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“Era importante poner en valor el amor entre mujeres”: las claves de la serie El Peligro de Quererte

La directora Katherina Harder está detrás de la ficción que actualmente emite TVN, una historia sobre la relación que forman una estudiante de medicina y la dueña de un burdel en el Valparaíso de los años 50. En conversación con Culto, aborda el trabajo con las actrices Fernanda Finsterbusch y Carmen Zabala; los temas de la producción y la influencia de Peaky Blinders. “Polly Gray fue un gran referente”, cuenta.

“Era importante poner en valor el amor entre mujeres”: las claves de la serie El Peligro de Quererte

Con el Valparaíso de 1954 como telón de fondo, la serie El peligro de quererte desarrolla el romance entre dos mujeres. Por un lado, Alba (Fernanda Finsterbusch), una joven estudiante de medicina que intenta sobreponerse a las barreras de la época, y por el otro, Zahira (Carmen Zabala), la regenta de un burdel e integrante de un clan mafioso. Tras conocerse fortuitamente, ambas se enamoran perdidamente, sin importar sus diferencias sociales y los fuertes prejuicios de su entorno.

“Me parecía muy importante que en el centro de la historia hubiera un amor entre dos mujeres, porque todavía cuesta encontrar en la televisión relatos donde ese amor no sea una trama secundaria, sino el corazón de la historia”, señala a Culto Katherina Harder, directora de la ficción que actualmente se emite en TVN (el próximo sábado 12 se estrenan los dos últimos capítulos en horario prime).

Fotos: Andrés Larraín

Conocida en el medio por el premiado cortometraje Estrellas del desierto (2022), la realizadora se unió al proyecto después de recibir la propuesta de los productores de Parox, Leonora González y Sergio Gándara. A ambos los conocía desde la época en que la invitaron a dirigir el programa de telerrealidad 4to Medio, también transmitido por TVN.

“Empecé a dirigir series con ellos cuando era muy chica y estaba recién saliendo de la universidad”, apunta. Hoy, asegura, los une “una larga relación de trabajo y amistad en la que siempre he sentido la libertad de poder proponer y construir en conjunto”.

El peligro de quererte no fue la excepción. En colaboración con González, creadora y coguionista de la serie, y las otras escritoras, Harder se dedicó a ajustar el foco del drama. En un inicio estaba más cargada a la acción (llegó a ser considerada una especie de precuela de Narcos) y se basaba en la historia real de los Huasaff-Harb, el primer clan que traficó drogas desde Chile hacia Estados Unidos.

Tras adelgazar el argumento (son seis episodios de media hora), se distanció de esa inspiración y se centró principalmente en Alba y Zahira, quienes viven un romance en un mundo de machismo, violencia y tráfico de drogas. Un enfoque con el que se siente fuertemente representada.

“Durante mucho tiempo, las mujeres que amaron a otras mujeres quedaron invisibilizadas en nuestra historia, y en una época como los años 50 esa invisibilidad era todavía mayor. Existía muy poco espacio para imaginar a una mujer con una sexualidad que no estuviera definida en relación con el deseo masculino”, indica.

Y enfatiza: “Poder contar a Alba y Zahira desde su propia subjetividad, desde sus deseos, sus contradicciones y, finalmente, desde la libertad de decidir quiénes quieren ser y a quién quieren amar, fue una de las cosas que más me movilizó del proyecto. Sentí que era importante poner en valor el amor y el deseo entre mujeres”.

Y sobre la conexión de la serie con los Huasaff-Harb, dice: “Hay una raíz histórica muy investigada y documentada, pero lo que el espectador finalmente ve en pantalla es ficción. Nos permitimos tomar todas las libertades necesarias porque nuestro objetivo no era reconstruir la historia de los Huasaff-Harb, sino contar la historia de Alba y Zahira dentro de un universo inspirado en ese contexto real”.

La directora contó con algo que es poco habitual en la industria: tiempo para ensayar con sus actrices principales. Eso permitió que conversara en extenso con Fernanda Finsterbusch y Carmen Zabala y que ambas llegaran al set con un fiato que contribuyó a que la relación se nutriera de mejor modo.

Durante ese tiempo, cuenta, se dedicaron a “hablar de sus personajes, repasar los objetivos escena por escena, hablar de esa relación, de sus deseos y contradicciones”.

“Ambas abrazaron con mucho amor sus personajes y trabajaron para darles dimensiones más profundas, fuerza y dignidad. La Feña y la Carmen son actrices tremendamente talentosas, mateas, estudiosas y comprometidas, con una gran capacidad de escucha y diálogo. Son muy generosas, no están preocupadas solamente de lo que hace su propio personaje, sino también de lo que está sucediendo entre las dos, de estar presentes y disponibles para la otra”, sostiene.

Ficción hecha por mujeres

Katherina Harder recibe con gusto un comentario que se ha reiterado durante la emisión de El peligro de quererte: que se nota que es una serie hecha por mujeres. Creada por Leonora González, la ficción es dirigida por Harder y escrita por Daniela Lillo, Carla Stagno y la propia González. Y narra, como es sabido, la historia de dos personajes femeninos.

“Para mí era fundamental que Alba y Zahira no fueran mujeres construidas desde una mirada externa, sino personajes con una subjetividad propia: mujeres que miran, que desean, que sienten placer, que toman decisiones y que son dueñas de su sexualidad. Junto con ello, consideramos muy importante poder explorar de manera profunda, el deseo de una mujer hacia otra mujer en un mundo en donde ese deseo es completamente invisibilizado e impensado”, expresa.

Y reflexiona: “No creo que exista una única ‘mirada femenina’, porque las mujeres somos tremendamente diversas, pero sí creo que nuestras experiencias atraviesan nuestra manera de contar”.

-¿Cuál piensa que es el principal tema de El peligro de quererte?

Creo que, en el fondo, El peligro de quererte habla de la libertad. De la libertad de ser quien quieres ser, de decidir sobre tu propia vida y también de elegir a quién amar, incluso cuando el mundo que te rodea intenta decidirlo por ti. Alba y Zahira son dos mujeres que vienen de lugares completamente distintos, pero ambas están luchando por algo muy parecido: construir una vida propia. Alba quiere convertirse en doctora en una época y en un espacio profundamente masculinizado; Zahira también intenta encontrar su lugar y ejercer su propia voluntad dentro de un mundo dominado por hombres. Y en ese camino se encuentran, se enamoran y descubren un deseo que desafía todavía más aquello que se espera de ellas.

-En otras ocasiones han mencionado a Peaky Blinders como un referente importante en la construcción de El peligro de quererte. En su caso particular, ¿cuán presente estuvo esa serie?

Peaky Blinders estuvo presente en nuestras conversaciones y fue parte de los referentes visuales que compartimos, sobre todo por su manera de abordar una ficción de época desde un lenguaje muy contemporáneo, y también por la construcción de ese universo ligado al crimen, al poder y a personajes que se mueven en los márgenes. Soy fan de la serie y su visualidad. Polly Gray para mí fue un gran referente a la hora de pensar en la fuerza de un personaje femenino que se mueve en este mundo violento. Y ciertamente estuvo en nuestras conversaciones cuando hablamos del mundo que habitaba Zahira. Pero no diría que intentamos hacer una Peaky Blinders a la chilena, para nada. Es una serie con otras dimensiones de producción y creo que cuando uno busca referentes es algo que también considera.

-En otro tema, ¿qué puede adelantar sobre su largometraje Vírgenes de yeso?

Es una historia coming of age LGBTIQ+ ambientada en La Tirana, en el norte de Chile, durante la fiesta religiosa. Sigue a Rosario, una adolescente que vende vírgenes de yeso junto a su mamá y que en el marco de la fiesta conoce a Ayleen, una joven bailarina caporal que llega al pueblo junto a su agrupación y que despierta en ella una fuerte atracción que la hace vivir su despertar sexual. Acabamos de ganar el Fondo de Fomento Audiovisual para la Producción, así que estamos preparándonos para el rodaje. Es una película donde nuevamente el territorio tiene un lugar muy importante para mí. El desierto, La Tirana, la religiosidad, los bailes, los sonidos y toda esa explosión que ocurre durante la fiesta no son solamente el contexto de la historia, sino que dialogan con el mundo interior de Rosario y con ese momento de transformación que significa dejar atrás la infancia.

-A futuro, ¿se imagina haciendo más películas o más series?

La verdad es que quiero hacerlo todo (se ríe). Si bien mis primeras experiencias fueron en cine, hacer series me fascina y quiero seguir explorándolo. Amo contar historias, no importa el formato y creo que cada proyecto es siempre un desafío que me entrega distintos aprendizajes y herramientas.

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