, el más árido del mundo.

En esa zona, acostumbrada a las altas temperaturas, residen los guanacos (Lama guanicoe), mamíferos silvestres nativos de Sudamérica, que habitan principalmente en el altiplano, aunque su población se encuentran fragmentada a lo largo del país.

Benito González, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile (FCFCN-UdeChile) y especialista en camélidos sudamericanos, explica a La Tercera que los ambientes donde vive el guanaco suelen ser “bastante áridos”.

“Son ambientes con bajas precipitaciones, en general son muy secos. A nivel sudamericano, coincide con lo que es el desierto de Atacama, el desierto peruano, la cordillera andina, la zona del Chaco seco en Bolivia y Paraguay, además del eje andino patagónico hasta Tierra del Fuego”.

Históricamente en los sectores cordilleranos se ha registrado nieve en invierno, aunque la intensidad varía de acuerdo a la zona. Considerando eso, González explica que bajo ese ambiente “los animales han vivido cientos de miles de años acá”.

Foto: Pablo Vásquez/La Tercera.

El guanaco es el ungulado más grande de Sudamérica, según la organización Wildlife Conservation Society (WCS), y posee una capacidad fisiológica para adaptarse a condiciones ambientales extremas.

“Tienen un aparataje fisiológico adaptativo, probablemente tienen genes asociados a cómo sobrellevar esas condiciones. Una de las cosas que más sorprende, y también en la vicuña -que vive exclusivamente en el altiplano de los andes entre Perú, Bolivia, Chile y Argentina- es que tienen un pelaje que les permite sobrellevar estas condiciones ambientales que son bien extremas. Hablamos de bajas temperaturas en invierno, temperaturas bajo cero, y en el verano calor intenso y alta radiación”.

El especialista explica que es precisamente el pelaje de la especie el que la protege de las variaciones del clima. “Es como un colchón térmico que los aísla de esta inclemencia del entorno”, sostiene el académico.

Migraciones altitudinales de corta distancia

A propósito de la fuerte nevazón que se registró esta semana en sectores cordilleranos del norte del país, comenzó a circular un video en redes sociales, donde varios guanacos “huían” en medio de la nieve.

Este comportamiento, explica González, suele ocurrir cuando los animales se ven “hostigados” por agentes del entorno. En este caso, las personas que grabaron el registro podrían haber provocado que los camélidos arrancaran.

“No es que estén escapando de la tormenta ni nada, en general se mueven entre parches de lugares que no estén cubiertos de nieve”, señala el especialista.

No obstante, esta especie suele trasladarse en grupo cuando el clima dificulta su alimentación. “Están los movimientos que empiezan a desarrollar entre zonas donde empezó a nevar y las zonas más bajas. Eso es algo normal y se llama migraciones altitudinales de corta distancia y eso se irá desarrollando ahora”.

Foto: Pablo Vásquez/La Tercera.

Principalmente se desplazan porque, además de las tormentas, mucho de su alimento queda cubierto por la nieve, estamos hablando de más de un metro de nieve, y por lo tanto, los animales se ven obligados a desplazarse”.

Mientras que en la Patagonia Argentina este desplazamiento puede ser de gran distancia, en Chile, en la cordillera andina, los movimientos son más bien acotados.

“No se desplazan mucho en lo horizontal, pero sí altitudinalmente. Es decir, si nieva en la alta cumbre, los animales se ven obligados a desplazarse a menores alturas”, indica el especialista.

Según los registros, los guanacos pueden estar a más de 3.000 metros de altura durante el verano y descender a los 1.000 metros en invierno en busca de alimento. Eso sí, esta migración no es “obligatoria”, puesto que depende de la oferta alimenticia.

Riesgos humanos, depredadores y el clima

Si bien, el guanaco se acomoda perfectamente a las variaciones climáticas, existen situaciones donde estas pueden resultar mortales.

“Esto depende mucho del verano. Si comieron bien van a estar con su reserva energética, porque muchas veces cambian el pelaje y lo tienen bien tupido. Ahora, eso no implica que si una tormenta los agarra en la mitad de la cordillera, bajando, y no pueden salir, va a haber mortalidad. Siempre hay mortalidad después de invierno, ya sea que estén o no bien alimentados”.

Foto: Pablo Vásquez/La Tercera.

A ese factor se suman los depredadores. En Chile el puma es el principal depredador de los guanacos, “siempre andan ahí al acecho”. Además, se han registrado varios ataques de perros hacia estos animales.

También existe el riesgo humano, considerando que esta especie es víctima de caza furtiva y realiza migraciones fragmentadas, donde los ejemplares deben cruzar carreteras y alambrados poniendo en riesgo sus vidas.

Los desafíos para cuidar la especie

Benito González es miembro del Grupo Especialista en Camelidos Sudamericanos de la UICN (GECS-UICN) y del Global Initiative on Ungulate Migration (GIUM), este último organismo reúne a expertos de distintos países que actualmente están investigando las grandes migraciones de ungulados, que se entiende como desplazamientos masivos de mamíferos herbívoros en busca de alimento.

El objetivo, es dejar consignado en un atlas a nivel mundial las migraciones de la especie. Para esto Argentina ya ha aportado con datos y se espera que Chile haga lo mismo.

La idea también -explica González- es “tratar de influir en políticas públicas” para cuidar a los guanacos.

“Estamos hablando de mejora en infraestructura, en cercado, en interacción con estas migraciones, y tratar de explorar ese lado de la problemática”.

En el caso de Chile, el experto menciona que “faltan lugares donde los animales puedan llegar de manera segura a pasar el invierno cuando las altas cumbres están cubiertas de nieve”.

Más sobre:Sistema frontalNieveDesiertoGuanacosLama guanicoeBenito González

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE