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Gabriel Muñoz, actor chileno: “He ido aprendiendo que tengo que armar mi propio camino”

El actor está al frente de Raza Brava, la serie inspirada en la Garra Blanca durante los años 90. Hijo de los también actores Daniel Muñoz y Heidrun Breier, aquí aborda con Culto su trabajo en ese proyecto y el despegue de su carrera. “Una pregunta que me hizo mi papá era si esto me gustaba o me apasionaba”, cuenta.

Gabriel Muñoz: “He ido aprendiendo que tengo que armar mi propio camino”

Al menos hasta ahora, Gabriel Muñoz (1998) es una figura relativamente desconocida para el público masivo. Con experiencia en un puñado de proyectos audiovisuales, hoy aguarda por el debut nacional de Raza brava, su primer rol protagónico. Una serie que reúne varios ingredientes que permiten imaginar que su anonimato podría estar cerca de llegar a su fin.

Aunque su fecha de estreno aún no ha sido oficializada, el primer vistazo a la producción se liberó esta semana, en el marco del homenaje realizado en el Teatro Caupolicán a Mirko Jozic, el director técnico de Colo Colo que alzó la Copa Libertadores en 1991. En el adelanto –también disponible online– se aprecia a Muñoz encarnando a Carlos, un personaje inspirado en el “Barti”, uno de los controversiales líderes de la Garra Blanca durante los 90. Por ese trabajo ganó el premio a Mejor actor en el Italian Global Series, misma instancia en la que la ficción dirigida por Hernán Caffiero (Una historia necesaria) obtuvo otros dos galardones.

En entrevista con Culto, el actor cuenta que su estrategia para resolver el desafío de dar vida a un papel de esa envergadura consistió en quitarse presión a sí mismo y aceptar que su faena en ningún caso sería perfecta.

“Creo que me equivoqué mucho haciendo este trabajo –asegura–. Y gracias a eso abrí puertas para poder encontrar cosas nuevas en mí, cosas que yo no hubiera sido capaz de encontrar si no me hubiera equivocado. Creo que esa filosofía es muy importante. La única forma de ir creciendo es a través del error, de abrazar esos espacios”. Piensa un segundo y agrega: “Eso ayuda a aterrizarse”.

Egresado de la Universidad de Chile, Muñoz llegó a Raza brava gracias a que la actriz Renata Casale le envió un mensaje por Instagram para convocarlo a un casting. Ese acercamiento terminó con él en un proceso de hora y media en que Luis Dubó –pareja de Casale– lo guió a través de tres tipos de escenas diferentes.

Pablo Vásquez R.

“Pasamos por rabia, por tristeza, por amor, por felicidad. Abarcar todo eso en una hora y media fue increíble. Fue muy intenso, pero a la vez quedé muy agradecido, porque creo que un casting de esa duración es necesario para poder ir encontrando atisbos de lo que se quiere en un proyecto audiovisual”, plantea.

Su despliegue en esa instancia gustó y fue citado a una reunión con Caffiero y los otros realizadores que conforman el equipo. Allí le preguntaron por qué deseaba asumir el personaje central de la historia. La respuesta que entregó –analiza ahora– contribuyó a que la decisión final lo favoreciera.

“A mí lo que me importaba era encontrar, retratar y mostrar con respeto realidades con las que no estaba familiarizado”, sostiene.

El actor revela que ahora está atento a las noticias que rodean a Colo Colo y que le guarda especial cariño a los integrantes de la Garra Blanca con los que pudo compartir durante el proceso. “Pero sería fresco de mi parte decir que sigo desde cabro chico a Colo Colo”, indica, aclarando que ninguno de sus padres (los actores Daniel Muñoz y Heidrun Breier) es particularmente cercano al fútbol. “Mi mamá es un poco más futbolera, pero en la época del Mundial”.

Muñoz mantiene contacto con el verdadero “Barti” hasta el día de hoy. El primer encuentro ocurrió en un bar de la Alameda meses antes del inicio de las filmaciones. “Te faltan como siete cazuelas”, le dijo Sandor Voisin (su nombre real) al observar la esmirriada figura del actor. “Él es como un vikingo, tiene unos músculos gigantes, tiene unos ojos celestes profundos”, apunta.

El siguiente cara a cara sucedió unos meses después, cuando ya se notaban los efectos de una estricta dieta rica en proteína y carbohidratos y un riguroso entrenamiento. “Quedó impresionado y empezó a convencerse con la idea de que yo podría representar este trabajo”, expresa.

Pablo Vásquez R.

-¿Hasta qué punto durante su preparación se acercó al mundo que retrata la serie?

Fuimos varias veces a Pudahuel Sur, en (el barrio) el “Beta”. Hernán y el equipo lograron establecer una buena conexión y relación con la gente que vive ahí, y lograron que nos abrieran las puertas para poder compartir con ellos y hacer el recorrido desde el Beta hacia el Monumental y vivir todas las experiencias que ellos viven los fines de semana cuando van al estadio. Y obviamente surgieron amistades. Yo le tengo mucho cariño a la gente de allá, al piño “Los Intocables”, a varios colocolinos y colocolinas de la Garra, que se nota que estaban muy emocionados y preocupados para que esto realmente resultara, porque se retrata una parte muy grande de la historia de ellos. Varios tenían 30 o 40 y tantos y vivieron los sucesos de esa época, vivieron lo que fue y lo que sigue siendo la Garra Blanca.

-Así como la serie aborda la efervescencia y la pasión, también muestra la violencia, el consumo de sustancias y las presiones hacia los dirigentes. ¿Cuál fue el enfoque que adoptaron con esos temas?

Hay una frase en el tercer capítulo que dice: violenta es la realidad que nos toca vivir día a día. Y a mí ese texto, cuando leí el guión, me hizo mucho sentido. La serie no es pretenciosa, la serie busca y retrata tal cual fue en ese tiempo y tal cual sigue siendo hoy en día. Y si impacta y genera emociones en los espectadores y espectadoras, o les llaman la atención ciertas cosas, es porque así fue y así es. Eso es lo que yo creo que busca Hernán (Caffiero) en este trabajo. Y no sólo en la escritura. Él mismo es socio de Colo Colo, así que es algo que conoce desde muy adentro, desde muy niño. Que la misma Garra haya participado y haya querido estar con nosotros, hace que todo esto sea tal cual es. Y es verdadero, es real, es honesto, no quiere ocultar nada. Tampoco quiere ser Hollywood, no quiere entrar por esos espacios.

Descubrimiento tardío

Gabriel Muñoz admite que era reacio a la idea de convertirse en actor. De hecho, su sueño era ser músico y estudió interpretación en batería durante un par de años. Ese camino se truncó cuando dejó de disfrutar de esa práctica y optó por abandonar los estudios en el instituto del que era alumno.

El “bichito” de la actuación surgió por una situación más bien azarosa. Un día, detalla a este medio, acompañó a un amigo del colegio a dar las pruebas especiales de teatro. Al final, en un vuelco que le sigue causando gracia, terminó yendo él solo. Aunque no fue escogido, el ejercicio le quedó gustando tanto que decidió tomarse un año para prepararse y volver a pasar por todo el proceso de selección, ahora sí con la convicción de que este sería su camino.

“Mi mamá y mi papá estaban sorprendidos, porque en ningún momento mostré interés. Me acuerdo que mi papá dijo: bueno, te tocó seguir la maldición de la familia nomás”, recuerda entre risas.

“Una pregunta que me hizo mi papá, y que me quedó rondando mucho durante ese proceso antes de decidir querer estudiar teatro, era si a mí me gusta o me apasiona. Y creo que eso sigue estando presente en mi vida: a mí hay cosas que me gustan, pero creo que las cosas que realmente me apasionan son las que me mueven, como es actuar. Más vale tarde que nunca”.

10.09.2026 Gabriel Muñoz Actor Chileno Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

-¿Siente que durante su etapa universitaria fue importante tener a dos figuras tan cercanas dedicadas al mismo oficio?

Fue intenso igual. Dentro del entorno nunca escuché que la gente dijera: ah, él está ahí porque es hijo de Daniel Muñoz y Heidrun Breier. Nunca recibí esos comentarios. Quizás existieron, pero a mí no me llegaron directamente. Y obvio hubo un tiempo de frustración, cuando las cosas en los estudios no me resultaban, y aparecía el peso de tener que llegar a ser como ellos. A veces eso sigue estando presente, pero con el tiempo he ido aprendiendo de que no es algo a lo que quiero llegar, sino que es algo que me gusta admirar, respetar, valorar y amar. Para mí mi papá y mi mamá están en lo más alto en cuanto a nivel actoral, audiovisual y teatral, pero también tengo que entender que yo armo mi camino y tengo que estar tranquilo con eso. Ellos me van a apoyar, sé perfectamente que están muy felices y me acompañan mucho en ese espacio, pero también entienden que es mi camino. Ellos no se van a meter en ese espacio, no van a influenciar decisiones que yo quiera tomar en ese entorno. Lo tienen muy consciente.

-Suena como alguien que tiene los pies en la tierra.

Eso es lo que busco.

-¿Es algo que le resulta natural o implica un esfuerzo?

Es algo que siempre he pensado desde que comencé en este mundo de la actuación, y bueno, lo que implica ser hijo de Daniel Muñoz y Heidrun Breier. Para mí ha sido importante tener los pies en la tierra, y no ser un egocéntrico, no mirar en menos a la gente. Obviamente es un ejercicio que no voy a lograr a la primera, así que es algo que siempre intento tener presente. Eso comienza con algo muy simple: tratar muy respetuosamente a la gente con la que uno trabaja, generar un espacio donde todos estemos cómodos con lo que estamos haciendo y que exista confianza.

-Hace unos minutos hablaba de la pasión. ¿De qué modo trabaja para lograr que esa pasión se conserve con el paso de los años?

Cada uno tiene su camino. Para mí pasión es nunca dejar de hacer lo que me gusta hacer, y no sólo en el sentido de estar yo actuando, sino que también estar observando y admirando. Creo que admirar es algo muy importante. Siempre me acuerdo que un amigo mío, Felipe Zepeda, dice: es importante admirar a la gente con la que uno trabaja. No se trata de ponerlos en un pedestal, es demostrar respeto al trabajo que hacen otras personas. Creo que eso es muy importante para mantener la pasión por las cosas que a uno lo mueven. Por otro lado, también es importante hacer cosas totalmente contrarias, con el fin de generar una distancia y después, cuando te toque volver a eso, lo hagas con esa misma pasión. El descanso y liberar la mente en otros lados también es importante.

Con esa misma mesura, confiesa: “Yo no me considero alguien que es un increíble actor o que tiene unos dotes que otros actor o actriz no tienen. Creo que muchos tenemos esa capacidad”.

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