Cómo es el debut de Papi Ricky en el cine: “Una cosa es criar a los hijos y otra cosa es soltarlos”
La historia de la popular telenovela continúa con una película que aborda los enredos de la familia liderada por Alicia, Ricardo y Catrala, que se estrena en salas este jueves 27. En entrevista con Culto, Belén Soto detalla su doble rol como actriz y productora, Jorge Zabaleta aborda la cercanía con sus propias experiencias como papá, y María Elena Swett explica por qué tuvo dudas en aceptar la propuesta.
La ficción y la realidad han dialogado a la perfección. Al menos a Jorge Zabaleta, la historia desarrollada en Papi Ricky le generó gran identificación en 2007 –cuando tenía 37 años y ya era padre– y ahora la trama que despliega Papi Ricky: La película le despierta un sentimiento similar.
“Es una historia que llevo muy cerca. Porque cuando hicimos la teleserie yo tenía hijos de la edad de Belén (Soto), y ahora tengo los mismos problemas que tiene Ricky en la película. Los mismos”, señala, para luego declarar: “Yo creo que sí era necesario hacer una continuación”.
A 19 años de la emisión de la popular telenovela de Canal 13, el elenco se reencuentra para liderar un largometraje que retoma a los personajes dos décadas después. Alicia (Belén Soto) se mudó a España, con el propósito de descubrir su identidad. De vuelta en Chile, se reencuentra con Ricardo (Jorge Zabaleta), su padre, y Catrala (María Elena Swett), su madre.
Belén Soto, también productora de la cinta que se estrena en cines este jueves 27, explica qué ocurrió en el intertanto: “Catrala siempre ha sido un alma libre y es más su mejor amiga que su mamá. En cambio, Ricky siempre fue este papá sobreprotector y aprensivo, que le elegía desde lo que tenía que estudiar hasta los pololos. Para ella durante muchos años fue muy difícil la búsqueda interna de saber quién era realmente. Por eso, como a los 22 años, agarra sus cosas y se manda a cambiar a España. Durante cinco años no ve a su padre, pero esto lo hace con el propósito de poder reencontrarse con ella misma y poder saber quién es ella sin su papá”.
Dirigida por el argentino Sebastián Schindel y escrita por Sebastián Arrau –el autor de la telenovela original–, la producción muestra el caos que se genera cuando la protagonista llega a Chile junto a su prometido, Droko (interpretado por Marc Bonnin), para que la familia completa lo conozca. El enredo se amplía porque reaparece el ex de Alicia, Benjamín (Matías Assler), y la celebración de la boda queda en serio entredicho.
La integrante del elenco que impulsó el proyecto fue Belén Soto. Fundadora de la productora Tantor Fiction, la actriz se alió con Patricio Ochoa (Papá al rescate) y empezó a dar forma a una película que la juntaría a ella y a las figuras principales de la teleserie.
“Lo principal era la historia en sí, que a todos les gustara”, apunta Soto, quien reconoce que si Zabaleta o Swett hubieran dado un paso al costado, el proyecto difícilmente se hubiera materializado.
“El motor acá siempre fue la Belén. Siempre me lo comentaba cada vez que nos juntábamos. Y en realidad yo creo que era algo que estaba pendiente, porque fue una historia que marcó mucho a la familia. Era como natural contar esta historia 20 años después con esta evolución de los personajes”, plantea Zabaleta, quien incluso se involucró como productor asociado.
En cambio, María Elena Swett vivió el proceso de manera más voluble. “La Belén estaba tan a caballo con la historia que cuando me la contó, yo terminé contagiada con sus ganas de hacerla. Pero después no la quería hacer”, confiesa.
“Fue algo que me vino muy de sorpresa. Tengo el recuerdo del sentimiento de haber cortado la llamada y haber pensado: ¡Qué genial esto! Y después lo pensé y dije: no, no estoy para hacerla”, detalla, enfatizando que cuando oficializó su participación se encontró con una dinámica que le permitió confirmar que había tomado la decisión correcta.
Swett cuenta que tuvo que implementar un ejercicio personal: imaginar qué ocurrió con Catrala durante esos casi 20 años y revisitar parte de los 136 episodios de la producción original.
“Tuve que ver la teleserie –no completa, porque no había tiempo– y revisitar a esa Catrala, acordarme cómo era con Ricky, cómo era la relación con su amiga de ocho años y cómo era la relación con su abuela. Para mí fue muy decidor volver a ver la relación de Catrala con su madre, porque cada generación se parece mucho. Y una vez que me inventé esta historia de lo que pasó en estos 20 años, siento que pude tener todas las herramientas que necesitaba para poder filmar la película”, indica.
Ahora que la cinta se estrena, afirma: “Creo que lo logramos muy bien. Y creo que logramos de verdad poder revivir a esta familia disfuncional del año 2007”.
Zabaleta,cuya hija se mudó en 2025 a Estados Unidos para estudiar, siente una fuerte conexión con el resultado final. “Una cosa es criar a los hijos y otra cosa es soltarlos, que yo diría que es más difícil”, reflexiona.
“Ojalá podamos lograr que vayan al cine esas mismas familias que se juntaban a tomar once para ver la teleserie. Sobre todo esa relación padre-hija fue muy bonita y unió de verdad y de corazón a muchas familias”, concluye Soto.
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